Este artículo surge ante la sorpresa que me ha causado el alcance y la repercusión económica de la Iglesia Católica en la sociedad. Es una institución sin igual, por su antigüedad, por su acción asistencial, educativa, política y cultural. Probablemente estamos ante la institución más influyente de la historia. No podemos catalogarla como "empresa" aunque de ella dependen múltiples empresas, fundaciones y asociaciones. Es una institución peculiar cuya estructura jerárquica depende de un pequeño Estado. Tampoco es una "empresa" pública pese a depender de El Vaticano. No tiene una finalidad lucrativa. Su objetivo es la "salvación de las almas" ... y ello no puede, ni debe considerarse "un servicio más".
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis