Entre el clero católico, hay de todo: lo bueno, lo buenísimo, lo malo y lo peor. Tanto entre el alto como entre el bajo clero. Como siempre. Al bajo (por definirlo de alguna manera) pertenece el cura que se ordena para consagrarse a ser párroco toda la vida. Vivir y morir con el pueblo. Miles de curas de pueblo que, cuando todos se van, ellos permanecen al pié del cañón en las aldeas envejecidas y despobladas. Metidos en la piel del pueblo. Como uno más y, al mismo tiempo, como el pastor. La mayoría de estos curas, como es lógico, aspira a pasar a parroquias mejores. Pero fundamentalmnente por tener más gente y por querer ayudar a más cantidad de personas. Pero el ascenso y el poder no es el motor de sus vidas. Incluso algunos optan por las parroquias que nadie quiere y no hacen ni xcargos ni prebendas.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis