He seguido con interés - siento mucho que le hayan cerrado su blog - las contribuciones de Juan Masiá Clavel sobre la Penitencia o Confesión y me alegro que en la primera haya insertado como bibliografía el libro de Domiciano Fernández, Dios ama y perdona sin condiciones (actualmente: Celebración comunitaria de la Penitencia, Nueva Utopía, Madrid 1999), de cuya publicación en lengua italiana he tenido el placer de hacerme cargo). Añadiría a la bibliografía el cap. 5 de Andrés Torres Queiruga, Recuperar la creación, Sal Terrae, Santander 1998, 2 ed., "Culpa pecado y perdón", pp. 201-246.
Premisa
Hay una sola religión en el mundo - y en el caso de que existiera otra, la sustancia del discurso no cambiaría - que ha impuesto como sanción el infierno para aquellos fieles que no hubieran confesado a otro ser humano, investido para tal tarea, sus proprios pecados. Una religión en la que por infierno se entiende una condena de duración perpetua, sin posibilidad de apelaciòn, de revisión o amnistía. Y por pecado, algo "grave", pero que, según las épocas también puede consistir en algo insignificante (visto desde hoy día) o perteneciente a la esfera "interior", como puede ser un pensamiento o un impulso del ánimo, y por lo tanto sin consecuencias para el prójimo.
Independientemente de que se trate de un solo pecado -y del más pequeño entre los graves - o bien de una serie innumerable de graves delitos, la sanción no varía: siempre es el infierno.
Esta religión es la cristiano-católica. Precisamente aquella que se ha considerado siempre la más elevada de las hasta ahora aparecidas sobre la faz de la Tierra y la paladina casi exclusiva del amor y de la misericordia de Dios.
Muchas religiones han previsto una confesión más o menos espontánea de los pecados a su Dios, especialmente al final de la vida, pero ninguna con la obligación de la cristiano-católica.
Una confesión que tiene que pasar, además y esencialmente, por la mediación de un ser humano. Ninguna ha hecho de una oferta de perdón, y por lo tanto de un "medio de salvación" -como son designados los sacramentos- un instrumento tan peligroso, que puede constituir incluso un riesgo de perdición eterna, como ha ocurrido en la religión católica.
Y es que la confesión resulta una feroz mezcla de perdón y amenaza, de misericordia y de sádico castigo. Si alguien cree que estoy exagerando, es quizás porque tiene en mente la Penitencia tal como se ha administrado estos últimos años y, sobre todo, porque ignora la enseñanza oficial del Magisterio (catecismos, documentos y libros de teología aprobados) y la normativa canónica en vigor. Una doctrina que, si parece increible, es porque ya no se mantiene en pié, se ha quedado anticuada.
Proposiciones
1. Decir que la Confesión "more tridentino", o sea, la actualmente en uso en la Iglesia católica, ha sido instituida por nuestro señor Jesucristo es lo mismo que afirmar que la Curia romana ha sido imaginada y querida por él.
2. La Confesión, en su aspecto obligatorio (y aflictivo), de autodenuncia del propio pecado a otro ser humano, es considerada hoy como no respetuosa -por no decir injuriosa - de la dignidad humana, en cuanto que viola el derecho a lo privado, introduciendo en el ámbito de la fe o de la religiosidad una dinámica más adecuada a un tribunal civil, que debe perseguir y sanzionar delitos.
3. La Confesión, en la mayor parte de los casos, sirve para eliminar sentimientos de culpa, que la institución eclesiástica misma, através de la práctica del Sacramento, ha provisto engendrar en la conciencia de los creyentes. Se trata de una especie de “imprinting” negativo, debido a siglos de martilleo teórico y práctico, que tiene evidentemente necesidad posterior del recurso compulsivo a la Confesión.
4. La Confesión puede tener, en el mejor de los casos, sentido de perdón y paz interior, cuando se realiza en un clima de libre decisión y confianza en Dios, no por un sentido de contricción y de miedo a una condena. Generalmente, sin embargo, es este último aspecto el que prevalece y el que mueve la máquina de la Confesión.
5. La celebración comunitaria de la Penitencia con absolución general, tal y como es urgida y defendida teológica y pastoralmente por un moderado teólogo - ¡que no es ningún revolucionario del sesenta y ocho! - como el padre Domiciano Fernández († 2001), podría representar hoy una buena alternativa a aquella individual y privada.
6. De inmediato y sin grandes trastornos, se podría contar con un doble canal penitencial para el perdón de los pecados en la Iglesia: la celebración plenamente comunitaria, como forma ordinaria, y la celebración individual, como forma secundaria (que se realizaría a solicitud del feligrés).
7. La orientación vaticana parece, en cambio, propensa a borrar también la actual y tímida tercera forma comunitaria. En realidad, no sería un gran daño, visto que está sometida a cláusulas tales que la hacen impracticable y en todo caso inservible. En cualquier caso, no es indudablemente una buen señal de parte de la institución.
8. Cuánto precede no anularía la posibilidad, para quien lo desee o lo necesite, de celebrar la Confesión en la forma individual. La convierte, si acaso, en algo más consciente y, posiblemente, más fructuoso.
9. En ausencia de una reforma por parte de quien manda en la Iglesia, el pueblo de Dios ha procedido espontáneamente, "motu propio" se diría, a cambiar las cosas. ¿De qué manera? Desertando del confesionario o bien no confesando los pecados sexuales. Por tanto, si esta categoría de pecados representa el 90% de la materia de la Confesión, he aquí que el sacramento se encuentra de repente vacío de sustancia. Se transforma en algo superfluo e insignificante, prácticamente una pérdida de tiempo para penitentes y confesores: los pecados "antiguos" dejan de existir, a no ser como muestrario de irrelevancias y los "nuevos" no forman aún parte de la sensibilidad general.
10. Los pocos que confiesan todavía pecados de tipo sexual – aparte la violación, la violencia y la pedofilia, que son advertidos como culpa, pero que quién los comete no recurre generalmente al confesor - están cerca de los que en un tiempo venían llamados "escrupulosos". Es decir, personas un poco particulares o con una conciencia quizás educada demasiado finamente. Por otra parte, la Confesión, tal como ha sido ideada y reglamentada por el Concilio lateranense IV y, particularmente, después de Trento, tenía que transformarse necesariamente - y así se ha demostrado – en una fábrica de escrúpulos, es decir de enfermedades psíquicas de etiología religiosa. ¡Habría que asombrarse de lo contrario!
11. Con esto, no quiero decir que quien se confiesa por tradición y devoción (y con el “imprinting” psíquico en funciones) sea un enfermo y mucho menos quiero hacer apología de las personas con conciencia crasa. ¡Líbreme Dios! Digo solamente que la Confesión, en sus “pilares tridentinos”, pertenece a una cultura ya tramontada.
12. Está claro que el cristiano de hoy ve y reconoce otros pecados, más allá de los enumerados precedentemente, en relación con la sexualidad. Sin embargo la secular exageración de parte de la Iglesia en atribuir gravedad casi exclusivamente a lo relacionado con ésta esfera y, sobre todo, el deseo agudo de investigar la vida sexual de las personas ha llevado a éstas - por reación - a liberarse de la sofocante tutela y a blindar totalmente este sector.
13. Al final, el verdadero problema no es cambiar un ritual - aunque ésto sea un paso necesario -, sino entrar en una visión del pecado, del perdón y de la misericordia de Dios con una teología renovada. La época premoderna ya ha quedado atrás. Parea unos, el atrás son cuatro siglos. Para todos, son al menos sesenta y cinco años. Tomo como referencia la conclusión del Concilio vaticano II: una fecha convencional pero significativa.
Padre Ferdinando Sudati
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Yo creo que antes de quitar una forma de administrar un sacramento, quizá se podía probar por parte de muchos sacerdotes (incluyendo al padre Sudati) a sentarse más tiempo en el confesonario.
A lo mejor resulta que si la gente ve a menudo curas echando horas en los confesonarios antes durante y después de la misa, nos llevamos la sorpresa de que se confiesa más gente por el modo "tridentino", como despectivamente lo nombra el autor. Antes que de penitentes, los confesonarios están vacíos de curas.
creo sinceramente que la gran tragedia de españa es que ya no se comen huevos a la flamenca y que la gente ha dejado de jugar al ibertren,,lo de la reforma de obama,,,es bene.me cae simpàtico brelusconi,lo siento y no lo siento y los huevos a la flamenca.
" a quien les perdoneis los pecados le seran perdonados"
El Padre Ferdinando Sudati, me parece que proyecta en este artículo sus propias fobias y traumas sobre la confesión penitencial. Comprendo que hay muchos curas hoy que han renunciado a su labor de confesores porque no deja de ser un engorro tener que aguantar a la gente sus confesiones, pero bueno, ¿se vería normal que un médico rechace el trato con el enfermo porque le supone una molestia? Muchos de vosotros, sacerdotes, rechazáis la confesión en vuestras parroquias. Nunca estáis en el confesionario, olvidáis que es un derecho del creyente a tener confesión frecuente. A veces me las veo canutas encontrar un sacerdote en su confesionario. Es falta de profesionalidad.
Cada cura tendrá sus razones para todo pero está al servicio de la Iglesia-comunidad y no para evitarse "engorros".
A veces he tenido que entar en la sacristía a pedir al cura Confesión y parace que me estaba haciendo un favor por la molestia. La disculpa mata el arrepentimiento por eso se ha perdido el sentid...
(Continuación)
Desde luego que "En verdad, yo os digo: los publicanos y las prostitutas entran antes que vosotros al reino de Dios", pero habría que pensar en que todos sin excepción necesitamos de Su Misericordia y la Salvación que él nos da.
Y en referencia a los comentarios de Arminio (31.08.09 | 23:14)
Primero, Jesucristo y Dios no son distintos. Jesucristo es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Como el Padre y Dios tampoco lo son, y como el Espíritu Santo y Dios tampoco lo son.
Un sólo Dios en Tres Personas, de las cuales una - la Segunda, Jesucristo- se encarnó de Nuestra Señora la Virgen María. Y así Dios se hizo hombre.
Como tal, sabe siempre y perfectamente si un pecador está o no arrepentido. Y desde luego no necesita rito alguno, pero transmitió a la Iglesia la potestad de perdonar los pecados. Potestad que se ha articulado en un rito concreto.
En aquella época no había Iglesia Oficial. La religión judaica estaba tolerada, por un apaño de la dinastía de los Hasmoneos con el poder de Roma.
Desde luego que "En verdad, yo os digo: los publicanos y las prostitutas entran antes que vosotros al reino de Dios", pero habría que pensar en que t...
(Continuación)
El autor de la noticia parece ignorar totalmente los usos y prácticas de la Iglesia, Iglesia que no es sólo la Católica -a la que pertenece toda mi familia- y la antiguedad de los ritos y de la liturgia. Si quiere lanzar piedras sobre su propio tejado, que lo haga, pero por seguir "los aires de los tiempos" los episcopalianos en los EEUU -entre otros- se están yendo en masa.
Por éso, entre otras cosas soy Ortodoxo. Y en la Ortodoxia hablamos del Cielo y del Infierno, del pecado y de la misericordia. De que a ésta vida le sigue otra eterna, porque nada en la presente permanece eternamente.
Yo soy español convertido hará unos dos años a la Ortodoxia. Quiero decir con ésto, la Iglesia Ortodoxa, mayoritaria en Rusia, Grecia, Rumanía -en cuya Iglesia Autocéfala fui aceptado- así como en Bulgaria, Serbia y un no pequeño etc...
Desde un punto de vista de la celebración del sacramento, no hay diferencias sustanciales, salvo, por ejemplo que se pone la estola del sacerdote encima de la cabeza del fiel. Uno se confiesa y comulga con mucha menor frecuencia, y no se admite la comunión sin confesión previa.
El autor de la noticia parece ignorar totalmente los usos y prácticas de la Iglesia, Iglesia que no es sólo la Católica -a la que pertenece toda mi familia- y la antiguedad de los ritos y de la liturgia. Si quiere lanzar piedras sobre su propio tejado, que lo haga, pero por seguir "los aires de los tiempos" los episcopalianos en los EEUU -entre otros- se están yendo en masa.
Por éso, entre otras cosas soy Ortodoxo. Y en la Ortodoxia hablamos...
Confesarse de ciertos pecados puede resultar humillante y eso incapacita... Pero para mi es una prueba de fe: el deseo del perdón, de limpiarse uno, está por encima del orgullito. Creo que el que escribe esto peca de orgullo.
P. ferdinando:
Te felicito por tu aguda inquietud en replantear el sacramento de la penitencia en nuestros dias, para lo observas urge una teologia renovada y terminas citando el Concilio vaticano II, pero tengo que admitir la escaza objetividad en tu analisis, ya que al mismo tiempo que reclamas una teologia sacramental renovada, tu mismo no alcanzas un nivel minimo de claridad teologica y de fundamento sacramental. Decir que el catolicismo ha convertido a la confesion en instrumento peligroso, indica ya una critica, de suyo noble, al sacramento, pero tu gran deficiencia es ligar en sacramento y la actitud del penitente a un complejo de culpabilidad y al castigo. Este es ya un prejuicio infundado e indemostrable de tu parte. para demostrar esto citas documentos del Magisterio en los cuales apoyas tu tesis de que la penitencia resulta una feroz mezcla de perdón y amenaza, de misericordia y de sádico castigo, me pregunto cuales... y si los puedes citar, claro si los encuent...
Soy sacerdote y nadie más que el que lo vive de verdad, sabe lo importante y necesario que es para cualquier cristiano (sacerdotes y laicos) el sacramento de la RECONCILIACIÓN. Su poder liberador y sanador, que tanto necesita el alma. Si amigos, sí; sacramento individual, porque individuales somos todos; porque individuales son nuestras virtudes y miserias e individual nuestra conciencia y necesidad del perdón de un Dios que te llama por tu nombre.
Dicho ésto, aclarar que nuestros mayores pecados no están de cintura para abajo, donde, es cierto, nos hemos cebado con escrúpulo o morbo -"marcando en propia meta"- muchas veces algunos sacerdotes.
Los mayores pecados están en los ojos, las manos, los oídos, la boca y en el uso que con el cerebro, la conciencia y el alma hacemos de ellos. Tamibén más abajo, sí, pero no tanto como con los anteriores. Y, porque Dios no hace chapuzas -los creó a su imagen- y la gracia no anula la naturaleza, el sexto no es lo más gr...
porque no es tambien pecado de confesionario el SEPTIMO MANDAMIENTO ? creo que solo se piensa en el sexto.
para mi la mejor formula es la tercera hay mayor sinceridad a la hora de reconocer nuestras culpas
he visto llorar derante el sacramento de la reconciliacion con la tercera formula , a personas apartadas que lo mas que podrian haber pecado seria de una tarde caliente .
porque no es tambien pecado de confesionario el SEPTIMO MANDAMIENTO ? creo que solo se piensa en el sexto.
para mi la mejor formula es la tercera hay mayor sinceridad a la hora de reconocer nuestras culpas
he visto llorar derante el sacramento de la reconciliacion con la tercera formula , a personas apartadas que lo mas que podrian haber pecado seria de una tarde caliente .
Demasiados dsparates para poder responder bien a todos. 1. Falso que sólo con la confesión se perdonan los pecados.
2. El acto de amor puro a Dios perdona los pecados a todo hombre. 3. También el sacramento de la unción de los enfermos perdona los pecados graves a quien tiene verdadero arrepentimiento. 4. La confesión tiene la ventajade que el penitente arrepentido sabe con certeza que se le han perdonado, `pues ha escuchado cómo se le perdonaban y sabe que la Iglesia es infalible cuando dice que puede perdonar en nombre de Dios cualquier pecado a quien está arrepentido. 5. De internis non iudicat neque Ecclesia. El pecado no está en el mero acto sino en el corazón del hombre. Ni la propia conciencia del hombre es un juicio definitivo. No siempre todo lo que el hombre decide lo hace con pleno consentimiento.
6. Tampoco somos nosotros los dueños de la gracia, sino Dios, que puede actuar de manera maravillosa y. siempre, con misericordia divina.
Según un estudio elaborado por la Federación Biblica Católica y presentado en el Vaticano hace un par de años solo el 20% de los españoles habia leido un pasaje de la Biblia en año precedente.La cifra situó a España a la cola de los nueve paises estudiados.Los españoles tambien son los que tienen menos conocimientos biblicos basicoa. Se trata de una investigación realizada en EEUU,Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Polonia, Rusia, España e Italia. Los españoles tambien son los que tienen menos conocimientos biblicos elementales.
Los que mejor saben contestar son los estaunidenses, britanicos, alemanes, italianos y polacos.
Teniendo esto en cuenta, dicha "ignorancia" y "falta de formación biblica general" hace que un "Codigo da Vinci cualquiera" logre confundir a muchas personas, o este mismo articulo del Padre Ferdinando Sudati obtenga algún comentario ciertamente pintoresco.
Paz y bien
Lo sorprendente es que Jesús acoge a los pecadores sin exigirles previamente el arrepentimiento y sin someterlos siquiera a un rito penitencial.Los acoge tal como son, pecadores, confiando totalmente en la misericordia de Dios. La actuación de Jesús era intolerable entonces por la Iglesia Oficial, lo mismo que ahora.
"En verdad, yo os digo: los publicanos y las prostitutas entran antes que vosotros al reino de Dios".
Jesús situa a todos, pecadores y justos, ante el abismo insondable del perdón de Dios. Ya no hay justos con derechos frente a pecadores sin derechos.Desde la compasion de Dios, Jesús plantea todo de manera diferente: a todos se les ofrece el reino de Dios; solo quedan excluidos quienes voluntariamente no se acogen a su misericordia. Dios es asi: amor y perdón.
Paz y bien
Padre, no se de que religion sea sacerdote usted, solo debo decir que su articulo carece de fundamento al afirmar que la Iglesia quiere dar a las personas una conciencia escrupulosa o que quiere asustar o amenazar. En la Iglesia Catolica obviamente se habla del amor de Dios, de tal manera que quien se aleja de su amor se autoexcluye y ese es el infierno, la ausencia de Dios, y si alguien afirma que no existe entonces no hace caso de la Biblia que habla del lago de fuego y del rechinar de dientes. Padre, recapacite y dese cuenta que la Iglesia tiene una doctrina basada en el amor de Dios y en su deseo de salvar a los hombres.
La confesión individual y secreta me parece ideal para que cada persona se encuentre con la misericordia de Dios. No solo no decae sino que yo diría que está en alza. Cuando hacemos oración no siempre conseguimos lo que pedimos, en la confesión se consigue siempre, con la paz interior y la alegría del encuentro con Dios. La gracia de la confesión enciende la fe y nos facilita la convivencia con los demás. La gracia sirve para que sepamos comprendernos, perdonarnos, ayudarnos. Sin confesión verdaderamente vivida la convivencia se hace más dificíl, porque falta el amor que enciende la caridad y que viene con la gracia. Me da pena que no os deis cuenta de esto y no os daréis cuenta hasta que no experimentéis la grandeza de la confesión individual y secreta.
La confesión individual y secreta me parece ideal para que cada persona se encuentre con la misericordia de Dios. No solo no decae sino que yo diría que está en alza. Cuando hacemos oración no siempre conseguimos lo que pedimos, en la confesión se consigue siempre, con la paz interior y la alegría del encuentro con Dios. La gracia de la confesión enciende la fe y nos facilita la convivencia con los demás. La gracia sirve para que sepamos comprendernos, perdonarnos, ayudarnos. Sin confesión verdaderamente vivida la convivencia se hace más dificíl, porque falta el amor que enciende la caridad y que viene con la gracia. Me da pena que no os deis cuenta de esto y no os daréis cuenta hasta que no experimentéis la grandeza de la confesión individual y secreta.
Mas claro que el agua y ademas es teologicamente la mejor forma de seguir las enseñanzas de Jesús.
Hoy dia se podria considerar, en muchos casos, a la confesion verbal, como vejatória de la dignidad personal y atentatória contra los derechos humanos.
Existen ya diversas formulas perfectamente adecuadas para poder realizar actos penitenciales comunitários con absoluciones comunitarias.
La Iglesia Oficial, ha hecho en ocasiones mucho daño a los "Seguidores de Cristo". Afortunadamente siempre han existido y existen muchos sacerdotes, religios@s, ... que han sido autenticos "Saulos", comprometidos, seguidores, ejemplos vivos, clarividentes, que han sido la punta de lanza de Nuestra Iglesia. Aquí quiero mencionar a San Francisco de Asís.
Paz y Bien
Ahora nos viene mejor la confesión comunitaria. Que no es tal. Es una absolución comunitaria. Pero ¿Hay que ir al acto comunitario?. No sé, va a ser un poco cansino. Si Dios perdona, puede hacerlo aunque yo me quede en casa. Pero... con todo lo que tengo que hacer... ¿Voy a pararme a pedir perdón a Dios?. Si él ya sabe que yo quiero portarme bien. Lo mejor sería que al bautizarse te dieran un bono (pagando algo) y que te sirva por un número indefinido de perdones.. Pero Dios puede salvarnos sin bautizo, él es todopoderoso. Pero si dios quiere lo mejor para nosotros, en realidad lo mejor es no acordarse de dios, con tantas cosas que tenemos entre manos. Lo se dios va a ser un invento... Muchos pueden empezar como Sudati y "evolucionar" como se cuenta en este "chascarrillo". A un lado las bromas, la cosa funciona así. Es más, la responsabilidad de todos los descreidos que existen siempre se puede (de hecho, se hace) achacar a la "Iglesia Jerárquica"... y quedas como un rey... progresista
Pues nada, que no soy monja, nunca pensé serlo, tampoco lo parezco. Pero si lo que pretendes es tirarme de la lengua, vas apañao, querido. Ceñiros al tema.
Apoyo al padre Sudati y su defensa de las confesiones comunitarias; son las únicas que tienen futuro. Y no penseis que es solo la gente joven la que no acepta confesarse. Fue una persona mayor y religiosa de mi familia la que me enseñó que la confesión individual no era necesaria.
Y también al padre Masiá, cuyas presentaciones de bioética han sido siempre impecables.
Sigo a Jesús y a los que siguen a Jesús. A los anticonciliares, decididamente los critico porque creo que están totalmente desorientados y desorientando a la Iglesia católica.
Pues no, no soy monja, nunca pensé serlo, tampoco lo parezco. Pero si lo que pretendes es tirarme de la lengua, vas apañao, querido. Ceñiros al tema.
Apoyo al padre Sudati y su defensa de las confesiones comunitarias; son las únicas que tienen futuro.
Y también al padre Masiá, cuyas presentaciones de bioética han sido siempre impecables.
Sigo a Jesús y a los que siguen a Jesús. A los anticonciliares, decididamente los critico porque creo que están totalmente desorientados y desorientando a la Iglesia católica.
Padre Ferdinando: ¿por qué empeñarse en castigar el robo si a quienes lo practican les parece bien?. Será malo si los pillan las autoridades y los castigan, pero si lo hacen con habilidad no tiene por qué constituir un problema, y menos un pecado. Y si roban a un rico, entonces ha de ponérseles como ejemplo. Además, en nuestra siociedad se roba mucho, lo que indica que estar en contra de esta práctica constituye una postura que queda fuera de la realiadad, o sea, trasnochada. Algo parecido a lo que ocurre con las enseñanza de Jesucristo: muchos no viven de acuredo con ellas, por lo que defenderlas es algo propio de una cultura transmontana.
Te has lucido, Sudati.
Excelente artículo. De lo mejor que he leido en sus páginas en todo el mes. Felicidades y ya era hora que alguien hable claro.
Esta gente de "religión a la carta" son un cáncer para la Santa Iglesia. "La gente ya no se confiesa", por tanto hagamos algo para que sus pecados queden perdonados sin pasar por la intromisión de la confesión. "La gente pasa de llegar virgen al matrimonio", hay que suprimir esa exigencia atroz. "La gente no colabora con Manos Unidas", habrá que desviar fondos diocesanos. "La gente falta mucho a Misa", suprimamos la obligatoriedad. En fin, mamarrachada sobre mamarrachada.
Mar, si no eres monja lo pareces, que es lo que yo he dicho, y que suele ser hasta peor. Yo lo siento por ti, pero el Espíritu anima lo que a ti te gusta y lo que a ti no te gusta, así que mejor déjale volar en paz. ¿Qué tal si a mí me parece que la Resurrección de Cristo fue algo simbólico, una metáfora para alentar a las primeras comunidades en la difusión de su mensaje de amor y libertad?
Ese padre Sudati confunde y escandaliza, como aquel cura del Corpus de Linz. Unos SINVERGÜEEENZAAAAS!!...
Tenago que decir la verdad o me veré obligado a "asistir a una sesión de perdón comunitario". A partir del punto 2, prácticamente dejé de leer. Solo hice por encima. ¿Y por qué?. Pues cuando leo que la confesión individual es un atentado a la dignidad humana, injurioso, un ataque la la privacidad... y cosas semejantes , pensé: este tipo ha perdido la razón. Un acto al que se acude voluntariamente (nadie te obliga, ni a confesar, ni a ser católico...) se le tilda de violación de intimidad, etc... No doy crédito. Es como si se acusase de tortura al dueño de un gimnasio donde la gente va a castigarse duro. Mire, usted, señor Sudati, puede tener las opinones que le dé la gana, pero, sinceramente , después de leer su comentario tengo una mejor opinión de la confesión individual. Lo siento.
Cuando no me gusta algo, sea lo que sea, me lo cargo y ya està Las calabazas, por ejemplo, para mi no existen
Hoy por hoy no sabemos la mitad de la media. Por supuesto, solo una religión nos llevará a la verdad, se intuye evidente. El cristianismo nos llevó a la democracia, las derivaciones del cristianismo, se presentan como interesadas (con gloriosos incisos), así que la Católica, resulta asequible por exclusión. De acuerdo, la mala intención anida en las congregaciones ya preestablecidas, pero cuando esas congregaciones son muy grandes, donde la individualidad es respetada, poco puede hacer el mal. Una vez mas el mal nos preserva del error.
La Iglesia Católica tiene, o veo, a los mejores representantes religiosos que se pudieran dar, son profesionales, preparados (en su mayoría) en teología, y sobre todo muy cercanos y hombres célibes (cualidad que hoy se discute pero que es muy importante, por su presumible innecesidad), pero no son santos. Si nos perdemos en la belleza de los mensajeros sin discutir el mensaje, ¿en que nos quedaremos?, ¿en hablar de la vestimentas? O peor aún ¿en hablar de efebos y hermosura de miembros?
Lo que tenemos es meramente ayuda y eso es lo ha considerar, no otra cosa. Lo que importan son nuestras creencias y a eso nos debemos.
Escribí que en la creación divina, solo el hombre es imperfecto, y eso por la misericordia de que Dios quiere que alcancemos la perfección a través o en discernimiento de la perfección o sea de la verdad.
Hoy se que Dios, una vez más, se nos alía, el mal nos hará un favor, puesto que el mal es unipersonal y trata muy mal a sus aliados.
Hace tiempo que desconfiaba de las grandes conspiraciones, eso sin menoscabo de que a una inteligencia, si se le da una organización pertinente, es evidente que intentará prostituirla, es una constante, pero al fin y a la postre el mal devora todo, incluido al mal mismo, concluyendo que el mal, al fin y al cabo es un aliado, si lo dejamos se devora a sí mismo. El trabajo de los que creemos en el bien es fácil, dejarnos llevar, y atenernos a lo antedicho: En todo lo que nos rodea solo el hombre es imperfecto, y eso por el libre albedrío que Dios tubo a bien otorgarnos.
Padre Sudati,
La confesión comunitaria se acepta de mejor grado. Confesión individual, nunca más. El 50% DE LOS CATÓLICOS ESPAÑLES NO SE CONFIESA NUNCA (http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticia.php?n=14185).
El Espíritu Santo anima a la Iglesia, pero desde abajo, desde los más pequeños, como María de Nazaret y su hijo Jesús. No fue el Espíritu Santo quien animó las Cruzadas, ni mucho menos la Inquisición, ni el anticoncilio que se favorece hoy, ni tampoco la confesión individual.
"La confesión individual y auricular se introdujo en el siglo XII y sólo se concretó minuciosamente en el Concilio de Trento, en el siglo XVI. De hecho, los obispos españoles reunidos en el Concilio III de Toledo en el año 589 condenaron como «atrevimiento execrable» la confesión privada. Y la confesión frecuente sólo se generalizó en el siglo XX."
Aprecio la preocupación que siente por la Iglesia, pero está Vd equivocado. Pediré al Señor por Vd para que le haga más humilde. Los sacramentos instituidos por JC no van a cambiar, aunque no le gusten a Vd. o a quien sea. Es costoso en ocasiones confesar a un sacerdote los propios pecados, pero no sólo porque los pecados sean más o menos vergonzantes, sino porque es necesario tener fe (le pido a Dios ahora que le de a Vd más fe) para creer que el sacerdote en ese momento es Cristo que perdona (aunque sea un cura viejo o a uno le resulte antipático) No se puede cambiar, y la Iglesia nunca lo hará, un sacramento porque esté mal considerado o esté mal visto. Ya en tiempos de Nerón se enfrentaron los cristianos con ese problema y la Iglesia ha seguido fiel a lo que JC quiso
Por cierto, en su novena proposición dice "motu propio" Como está bien dicho es "motu proprio"
Rezo por Vd para que antes de morir se confiese. De verdad, qué mal se está lejos de Dios. Vuelva. Un sacerdote...
Se ponen a pelear...por alguien ke solo hace amarillismo para ke lean su articulo??
dan tristeza...
saludos a la autora....te subio el sueldo??
espero ke si...
querido padre el que no sigue lo que la iglesia dice y lo que Cristo quiere que se decida ...a ser lo que quiera menos sacerdote y mas FIEL.
Mar: la absolución colectiva perdona todos los pecados cuando no hay tiempo material de confesarlos mediante la confesión auricular y se quiere comulgar. Pero después hay que confesar al menos los mortales y antes decirle al confesor que se ha recibido la absolución colectiva. Se lo he tenido que aclarar a personas que creían que yendo de absolución colectiva en absolución colectiva ya valía. ¿Cuesta? Lo sé por experiencia. Hay que ponerse en presencia de Dios, que nos conoce muy bien y sabe que nuestras faltas son más de debilidad que de maldad y además Él ya las sabe. Pero espera este gesto de arrepentimiento y de humildad por nuestra parte, a la vez que el propósito de la enmienda. A que después de confesarte bien te quedas más en paz, más tranquila.
AAS: Troll. ¿Tu cantas verdades? Tu cantas... de los sobacos!
Nuevo comentario-basura de Alfredo toma ya! Ya se sabe que cuando se cantan las verdades se pierden las amistades.
Antiguo Alumno Salesiano: Pelmazo y troll. Y ahora te lo digo sin cariño!
Mar: Sin confesión individual ante un sacerdote tus pecados no son perdonados. Argumentas que el Evangelio no habla de la confesión (tampoco habla de que los teólogos tontiprogres del siglo XX-XXI se dediquen a escribir libros para hacerse millonarios y vivir como dioses).
Has de saber que el Catolicismo no es una religión del Libro como el Islam o el Judaismo. Existe la Tradición de la Iglesia inspirada por el Espíritu Santo que la conduce a través de los siglos a la Verdad, que es Dios. Por tanto, ES VOLUNTAD DE DIOS, PARA UN CATÓLICO, LA CONFESIÓN INDIVIDUAL DE LOS PECADOS MORTALES.
Si no te gusta, si quieres, apostata del catolicismo; pero no intentes que sea lo que no es. Hazte mora. O si eres tan progre hazte anglicana. Ellos actuan siempre en sintonía con las sociologías más hedonistas y paganas de Europa. Y no se confiesan! Sí: Hazte anglicana. Vive y deja vivir a los católicos que nos encontramos cómodos con nuestra fe y nuestra Iglesia.
Sábado, 11 de febrero
José Manuel Vidal
Pedro Tarquis
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Salvador García Bardón
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Javier Madrazo Lavín