Rumores de Ángeles

José Ignacio Calleja: "Una encíclica con demasiado lastre"

23.07.09 | 10:09. Archivado en Benedicto XVI
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Creo que hay que comenzar leyendo los números 75 y 78. Son fundamentales para situarse en la interpretación teológico-antropológica. Pues de esto se trata, ante todo, de una presentación de la cuestión social como cuestión antropológica. Una antropología integral, y por ende religioso-cristiana, es el quicio del desarrollo personal y social auténtico. Éste es el motivo central de la encíclica, y el hilo conductor que sostiene todos los argumentos y respuestas. Las respuestas son sociales, morales, culturales y espirituales, pero todas ellas, todas, se articulan alrededor de un concepto de persona referido a Dios.

Este conocimiento de quién es el ser humano, en su identidad más radical, a la luz de la razón y de la fe, es el único capaz de salvarlo, como individuo y como humanidad, de un desarrollo falso y plagado de abusos. Sólo en referencia a su origen en Dios, el ser humano se descubre como hijo del don y realizado en la donación; sólo en Dios, la conciencia innata que nos hace reconocer la verdad del ser en cada uno, en los otros y en toda la realidad creada, adquiere raíces que la nutren por siempre. Las culturas, los sistemas sociales, las leyes, las asociaciones y las familias, que no atiendan a esta matriz moral, espiritual y religiosa de la condición humana, no pueden conseguir un desarrollo digno del ser humano. Nuestro tiempo, el de al globalización y crisis general, es un ejemplo meridiano de esto. Ésta es la tesis de la encíclica, y a partir de aquí, o con esto en su seno, se va desarrollando todo, como en un remolino, que lo va atrayendo todo a su alrededor.

- Se podría decir que la encíclica es como un remolino que lo va absorbiendo todo en su movimiento, en torno siempre, a ese vector antropológico y teológico que es el concepto cristiano de persona. Evidentemente, la encíclica asume que cualquiera que haga un planteamiento correcto y equilibrado de la fe y la razón, como vías de conocimiento humano, va a dar con una síntesis antropológica de la misma naturaleza a la que aquí se postula. Por el contrario, quien no consiga una síntesis análoga, merece respeto, por supuesto, pero no tiene ninguna oportunidad de llegar a buen puerto, “el de la persona y la humanidad como familia común”, ni en el terreno de los derechos humanos, ni en el de la economía o la política, ni en el de la técnica, ni en de la espiritualidad.

- Lo más original creo que es el capítulo de la técnica como ideología, nn 68-77. Lo considero muy interesante en relación a la cultura, la economía y la vida social, el pensamiento, los derechos humanos, la bioética; muy interesante; por supuesto, en la clave de la ley natural según vengo explicando. Pero hace pensar a cualquiera. No todos lo compartirán, claro está; ni siquiera en la Iglesia. Al cabo es la cuestión social como cuestión antropológica. Ya estaba en Pablo VI y, más aún, en Juan Pablo II pero, ahora, lo ocupa todo. Aquí sí que aparece un aspecto que debió mejorarse claramente.

En el número 75, cuando se critica la percepción de los derechos humanos que tiene el mundo moderno, todo se atribuye a un error de fondo en cuanto a la persona, pero no se dice que, mucho antes de que viniera la modernidad y sus ideologías, la indiferencia moral hacia las víctimas del sistema, el olvido de los pobres, ya estaba ahí; luego sería necesario profundizar más, y unido a que todo tiene un componente antropológico y metafísico, habría que destacar mucho más qué estructuras sociales hacen casi imposible que la caridad camine en la verdad. Sin duda, este recurso antropológico tan acertado, llevado a su límite, hace que la encíclica cometa a menudo este error de bulto que yo lo calificaría “idealismo moral” en el que concurren como una daga los peligros de derivar en ideología teológica. Debemos pensar esto con mucha libertad y honradez.

- Muy interesantes las aportaciones sobre el gobierno político de la globalización, por supuesto, democrática, y bajo el principio de subsidiaridad y solidaridad; y sobre el desarrollo respetuoso de la ecología ambiental, humana y social, además de universal e intergeneracional.

- El mercado, de facto, en su lógica propia, debiera merecer una crítica mucho más severa (n 36), como institución menos aséptica en cuanto tal; no sólo refleja vicios de las personas en su funcionamiento depredador. Habría que ahondar más en esta cuestión. De hecho, en la literatura social, la que brinda elementos de juicio a la moral, está mucho más desarrollada la problemática del despilfarro de recursos, los procesos de concentración de la propiedad, las relaciones de dependencia entre pueblos y economías, el control de los mercados más importantes de materias primas y recursos varios, la manipulación artificial de las mismos, la casi imposibilidad de la democracia de los ciudadanos cerca de ellos, una vez alcanzado un nivel de poder intratable, de cómo los mercados más rentables son los más inhumanos, etc. Sin duda, la misma institución, como de hecho se da, y en relación al concepto persona con un trabajo decente, y que puede vivir dignamente, merece una crítica más severa y concreta del mercado.

- A mi juicio, la encíclica es demasiado larga. Recoge tantos aspectos e introduce tantos matices, que difícilmente puedes ver algo tratado en profundidad, salvo en cuanto a la antropología teológica que la sustenta. También la concreción en cuanto al gobierno democrático, subsidiario y solidario, del mundo y sus procesos de globalización (ONU). (He estado tentado de compararla con un hipermercado; hay de todo y para todos los gustos. No debería hacer esta comparación).

- Es curioso que no se plantee la cuestión del “decrecimiento” como forma de cambiar los estilos de vida (n 21 y 51), o como la manera objetivamente más justa de posibilitar ese cambio en los estilos de vida. Se sigue creyendo en el crecimiento “humano” con cierta ingenuidad. La confianza en el cambio de valores en las personas y en la cultura, hace que no se atienda tanto, o muy poco, a si no tenemos que vivir de otro modo, para vivir todos; y si este modo no debería incluir el decrecimiento, para vivir como menos; y no sólo todos, sino quienes más y por qué. El planteamiento ecológico de la encíclica lo apunta, pero no sale del planteamiento del crecer con equilibrio y compartir. Creo que la moral social cristina está en condiciones de decir y exigir algo más alternativo, en clave de decrecimiento.

- La cuestión de que las pobrezas más hondas (n 53) están en relación radical con la soledad y la falta de amor, sí, pero suena idealista entre tanta carencia de lo más elemental en términos “más materiales, legales o institucionales”; esto habría que mejorarlo y darle más cuajo material e histórico a las pobrezas que el ser humano padece. Seguramente, si las personas que están detrás de la encíclica padecieran necesidades más tangibles y dolorosas, la formulación sería más dialéctica. La moral social cristiana está en condiciones de ser más crítica en cuanto al interrogante que los pobres y excluidos introducen en la verdad de la caridad. El primer componente de la verdad que rige la caridad, son los más pobres y débiles de la vida en cualquier sentido y sin culpa propia, las víctimas en sentido propio. Tenemos que ser más exigentes en esto. Es la dignidad de los que, de hecho, se ven obligados a vivir como si no la tuvieran.

- La crítica del mundo financiero yo la esperaba más dura y concreta; otra vez la cuestión de la lógica interna, su opacidad, su desarrollo como estructura de poder… Debió ser mucho más cuestionada. La reivindicación de las pautas éticas que nunca deben saltarse en ese mundo, acertadas, pero muy “personalistas”. Por todas partes hay una moral social cristiana, y laica, que advierte de que el sistema financiero internacional campa a sus anchas, frente a la política democrática y los derechos de la ciudadanía. No es que sepamos qué hacer, a ciencia cierta, pero sí lo que no podemos consentir en valores, y en estructuras. Sería necesario cuestionar más directamente esas estructuras del sistema financiero internacional, y decir lo que no es moralmente de recibo. Hay también ideas en términos de fiscalidad sobre el sistema financiero (Tasa Tobin) que hubiese estado bien decir que por ahí puede haber un camino de socialización de capitales especulativos.

- En casi todas las cuestiones, la Iglesia es como si estuviera fuera del escenario de los errores y excesos sociales. Falta autocrítica. Algo así como, “nosotros ya sabíamos lo que iba a pasar, y hemos sido espectadores; ahora os presentamos el remedio moral, la verdad sobre el hombre, a la luz de la razón humana, iluminada por la fe en Jesucristo”. Pero todo esto ha sucedido en su ámbito de influencia, el mundo de “cultura cristiana”, y con ella misma en el sistema social. La moral social cristiana es capaz de una mayor crítica social, y conviene desarrollar ya la moral social cristiana para la Iglesia; no sólo “de la Iglesia”, sino “para la Iglesia”. Precisamente ese “idealismo” moral tan característico, ¡yo creo que muy superior al de la DSI en Juan Pablo II!, y entiendo por tal, ese volver a la verdad antropológica como magma que todo lo explica y resuelve, permite a la Iglesia contemplarse, ante todo, como maestra benigna y amistosa, pero casi fuera del escenario.

- En suma, una encíclica para seguir pensando, ante la que es difícil quedar indiferente, con aportaciones muy importantes, pero muy lastrada por una falta de análisis social, en directo, y una proyección “social” más atrevida de las potencialidades del concepto cristiano de persona, y de la tradición moral de las bienaventuranzas evangélicas, sobre las situaciones sociales más inhumanas.

José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

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17 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por jalon 05.08.09 | 23:06

    Niegan el derecho a la vida de la mujer, dando prioridad al monstruoso tumor que albergue en su seno.

  • Comentario por Pignatelli 25.07.09 | 09:05

    Y yo rezo por usted porque le considero libre e igual a mí. De que en la calle de la amargura se dijera eso no se puede inferir que todas las oraciones sean de un modo. El rezo al fin y al cabo es un acto de libertad dirigido hacia el Padre de todos. Que luego sea motivado por fines fanáticos es algo puramente coyuntural.

  • Comentario por alfonso maria ferrari 24.07.09 | 16:23

    Pignatelli:AMEN.
    Pero en esa "calle de la amargura" se decia a los condenados:SANTA MARIA REZA POR EL.
    Yo no rezo por usted porque le considero libre e igual a mi.
    Esa es la diferencia.

  • Comentario por Pignatelli 24.07.09 | 12:49

    3. La Iglesia mantiene que la masturbación es un pecado contra la castidad porque es un modo egoísta y desnaturalizado de dirigirse en la sexualidad. Ya está. Es una postura bien respetable: que usted no la comparte y le apetezca cascarse pajas... allá usted. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a plantear su moral sexual.
    4. Lo del Imperio del Miedo lo dice con demasiada ligereza. Sí, todos sabemos lo mala malísima que era la Inquisición... ¿y? ¿Acaso esa ha sido toda la realidad de la Iglesia? ¿Acaso la Inquisición ha sido la única institución eclecial o secular que ha causado terror a lo largo de la historia? Yo diría que no. Y su mención sólo es un modo demagógico e irracional de argumentar. Además en un contexto en el que no viene a cuento. Sus ¿argumentos? dicen en contra de usted más que cualquier insulto.

  • Comentario por Pignatelli 24.07.09 | 12:42

    lfonso María, si ese modo torticero de mezclar churrar con meninas y hablar de masturbación, inquisición, oración y pena de muerte es argumentar y mantenerse fiel a la verdad venga Dios y lo vea.
    1. Usted que sabe si el rezo de salesiano es oscurantista o no. Empezar ya con esa visceralidad dice poco a su favor. Y mezclar rezos con el tribunal de la Inquisición es mear fuera de tiesto.
    2. La Iglesia condena la pena de muerte de un modo mucho más racional y sólido que el de todos estos progresistas sensibleros. No la condena obviamente en sí, de una manera absoluta al margen de toda circunstancia. Pero mantiene con firmeza que actualmente no es necesaria (a las múltiples intervenciones de Juan Pablo II en esta materia me remito) y que debe desaparacer como modo despropocionado de castigo.

  • Comentario por alfonso maria ferrari 24.07.09 | 11:10

    Salesiano:
    no acepto su rezo oscurantista y condenador...no hay nada mas siniestro que el "rezo por ti"...usted no sabe que aqui en Madrid habia una calle que moria (nunca mejor dicho) en la Plaza Mayor que se llamaba la calle de la amargura...era la calle de la macabra "procesion" que llevaba al quemadero publico a los pobres "herejes" que no sabian ni leer ni escribir.Personas inocentes ejecutadas por "representantes" de Dios con el crucifijo en mano.
    Todavia hoy la Iglesia condena la mastubacion pero no condena la pena de muerte.
    Los catolicos de hoy no conocen la historia del IMPERIO DEL MIEDO.La historia de la Iglesia Catolica.

  • Comentario por antiguo alumno salesiano 24.07.09 | 08:21

    Ferrari:Rezo por usted, que lo necesita. ¿Y se apellida usted Ferrari, como el cardenal Andrea Carlo Ferrari,arzobispo de Milán beatificado por Juan Pablo II? Que ellos le iluminen. Si lo de Ferrari es un pseudónimo, o cambia usted o cambia de pseudónimo.

  • Comentario por monstruo 24.07.09 | 06:38

    Este artículo está realizado por alguien que sólo tiene unas gafas.
    Es adecuada, medida, "refrescante. Las neuras de Calleja no son sino eso, neuras.
    Una pena, que el tipo éste tenga un carguillo en la diócesis de Vitoria... ¡Así nos va!

  • Comentario por Alfredo toma ya! 23.07.09 | 20:28

    Señor Cigoña: Otra pequeña pero importante noticia. Esta vez desde el obispado de Solsona. El obispo ha nombrado párroco de la ciudad de Tárrega (la primera ciudad más poblada de la provincia de Lérida después de la misma capital) al sacerdote José Mª Vilaseca Ribalta. Un sacerdote de gran integridad que también es responsable de los seminaristas de Solsona.
    Tárrega cuenta con más de 16.000 hab. y en ella, des de los años 70, han pupulado siempre por sus anchas curas cercanos a la progresía. Esta ciudad fue el nido donde se creó el Fórum de curas Ondara, equivalente al Forum Alsina gerundense.

  • Comentario por pignatelli 23.07.09 | 17:27

    Alfonso María, lo de que cuando no se tiene argumentos es fácil insultar lo dices por ti, ¿no? Muéstrame algún argumento y deja de atacar sin medida las ideas de los demás.

  • Comentario por Pedro 23.07.09 | 16:26

    Estimado Calleja:
    Se me ponen los pelos como escarpias oyéndote hablar de "decrecimiento". Cambia de lecturas, porque querer esas cosas para la humanidad es una verdadera locura. Gracias a Dios, que ilumina al papa, esos delirios jamás tendrán espacio en una encíclica de la Iglesia, al menos de la Iglesia de Cristo.
    Y para falta de crítica en la Iglesia (siempre con la misma murga) considera que el Santo Padre es tan pecador como nosotros. Él, como buen discípulo de Cristo, lo sabe bien.
    Claro que para qué demonios más autocrítica, con angelitos como el tal Ferrari, que no hace más que echar pestes de la Iglesia (bueno, y de toda creencia religiosa) en medio de tu amable indiferencia. Habría menos tipos como él si nos dedicáramos más a predicar la Verdad, y dejarnos de esteticismos socialistas. Porque también estamos para eso, Calleja, para hablar de la Verdad a los hombres. Quizás si fuéramos menos condescendientes con el mundo habría menos jóvenes perdidos. Piensa e...

  • Comentario por alfonso maria ferrari 23.07.09 | 15:32

    Pignatelli:
    cuando no se tiene argumentos es muy facil insultar.
    LA VERDAD AUNQUE DUELA.

  • Comentario por pignatelli 23.07.09 | 12:02

    Alfonso Maria; no soy partidario de hablarle directamente porque creo que no es más que un troll. Sólo le pido que por respeto se calle de una vez. Llegaa ser molesto su modo de ladrar contra la fe que profesamos muchos de losq eu estamos aquí. Un poco de sentido común, por favor.

  • Comentario por Pignatelli 23.07.09 | 11:58

    Hay que tener en cuenta que el papa habla como papa, y no desde una cátedra de teología y desde una pastoral social. Son perspectivas diferentes. puede que le falte un análisis social más profundo, y puede incluso que no le haga falta. Intentar un análisis concreto de las estructuras puede ser un maravilloso modo de equivocarse, o de constreñirse a un lugar y un momento muy concretos. El papa ha lanzado una idea para toda la humanidad y ahí está la fuerza de la encíclica. Deberíamos leerla con fidlidad y atención.

  • Comentario por sofía 23.07.09 | 11:37

    O sea que es demasiado larga pero tendría que haber añadido todo lo que particularmente considera Calleja importante añadir. Creo que hace bien en no concretar más en su encíclica y simplemente indicar directrices para que discutamos las concrecines. Por ejemplo, Calleja puede tener clarísimo que hay que decrecer, pero lo importante es que el crecimiento sea sostenible, siempre que sea posible. El Papa no tiene por qué asegurar que tiene que haber decrecimiento porque no hay otra. Eso es cuestión de los técnicos, el decir si aparte de combatir el consumismo irresponsable hay que decrecer o no.
    No tiene mucho lastre, simplemente tiene peso. El lastre se lo quieren colgar otros.

  • Comentario por alfonso maria ferrari 23.07.09 | 11:36

    Las llamadas "religiones" siempre son falsas porque son algo que se convierte en un fin en si mismo.La verdad no esta en los arcaicos dogmas de religiones o ideologias...la verdad esta en el hombre,el hombre es la verdad.La democracia y los derechos humanos no son otra cosa que fe en el hombre.Pienso que la Iglesia ha sobreinterpretado a Jesucristo.Es dudoso que las palabras de un rabino sean ley de Dios.Eso es algo que no fue creido ni por el propio Jesus.Nuestro Señor Jesucristo es un Dios desconocido para el rabino de Nazaret.La primera oracion que tienen los rabinos es la Shema Israel EL SEÑOR ES UNO.
    La propia estructura jerarquica y autoritaria de la Iglesia ya es la negacion del Reino de Dios.Las "peticiones de perdon" del Papa por el sombrio pasado de la Iglesia ya es prueba mas que suficiente de la no "divinidad" de la Iglesia.

  • Comentario por jalon 23.07.09 | 11:10

    Concepto de persona referido a su origen en Dios...
    Derechos humanos, gobierno democrático...
    Se trata de la gallina? Se trata de Francisco Franco, Caudillo por la G. de Dios, cuya victoria es el núcleo moral irrenunciable del 51% de los obispos españoles?

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