Sabía que Vicente Ferrer estaba delicado de salud, que su entrega absoluta a la causa del bien estaba consumiendo su vida de la misma manera que una vela al fuego de su mecha se va derritiendo, pero tratado siempre de mantener la luz, hasta el último instante, hasta el último suspiro. Y recientemente pude saber que su vida corporal ya se ha extinguido apagándose poco a poco en la tierra a la que amó, porque antes amó a sus habitantes.
Vicente era un hombre enjuto de carnes y de mirada profunda. Detenerse a su lado era como acercarse a un pozo de bondad. Él hablaba vehemente de la dignidad humana y del amor al prójimo como praxis de la felicidad en este mundo nuestro. Hacía años que había conocido la India y se quedó prendado de sus gentes y descorazonado de su sistema de castas que genera desigualdades dantescas entre los propios habitantes nativos. Vicente decidió entonces irse con los últimos, los “intocables”, y crear vida en el yermo. Su compromiso personal le ha llevado a sacar de la miseria a más de dos millones de personas en el estado de Anantapur. A día de hoy somos no pocos los que hemos tendido un lazo de apoyo a la labor de este hombre a través de la Fundación que lleva su nombre y al frente de la cual él (durante muchos años), su esposa y sus hijas e hijo, siguen haciendo el pequeño milagro de cada día: el de la solidaridad, concienciando a los más pobres de que la resignación no es la solución.
Vicente Ferrer fue un auténtico mártir de la causa de “los intocables” de la India. Admiro reverentemente a este hombre que llevaba años luchando para devolver la dignidad a los más desfavorecidos, a los excluidos. Hay gestos sencillos que tienen el don del políglota, dicen mucho en todos los idiomas. Y Vicente se ha convertido en un embajador de la paz y la justicia, ese lenguaje que tanto cuesta interpretar a los más poderosos.
Transcribo a continuación unas palabras suyas que resumen perfectamente su vida y obra: “¿Qué necesidad tengo de buscar la verdad si cualquier acción en favor de los demás contiene todas las filosofías, todas las religiones y a Dios?” Y es que en Vicente se cumplen a la perfección aquellas palabras del profesor Miguel de Unamuno: “Doy cuanto tengo, dice el generoso. Doy cuanto valgo, dice el abnegado. Doy cuanto soy, dice el héroe. Me doy a mí mismo, dice el santo”.
Por ti, Vicente, por tu causa, para que sea también la nuestra: in memoriam.
Fray Francisco Castro
Pueden leer el articulo VICENTE FERRER ,UN HOMBRE JUSTO
en:
http://www.ignacioyanez.blogspot.com/
Que descanse en paz. Vicente Ferrer, una vida de entrega a los demás y de dignificar la vida de tantas personas que nuestro mundo deja atrás. Hasta siempre.
TU HAS TRABAJADO, SIN DUDA, COMO CHACHI NIÑO PIJO QUE VA A LAVARSE LA CONCIENCIA EGO-BURGUESA DURANTE UNAS SEMANITAS POQUITAS....
A MI NO ME CUESTA SABER, PORQUE LAS CONOZCO, QUE EXISTAN CHULETAS COMO TÚ. IGNACIO, QUE ESPERO NO SEAS OTRA ESCORIA JESUITIANA.
YO CONOZCO PERSONALMENTE A PADRINOS QUE HAN IDO ALLI.
REPITO QUE VICENTE FERRER FUE UN GRAN HOMBRE, UN TESTIMONIO ÚTIL, PERO QUE LA MAYORIA DE LOS HUMANOS NO PUEDE SEGUIR, POR ELLOS MISMOS Y POR EL SISTEMA.
A MI NO DAS SOLO REPUGNANCIA, ALGO, .....ME DAS PENA Y ASCO DE SER HUMANO DE LA MISMA RAZA DE TANTO MEDIOCRE CANTAMAÑANAS, COMO TU, Y LA MAYORIA DEL MUNDO OENEGIL, ...CERCANO Y LEJANO.
Vicente Ferrer, ha fallecido anciano, muy anciano, pero hasta el último momento ha sido ejemplo de entrega, hasta el extremo, ahora ya desde la Casa del Padre, seguirá con su obra.
Alabado sea Dios.
Vicente Ferrer, es todo un referente de autenticidad cristiana, al ejemplo del Señor.
Me quedo sin palabras ante su obra.
Si cada uno de nosotros hiciera lo que está en su mano para aliviar la pobreza, el mundo sería el Reino.
Gracias por esta semblanza. Ferrer es una gracia de Dios y un ejemplo para todos.
Si cada uno de nosotros hiciera lo que está en su mano para aliviar la pobreza, el mundo sería el Reino.
Gracias por esta semblanza que es un ejmplo para todos.
gracias por su acertado comentario.
Yo he trabajado en la fundación como voluntario en Anantapur.
Me cuesta creer que exista personas como leoncio.
La mejor manera, y de hecho a los padrinos siempre se les anima, es que viajen anantapur y vean con sus propios ojos y saquen sus propias conclusiones.
PUEDEN HACERLO. HAGANLO.
Por favor vayan y vean.
Conozcan a su viuda, a su hijo, a la gente que trabaja alli. Por favor haganlo y solo entonces sabran la repugnancia que siento por personas como el tal leoncio.
Por desgracia siempre hay personas asi en el mundo.
Muy entrañable su artículo Fray Francisco Castro. Vicente Ferrer era y es un ejemplo a seguir por nuestros políticos, por cada uno de nosotros.
vicente fue un buen y gran hombre, algo alucinado socio-espiritualmente, que ha sido en el sur de asia un testimonio de trabajo y solidaridad. pero no se nos debe olvidar que solo en la India habra unos 700 millones de pobres y miserables, y él con todo su esfuerzo solo pudo ayudar a unos dos millones.... la solucion a esto no es material... y su ong ya es una empresa-bisne solidaria, con sus hijos enchufados y medio vividores mangoneando y mediocrizando todo, burocratillos que no pueden dar testimonio de casi nada de su padre ni de la verdad y la justicia por la emancipacion de los empobrecidos.
Iqbal Masih y su sindicato humana y politicamente han hecho mas, creo.
Sábado, 7 de noviembre
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Felipe Pou Ampuero
Julián Moreno Mestre
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández