Hace unos meses Juan Arias incluyó los mismos conceptos en El País. Se apoyaba para ello en un artículo-entrevista publicado por un periodista de Sao Paolo en Brasil. El periodista brasileño afirmaba que esos datos se los había facilitado un cardenal brasileño, cuyo nombre no se daba, que habría participado en el último cónclave. Envié una carta de protesta a la sección de cartas al director de El País. No me la publicaron dándome como explicación el "exceso de material".
Juan Arias, que fue correspnsal en Roma tiene que saber que ciertos disparates que incluye en su artículo son absolutamente inverosímiles. Y en cuanto a la fuente de sus informaciones en este caso, apoyándose en las posibles declaraciones de un Cardenal desconocido a un periodista de Sao Paulo permite dudar seriamente de la profesionalidad y honestidad de Juan Arias.
Ignacio Arregui, jesuita
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"Por exceso de material", es la razón que "El País" suele dar para no publicar cartas que no interesan a su "ideología" y sus manejos; tengo experiencia de ello.
En alguna ocasión pensé en escribir algo que desprestigiara a la Iglesia; estoy convencido de que me lo habrían publicado inmediatamente. Pero una simulación así hubiera sido deshonesta por mi parte.
"Timeo hominem unius libri". Me dan miedo y pena quienes para su conocimiento y sus juicios sobre la Iglesian beben de la "cisterna resquebrajada" de El País.
Marcos, estás en lo cierto. Mucho franquismo en los blogs. Mucho resentimiento y mucho odio contra la mayoría de los españoles. La que les impedía convocar elecciones en libertad, prensa libre, sindicatos libres, etc. La gente sigue prisionera del régimen pasado, del terror. Tanto se interiorizó el miedo. Incluso los obispos, que no abjuran, denuncian o renuncian a la dictadura franquista estalinista. Ni denuncian la inquisición franquista, ley 23-9-39. Los pobres no digieren que ganaron la guerra, contra los partidos, los sindicatos y la prensa libres, pero han perdido al morir el dictador Franco Stalin. Y la iglesia, cruzados victoriosos, se va por la alcantarilla. Está claro que tienes razón. La mayoría seguimos adelante. Nuestra meta es Francia, Inglaterra... etc. Y olvidar el criminal fascismo. Harán falta dos generaciones contra los malditos cuarenta años católicos franquistas.
¡Blogger! Hay cuatro comentarios iguales de "Alberto Torga, sacerdote jubilado". ¿Es por un descuido o es para recalcar algo? ¿Hasta cuándo va a aparecer el franquismo en los Blogs? Creí que en la Iglesia (ortodoxa o heterodoxa) quien nos guía es el Espíritu, no el resentimiento. Y quien no sea creyente y siga todavía viviendo del odio, peor para él/ella; será aún prisionero/a de un régimen ya pasado mientras que otros siguen adelante.
¿Quién es menos de fiar, Juán Arias o Ignacio Arregui jesuita encorbatado?. ¿Era Ignacio Arregi el responsable político de comunicaciones siendo presidente del Gobierno Vasco Carlos Garaicoechea cuando hizo su peregrinación al Santuario de Loyla el papa Juan Pablo II?. ¿Es este mismo Arregi el que de vuelta a casa hizo unas declaraciones al Diario Vasco en el sentido de que había sido un Papa que no le acababa de caer bien aunque tenía que admitir que su final de heroico sufrimiento le había conmovido?. ¿Desde cuándo y porqué no le caía nada bien, si es que fuera el mismo personaje Arregi?.Juan Arias descalificado por colaboracionista en el periódico de los sindicatos verticales. ¿Eso es todo?. Descalificar al mensajero para arruinar la noticia es cosa muy vieja.
Alberto, la Conferencia Episcopal sigue siendo parte de los sindicatos verticales franquistas. Y no te oigo condenar a esta jerarquìa de obispos franquistas, carceleros, inquisidores de los pobres diablos encerrados en Zamora.
¿A qué tanta atención a Juan Arias? ¿No ha quedado suficientemente demostrado su (nulo) valor como periodista?
Ciertamente es poco de fiar uno que ha sido,- en su época de sacerdote-, corresponsal en Roma del diario "Pueblo", organo oficial de los sindicatos verticales franquistas.
Mientras muchos sacerdotes entonces daban la cara y se constituían en voz de los que no tienen voz, por lo que iban a parar a la tristemente celebre carcel concordataria de Zamora o eran multados con sumas elevadas por sus homilías, que, al no pagarlas, acababan igualmmente en diversas cárceles, Juan Arias colaboraba desde Roma,- sin ningún escrúpulo-, en el diario de los sindicatos verticales franquistas de entonces, a los que nunca puso en cuestión.
Ciertamente es poco de fiar uno que ha sido,- en su época de sacerdote-, corresponsal en Roma del diario "Pueblo", organo oficial de los sindicatos verticales franquistas.
Mientras muchos sacerdotes entonces daban la cara y se constituían en voz de los que no tienen voz, por lo que iban a parar a la tristemente celebre carcel concordataria de Zamora o eran multados con sumas elevadas por sus homilías, que, al no pagarlas, acababan igualmmente en diversas cárceles, Juan Arias colaboraba desde Roma,- sin ningún escrúpulo-, en el diario de los sindicatos verticales franquistas de entonces, a los que nunca puso en cuestión.
Ciertamente es poco de fiar uno que ha sido,- en su época de sacerdote, corresponsal en Roma del diario "Pueblo", organo oficial de los sindicatos verticales franquistas.
Mientras muchos sacerdotes entonces daban la cara y se constituían en voz de los que no tienen voz, por lo que iban a parar a la tritemente celebre carcel concordataria de Zamora o eran multados con sumas elevadas por sus homilías, que, al no pagarlas, acababan igualmmente en diversas cárceles, Juan Arias colaboraba desde Roma,- sin ningún escrúpulo-, en el diario de los sindicatos verticales franquistas de entonces.
Ciertamente es poco de fiar uno que ha sido,- en su época de sacerdote, corresponsal en Roma del diario "Pueblo", organo oficial de los sindicatos verticales franquistas.
Mientras muchos sacerdotes entonces daban la cara y se constituían en voz de los que no tienen voz, por lo que iban a parar a la tritemente celebre carcel concordataria de Zamora o eran multados con sumas elevadas por sus homilías, que, al no pagarlas, acababan igualmmente en diversas cárceles, Juan Arias colaboraba desde Roma,- sin ningún escrúpulo-, en el diario de los sindicatos verticales franquistas de entonces.
Viernes, 17 de febrero
José Manuel Vidal
José Mª Castillo
Francisco Margallo
Isabel Gómez Acebo
Rodrigo del Pozo Fernández
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Teresa Forcades i Vila
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis