Fueron íntimos, pero rompieron de mala manera. Primero, por estar demasiado cerca. Dos cardenalazos, como Rouco y Cañizares, a menos de cien kilómetros tienden a estorbarse o a hacerse sombra mutuamente. Segundo, porque Cañizares resucitó el título de Primado y quiso ejercer como tal. Y de hecho, ejerció durante el trienio de Blázquez al frente del episcopado. Una vez que volvió Rouco a la cúpula, el Primado tuvo que hacer mutis por el foro discretamente. Y tercero, por la COPE. La gota que colmó el vaso de las desavenencias entre ambos purpurados fue Federico Jiménez Losantos. Cañizares cree que perjudica a la credibilidad de la Iglesia, mientras Rouco sigue pensando que es un mal menor, que garantiza solvencia económica y un tridente contra el laicismo radical de ZP.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis