Benedicto XVI adoptó el pasado sábado una decisión que revela el signo que quiere imprimir a su papado y que puede acarrear graves consecuencias para la Iglesia. Deseoso de reconducir el cisma con los católicos ultratradicionalistas, levantó la excomunión que pesaba sobre cuatro obispos consagrados por Marcel Lefebvre en 1988. La voluntad de atraerse a este sector extremista de la Iglesia, opuesto a cualquier renovación litúrgica o entendimiento ecuménico con otros credos, ha pesado más en el ánimo del Papa que el consejo de los cardenales de todo el mundo, reunidos en Roma en 2006 para debatir, precisamente, sobre la reconciliación con los lefebvrianos.
La liturgia es el alma y el corazón de la Iglesia porque, entre otras cosas, dentro de ella está la celebración de los sacramentos y muy en particular el de la eucaristía. Teniendo esto en cuenta, quizá deban repensar lo que han dicho algunos de los que han afirmado que el cardenal Cañizares era llamado a Roma a ocupar un dicasterio de rango menor.
El secretario general de la FERE, el salesiano Manuel de Castro, lleva años intentado que la jerarquía (sobre todo la que manda en la Iglesia española) "bendiga" la EpC y negocie sus contenidos con el Gobierno socialista. Por hacerlo, le han llamado de todo. Y nada bonito. Desde "traidor" a "quintacolumnista" del laicismo radical. Y el religioso, sumamente moderado, lleva años aguantándolo todo. Sin pestañear y, por supuesto, sin romper la comunión. Es hora de reconocérselo. A él y a la institución que lidera.
Decían que había sido elegido para reformar la Curia. Pero sigue como estaba. Lo único que hizo Benedicto XVI fue rodearse de sus amigos en la sala de máquinas de la Iglesia. Descartada la reforma curial, al Papa Ratzinger sólo le quedan tres vías para pasar a la Historia: visitar Pekín, visitar Moscú o conseguir la unidad, al menos con los ortodoxos. La elección de Kiril, como Patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, le va a facilitar la tarea. O ponérsela en bandeja
El catolicismo español suma esta semana un nuevo obispo, con la decisión de Benedicto XVI de levantar la excomunión a los seguidores del arzobispo Lefebvre. Se trata de Alfonso Ruiz de Galarreta. Nacido en Torrelavega (Cantabria) el 14 de enero de 1957, fue consagrado obispo por Lefebvre a una edad insólita en España: los 29 años. En la actualidad, es el superior de la Casa Autónoma de España y Portugal de la Fraternidad San Pío X (FSSPX). Queda por ver cómo se integra en la Conferencia Episcopal Española, una vez restaurada su comunión con la Iglesia de Roma.
Un ciudadano cristiano vasco residente en Madrid ha escrito de madrugada unas líneas, que ha hecho llegar a este blog elaborado en Catalunya, en respuesta "a los señores obispos, miembros de la Conferencia Episcopal Española y gruñones oficiales del reino". Este cristiano comenta la nota episcopal sobre la campaña de los autobuses con el lema "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida". Dicha nota afirma que esta campaña es, entre otras cosas, una "blasfemia" y una "publicidad lesiva de la libertad religiosa".
Los seguidores de M. Lefebvre ya están satisfechos y contentos porque han sido recuperados para la gran Familia de los hijos de Dios. Ojalá que algún día la Iglesia recuperase también a gente tan valiosa como seguidores de Hans Küng, Boff, y tantos teólogos condenados... que han sido y son verdaderos bastiones de la reforma que necesita la Iglesia y no una rémora para el desarrollo del Concilio Vaticano II como por desgracia han contribuido los lefebvrianos.
Largo me lo fiais...Pero el cardenal Rouco es de los que programa las jugadas del ajedrez eclesiástico a largo plazo. Por eso, cuentan en Madrid, que su fiel obispo auxiliar y mano derecha, Fidel Herráez, estaría destinado a sucederle dentro de unos 5 años. Para entonces, monseñor Herráez tendría 68 años. Un buen broche de oro a su pontificado. Y un premio adecuado a tantos años de callada, total y siempre eficaz entrega pastoral. No en vano es el que hace funcionar la archidiócesis. El fiel Fidel.
Y en cuanto a la religión, confieso que, a mí por lo menos, me da pena, mucha pena. Mi religión, la católica, que es la que mejor conozco, no para de protestar y quejarse, de vociferar y echarse a la calle. ¿Para qué? Los obispos dicen que ellos tienen por misión anunciar a Jesucristo. Pero la verdad es que la impresión que producen muchos de ellos es que les preocupan más determinados asuntos, relacionados con el poder político y económico, que con el Evangelio que anunció Jesús.
Los elementos religiosos en la toma de posesión de Barack Obama forman parte de la cultura política estadunidense. El hecho de que antes de su toma de posesión fuera a orar a la iglesia de Saint Johns y que haya jurado en la misma Biblia utilizada por Abraham Lincoln no representa una violación a la dimensión laica del Estado ni una afrenta a las demás denominaciones cristianas ni a las otras religiones. Porque el fundamento de la sociedad estadunidense está constituido por diversas iglesias libres, para las cuales tiene un valor estructural precisamente no ser Iglesia del Estado ni un Estado confesional.
Honorable Barack Obama
Presidente de los Estados Unidos de América
La Casa Blanca
Washington, D. C.
Con motivo de su toma de posesión como el presidente cuadragésimo cuarto de los Estados Unidos de América le ofrezco mis más cordiales buenos deseos, y le aseguro al mismo tiempo mis oraciones para que el Dios Todopoderoso le conceda sabiduría y fuerza indefectibles en el ejercicio de sus altas responsabilidades.
¿A qué viene a Madrid el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone? Según algunos, en una lectura simplista y desconocedora de la realidad eclesial, el número dos del Vaticano vendría a España a “leerle la cartilla a Rouco”, a hacerse una foto con Zapatero para “puentearlo”, y a visibilizar un nuevo clima, más dialogante y menos tenso, en las relaciones de la Iglesia con el Gobierno socialista.
Un interés permanente por la educación y la formación de los más jóvenes, la importancia primordial de la familia como núcleo integrador de la sociedad y una preocupación por la conservación del patrimonio. Los amigos y personas que han trabajado con monseñor Juan José Asenjo Pelegrina coinciden en que se trata de las tres claves del pensamiento y la personalidad del que será a partir de hoy nuevo arzobispo coadjutor de Sevilla. Un nombramiento que le otorga los derechos de sucesión al frente de la diócesis hispalense.
Aquiles y yo llamamos. Nos abrió un fraile. La hospitalidad es una de las humildades de los monjes negros. Aquiles quería llevarme al aura del silencio, que rompen los bombarderos israelíes porque las conciencias nunca pueden estar vacías. El Cabeza de Vaca de la ópera quería que yo sintiera el canto monódico, que contara a mis lectores su proyecto de transportar a los monjes a la ONU, con su gregoriano, para el diálogo de las civilizaciones. Ya los llevó al Teatro Real hace años. Los puso en la lista de éxitos. Este bohemio, hijo de maquis, no es Belcebú, sino el inventor los Tres Tenores, soñador irredento.
Mientras el cardenal de Madrid y presidente de la jerarquía católica española, Antonio María Rouco Varela, sigue deshojando la margarita, los protestantes pasan a la acción. Y contestan al “bus ateo” con un “bus cristiano”. La ocasión era de oro y han sabido aprovecharla, conscientes de que la publicidad es un instrumento más, amén de muy moderno y eficaz, para el testimonio cristiano en el espacio público.
Lo tiene todo para ser el más que digno sucesor de Carlos Osoro al frente del arzobispado de Oviedo. Nadie duda de la preparación intelectual, espiritual y pastoral del hasta ahora obispo auxiliar asturiano, Raúl Berzosa. Y además conoce perfectamente la archidiócesis. Es aceptado por todos y lo que es más importante para un cargo eclesiástico: ha dado sobradas pruebas de madurez, conformándose con un puesto en la sombra o a la sombra arrolladora de Osoro.
Algunos obispos ni se enteraron quién era el jesuita que les iba a dirigir la tanda de Ejercicios espirituales. Otros, sí. Y por eso, fueron bastantes los que decidieron no apuntarse este año. Otros, tampoco lo hicieron, porque los Ejercicios comenzaron el domingo y está oprevisto que terminen el día 17. Precisamente el mismo día en que toma posesión como arzobispo coadjutor de Sevilla, Juan José Asenjo. Una ceremonia que comienza a las 12. ¿Con tiempo suficiente para que los prelados que quieran puedan desplazarse hasta la capital andaluza?
Es franciscano, natural de Galicia. Se llama monseñor Santiago Agrelo y oficia, desde hace dos años, como arzobispo de Tánger. Y desde allí lanza este SOS. DOs frases, sólo dos frases, pero llenas de enjundia. De anuncio y de denuncia profética: "Creo que la matanza de Gaza hay que detenerla. Y sólo lo puede hacer un rechazo social generalizado. Ni una palabra de justificación para quien mata. Sólo un grito de amor para que nadie mate". Se puede decir más alto, pero no más claro. Todavía quedan profetas. Y eso que, en la manifestación pro Palestina de esta malñana en Madrid, uno de los eslóganes más cantados era el de "Donde están, no se ven los obispos del PP".
Cuenta Juan G. Bedoya en El Pais que la marcha del cardenal primado de Toledo, Antonio Cañizares, a Roma, para hacer carrera en la curia vaticana, es un suceso extraordinario en el catolicismo español. Nunca antes un prelado de tan alto rango había hecho ese recorrido, y menos abandonando la primatura en España por un puesto poco vistoso en el organigrama de la Santa Sede. Sí se ha producido el camino inverso, en múltiples ocasiones: el ascenso de un funcionario curial al episcopado de su país. Fue el caso, en 2002, del actual arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, hasta entonces secretario del Pontificio Consejo para la Familia. Murciano, de 68 años, y miembro del Opus Dei, había seguido la máxima de su fundador, san Josemaría Escrivá: "Católico, apostólico, ¡romano! Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu romería, videre Petrum, para ver a Pedro" (Máxima 520 del libro Camino).
Si uno de los próximos días de lluvia que nos anuncia el servicio meteorológico nos encontramos camino de la Catedral a un grupo de varones con unos insólitos, bonitos y elegantes paraguas de diseño, no juzguen que se trata de un grupo de turistas holandeses o romanos recién apeados del autobús. Y lo mismo digo si no llueve, pero entumece el frío del que se defienden con un suave y acariciador tapabocas negro, fácilmente convertible en tapa narices o tapa calvas. Simplemente, se trata de los canónigos de nuestra curia diocesana que asisten puntuales a su oficio de coro en la iglesia mayor, con el regalo navideño que les acaba de hacer su eminentísimo jefe, el cardenal arzobispo.
Era ya un “peso pesado” del episcopado y está llamado a ser uno de los principales líderes de la Iglesia española de la era postRouco. El cántabro Carlos Osoro Sierra, de 63 años de edad, alcanza la titularidad de la segunda mayor sede episcopal de España y, probablemente, la última estación de una fulgurante carrera, que le llevó de Orense a Oviedo y, ahora, a Valencia, en tan sólo once años. Sucede a su amigo, el cardenal Agustín García Gasco, al que conoce desde sus años jóvenes de profesores del Instituto de Teología a Distancia.
Resulta insólito que un presidente del Gobierno reciba a un jerarca de la Iglesia española antes de que éste se marche al Vaticano para ejercer un ministerio. Más aún cuando ese jerarca ha sido protagonista de críticas feroces contra el Gobierno por su política de ampliación de derechos (matrimonio gay, divorcio rápido...) en la pasada legislatura. Pero así sucedió ayer, cuando José Luis Rodríguez Zapatero recibió en La Moncloa al cardenal primado de Toledo, Antonio Cañizares, y próximo prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano.
La polémica sobre la retirada de los crucifijos del colegio público Macías Picavea de la capital vallisoletana cruzó ayer el charco y sirvió de excusa a la corresponsal de The New York Times para abrir la sección Internacional de su diario con un reportaje sobre lo que la periodista considera una «guerra» abierta «entre la Iglesia y el Estado en España», según rcoge el Norte de Castilla. Considera la periodista, Rachel Donadio, quien visitó la capital del Pisuerga el pasado 17 de diciembre con motivo de una manifestación en favor de la supresión de los símbolos religiosos, que la escuela -ubicada en lo que califica una «ciudad dormitorio industrial»- se ha convertido en la involuntaria «sede de la revolución» anticatólica iniciada por el Gobierno con la legalización de los matrimonios homosexuales.
Hay coincidencias demenciales. Si en el 2009 los Reyes Magos no llegan a algunas zonas de sus destinos acostumbrados en Occidente, la culpa no habrá sido de la crisis. Su ruta desde Oriente pasa, precisamente, por Gaza, territorio de la república de Palestina, al que el vecino Israel ha declarado estos días la guerra, motivo por el cual los Magos no habrán llegado a tiempo para participar en el reparto.
Ya lo dijo Nietzsche hace muchos años: "Dios no existe". Pero al contrario de Alfonso Guerra y su "Montesquieu ha muerto", no parece tan fácil acabar con la presencia viva de Dios en el corazón y en el cerebro del hombre del siglo XXI. Hombres y mujeres de los países ricos, marcados por el hedonismo imperante y hasta por un cierto subdesarrollo moral, como indica Braulio Rodríguez, obispo de Valladolid, quien llama a dotar de una dimensión moral y espiritual a la globalización si queremos de verdad acabar con la pobreza de los países pobres, aún más amenazados por la crisis que cualquier país de Occidente.
Querido J.: Al rito solar del Año Nuevo, el concierto de Viena (me paso las dos horas de valses fantaseando con el frío de fuera y la choucroute caliente y morosa que le espera al primer concertino: todo lo que me gusta me da hambre) y los saltos en Garmisch Partenkirchen se ha unido ya la pregunta de Edge. Al despuntar el alba, y con todas las ilusiones intactas, Brockman&Guests sacuden la resaca, preguntan y se responden. Lo hacen desde 1998 y este año proponen: «¿Qué es lo que va a cambiarlo todo?». El subtítulo lleva una consoladora precisión: se trata de cambios y desarrollos científicos que podamos ver en vida.
Las relaciones entre la Iglesia y el Estado atraviesan un momento, si no dulce, de franca distensión. Pocos apostaban por la concordia entre un Gobierno socialista y un Episcopado comandado por el sector más conservador. Pero el pasado domingo se evidenció que la Iglesia española, atendiendo las recomendaciones vaticanas, está dispuesta a mantener el tono de la crítica en un registro bajo, muy lejos de las feroces andanadas lanzadas un año atrás en el multitudinario acto por la familia.
La palabra del momento es «crisis». Y dicen que también será la palabra del futuro. Todos hablan del próximo 2009 como «annus horribilis». El panorama es casi apocalíptico: aumento del paro, amenazas de desestabilización política, horizontes de guerra. ¿Y no habrá alguna lección que aprender? La expresó muy bien Santa Teresa: «Sólo Dios basta». Esta crisis espantosa debe ayudarnos a extraer una enseñanza. El mundo ha vivido adorando al becerro de oro, poniendo en el consumismo su esperanza; ese mundo está cayendo a pedazos, lo mismo que cayó como un decorado de cine la utopía marxista a partir de 1989.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis