El Vaticano, siempre creyente en lo que le conviene que se crea, ahora cree que España avanza hacia la Estadolatría. El palabro, hijo desnaturalizado del latín y del griego, expresa la intromisión estatal, «absolutamente ilegítima», cada vez mayor en la vida de las personas. El Vaticano nunca ha hecho otra cosa. Su portavoz es ahora Angelo Amato, el ángel amado, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y hasta ahora secretario de la Doctrina de la Fe, antes Inquisición.
Tiene tela el valor de acusar de eso a nadie. Este arzobispo cree que es una categoría de la biopolítica, donde «el Estado obliga a elegir determinadas escuelas con materias más de adoctrinamiento que de instrucción». Pocas veces se ha definido mejor la actitud constante de la Iglesia: la teocracia.
Antonio Gala (El Mundo)
Jueves, 26 de noviembre
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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Editorial San Pablo
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