Para que luego digan que es el máximo exponente del anticlericalismo en España. Zapatero, el mismo que viste y calza, bendijo la instalación de la placa a Sor Maravillas en el Congreso, iniciativa que costó el primero disgusto serio con su grupo al socialista José Bono. Sí, créanlo. El presidente del Gobierno llamó a su correligionario en medio de la polémica y le dijo: "Si quieres seguir adelante con la placa, yo mismo iré a descubrirla el día que la instales".
Ver para creer. Los socialistas haciendo "casus belli" del asunto, y su jefe de filas dispuesto a hacer de maestro de ceremonias en el homenaje frustrado a la monja que nació y vivió en dependencias parlamentarias. Lástima que la oferta del presidente del Gobierno llegara cuando el del Parlamento ya había decidido, tras la ofensiva de su propio grupo, a dar marcha atrás y dejar en vía muerta el polémico acuerdo de la Mesa. Quizá Zapatero lo hizo a sabiendas de que así era.
Esther Palomera (La Razón)
Viernes, 27 de noviembre
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