SIN ánimo de ser alarmistas ni de sembrar desconfianza entre los ciudadanos, hay que dejar constancia de una cruda realidad que está provocando la crisis económica que se deja sentir aún con más virulencia en las economías más débiles.El número de personas afectadas por los despidos ha aumentado este último año en progresión geométrica y familias enteras se están viendo obligadas a acudir a lugares de la beneficencia para poder subsistir o, al menos, para conseguir unas ayudas que les permitan seguir adelante. Un verdadero drama humano que tiene en Cáritas un asidero donde agarrarse en estos tiempos de vacas flacas.
Esta institución de la Iglesia, a veces tan denostada por una progresía inane, está llevando a cabo una encomiable labor de asistencia social con los más desfavorecidos que las administraciones públicas no saben o no pueden desarrollar. Con medios escasos pero bien aprovechados, Cáritas está supliendo lo que los políticos no hacen. Y cumpliendo al pie de la letra el mandato de ayudar a quien lo necesita.
Miércoles, 25 de noviembre
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández
Siro López
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Jaime Vázquez Allegue
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo