LOS intensos debates de los últimos meses entre organizaciones internacionales, gobiernos, empresas y bancos no son suficientes para reflejar las consecuencias directas de la crisis económica en la vida diaria de cientos de miles de familias, abocadas en un margen muy corto de tiempo al desempleo y a la precariedad más absoluta. Hasta no hace más de un año, algunos miembros del Gobierno socialista vaticinaban que serían pocos los ciudadanos que tendrían que apretarse el cinturón ante una crisis cuya realidad no se cansaban de rechazar. Pero la economía real demuestra el inmenso error de cálculo del Ejecutivo: son muchos los ciudadanos que cada día tienen problemas para satisfacer demandas tan básicas como la alimentación y el vestido, un fenómeno que está sucediendo en aquella España que el presidente del Gobierno situó en la «liga de campeones» de la economía internacional.
Las cifras no mienten. Según informaba ayer ABC, Cáritas Madrid ha atendido en los seis primeros meses de este año a 66.804 personas, frente a las 55.179 del período 2006-2007. El incremento no puede ser más revelador de la profundidad del deterioro de la economía. Los solicitantes de la ayuda de esta organización católica son españoles y extranjeros a partes casi iguales, lo que demuestra que la crisis se está extendiendo a las capas más vulnerables de la sociedad, sin distinción de nacionalidad, porque ya no es sólo la construcción -sector principal para la mano de obra inmigrante- la que ha entrado en un proceso de caída.
Si estas son las cifras del primer semestre del año que maneja Cáritas, es seguro que la evolución a corto plazo empeorará la situación de otras miles de familias, a las que ya llega tarde cualquier medida de aseguramiento financiero o discurso político pretendidamente tranquilizador. Se ha llegado tarde para muchos porque, entre otras razones, el Gobierno no atendió los síntomas claros de crisis que aparecieron antes del verano del pasado año.
Las dramáticas consecuencias de la crisis son una llamada urgente a la solidaridad y, como sucede siempre en estos períodos de empobrecimiento, la respuesta más generosa y desprendida llega de las dos grandes instituciones no políticas de la sociedad española: la familia y la Iglesia Católica.
Una y otra constituyen el andamiaje de urgencia que soporta lo que el Estado no puede o no sabe atender en casos de crisis. Es la cara oculta del Estado del bienestar. Y esto sucede sin una política seria de apoyo a la familia -sustituida por una estrategia de descalificación y acoso hacia la familia «tradicional»- y con un activismo laicista del Gobierno de Rodríguez Zapatero que -además de políticamente arbitrario, porque sólo se aplica a la Iglesia Católica- resulta materialmente injusto, porque desprecia el papel insustituible de esta institución en tiempos de crisis, cuando se convierte en sostén para miles de personas necesitadas de atención y desasistidas por la Administración.
Las cifras del trabajo desarrollado por Cáritas hablan por sí solas y no necesitan interpretación. Cuando miles de ciudadanos acuden a las puertas de las parroquias para solicitar ayuda es por la certeza que tienen de que la Iglesia Católica cumple siempre su labor humanitaria, sin condiciones previas y porque sólo en ellas encontrarán el auxilio que necesitan. Es algo que deberían tener en cuenta los partidos de izquierda que utilizan la amenaza de revisar la financiación de la Iglesia como castigo a su función pastoral con los creyentes o ponen en duda la legitimidad de los acuerdos con la Santa Sede cada vez que la jerarquía eclesiástica reclama su derecho a expresarse sobre los problemas actuales de la sociedad. La realidad es que el Estado no podría en este momento -y quizás en ningún otro- asumir la ingente tarea asistencial que lleva a cabo la Iglesia Católica con los más necesitados -una verdadera «política social»-, que cada día son más, aunque sólo se hable de bancos y empresas.
Editorial de Abc
"Pobres siempre los tendréis con vosotros", palabras del evangelio más o menos recordadas en este momento. Hay que hilar fino a la hora de dirigir culpas a los gobiernos. Nunca, en el pasado idílico que no existió, se estuvo tan bien como ahora. Y en esa búsqueda de erradicar la pobreza están todos los paises incluso los comunistas. Nunca antes se conocieron políticas sociales como en estos tiempos. Lo que debe suceder es que para erradicar la pobreza hace falta más paz y mejores líderes. Porque muchas inversiones en paises pobres acabarán, deduzco yo, en la compra de armas.
El único remedio contra la erradicación de la pobreza es la evangelización de la sociedad y de los pueblos. Ser buen cristiano y sentirse competente para aportar buenas soluciones es lo acertado. Y mientras tanto sigamos apoyando a Cáritas.
La Iglesia católica es muy rica. Que venda una parte de las obras de arte que tiene y las destine a solucionar la pobreza en este mundo, me parece que es lo mínimo que deberia hacer. No queremos una Iglesia epulona e insensible ante tantos millones de Lázaros como hay en este mundo.
Eso de tratar de echar la culpa a los demas, sea a gobierno de turno , sea a los fieles católicos que no damos lo suficiente, cuando quienes mandan no se despojan ni de un sólo anillo, y vemos relucir cada vez mas oros es pura demagogia religiosa. Empiecen los que dirigen dándonos ejemplo
Los cuentos empresariales Judíos de dentro de la Iglesia, se han acabado..
La hipocresia Judía no tiene cabida en ningún lugar del corazón de Jesús.
Abandonen sus malas costumbres.
Roberto, conozco lo que dices. Doy fe de que es así. A ese coadjutor, que se llama napoleón le han mandado a acción católica, parece que no le gustaba la gente sencilla, aspiraba a puestos importantes, auqnue no sé si lo han quitado de aqui por lo que dices de su homosexualidad. Lo cierto es que allí nadie le entendía,hablaba para él, pobrecito, estaba más fuera que dentro, pero ya se han encargado de cargarse la parroquia, que dentro de poco será de comunidades kikas. Así funciona la politica eclesiástica en madrid. Se premia a los movimientos y se esconde a los curas con tendencias homosexuales
Cáritas hace un bien enorme en la Iglesia y fuera de ella, eso no se puede negar, pertene a la Iglesia y forma parte de ella. La parroquias deben tener tres puntos fuertes, como todo el mundo sabe,los sacrametos, la catequesis y la caridad. POr eso me duele profundamente las noticas que me llegan de Villaverde donde en la parroquia del Pino se ha quitado totalmente a todos los que trabajan en cáritas y no se ha puesto a nadie. Un parroco kiko y monotemático, un coadjutor flemático, homesexual, que odia lo que desconoce se lo han cargado. Uqe pena que en las parroquias de la periferia de madrid manden a curas más interesados en los puestos clericales que en trabajar la viña del Señor con los más pobres.
Montraz: aunque Cáritas dependa de los Obispos, el dinero con que funciona - que es de lo que se habla- no proviene de ellos, se recauda en las celebraciones litúrgicas y es independiente de la financiación a la Iglesia Católica.
Señores:
por favor que los Obispos no se apunten el tanto de las ONGs porque son ajenas a ellas.
Entre otras cosas porque las ONGs son democraticas y los Obispos son autoritarios.
Y la Iglesia del futuro claro que sera laical y democratica.
No como los que defienden el vergonzoso status de "clero" y "laicos".
Es decir, el clero manda en todo y el laico en nada.
Vamos listos.
Para el Psoe no existe el hombre, existen mamarrachos que votan.
Alfonso,
No tienes n.p.i.
Cáritas forma parte de la Iglesia, está en su corazón, y los obispos, tienen "todo" que ver con ella.
Zapatero dijo: más gimnasia y menos religión. Qué bestia.
¡Qué diferencia el papel de la tan denostada Iglesia Católica en pro de los necesitados con las de nuestro primer ministro,ZP,el cual roba a los pobres para dárselo a los ricos o sea a sus amigos,los banqueros!.
Caritas no es una ONG de inspiración católica, es una parte de la estructura de la Iglesia y depende directamente del obispo. Como exite un delegado de liturgia o de juventud, existe el delegado de Caritas. Aunque civilmente tenga el estatuto de ONG la realidad es esa. Caritas es la delegación diocesana de acción social y a sus responsables los nombra el obispo de cada diócesis.
Por cierto, la Iglesia del futuro será como siempre a sido, con laicos y clero.
Un articulo que como siempre hacen los "neocon" enfeuda a la Iglesia en un partido politico.
Las ONGs de "inspiracion cristiana" como ellas mismas se autodenominan y el Vaticano se lo reconoce, tienen poco o nada que ver con la teocracia totalitaria de los señores Obispos.
Las diocesis no son de las ONGs. Ni las ONGs son de las diocesis. No mezclar los terminos.
Lo que esta claro es que la Iglesia del futuro sera laical y no clerical.
Gracias a Dios.
En mi humilde opinión creo que no tiene nada que ver la financiación a la Iglesia Católica-institución con la financiación de Cáritas que depende, salvo casos puntuales, de la solidaridad del colectivo católico que periódicamente se recauda en la celebraciones litúrgicas y cuyas cuentas, bien detalladas, nunca registran entradas de dinero proveniente de la Institución Católica como tal, ni del Estado. Crero que ambas cosas son independientes. Repito, solo es mi humilde opinión.
Jueves, 4 de diciembre
Miguel Ángel Malavia
Juan Fernandez Krohn
Felipe Pou Ampuero
José María Rodanés Martínez
Octavio Cortés
Julián Moreno Mestre
Jaime Vázquez Allegue
Miguel Blanes Coll
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Pedro Tarquis
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Joaquín Martínez
Francisco Margallo