Rumores de Ángeles

Monseñor Cirarda, testigo e impulsor del Concilio Vaticano II

19.09.08 | 07:02. Archivado en Obituarios
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Fue una de las grandes figuras eclesiásticas de la jerarquía española. Recio, con carisma, con don de gentes, José María Cirarda sólo presumía de ser «uno de los últimos obispos protagonistas del Concilio». Marcó, además, una etapa de oro en las relaciones de la Iglesia con los medios, y su palabra era escuchada y respetada siempre por sus pares en las asambleas de la Conferencia Episcopal. Murió el pasado miércoles en su domicilio de Vitoria, donde residía desde su jubilación.

Fue uno de los apoyos más sinceros del cardenal Tarancón a la hora de poner el reloj de la Iglesia española en sintonía con los vientos renovadores y aperturistas que soplaban de Roma. De hecho, era el redactor en castellano de las conclusiones diarias del Vaticano II para los obispos de habla hispana. Mamó el Concilio y lo vivió por dentro. En ese cargo, se acostumbró a tratar y a hacer amistad con los periodistas, algo que supo mantener siempre, incluso en los momentos más complicados de su pontificado. Un prelado que marcó época y dejó huella.

Gran obispo y mejor persona, Cirarda era afable, cercano, alegre, campechano y con un fuerte carisma personal. Y con ideas. Como reconoce el actual arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez: «En la Conferencia Episcopal siempre tenía alguna idea genial que nos dejaba a todos sorprendidos y, al mismo tiempo, nos edificaba». O como reconoce su inmediato predecesor en Pamplona, Fernando Sebastián, «su generosa personalidad lo llenaba todo. En él era todo grande. Pero el corazón se le salía. Don José María era un hombre inteligente, brillante, elocuente, pero sobre todo era un hombre de gran corazón, de relación fácil y de fiel amistad. Su gran memoria le permitía saludar a todos por su nombre, preguntar a cada uno por sus circunstancias concretas y mantener innumerables amistades».

Además de una gran persona, monseñor Cirarda fue un gran obispo con una profunda espiritualidad. «El secreto de su personalidad estaba en su profunda piedad», dice Sebastián. Y añade: «Don José María amaba a Dios, confiaba en El, vivía para él y trataba en todo de hacer su voluntad». Ese era el motor de su optimismo incombustible en su larga trayectoria episcopal.

Cirarda nació en Bakio (Vizcaya) en 1917. Licenciado en Filosofía y Teología, se ordenó sacerdote en 1942 y fue profesor de Teología dogmática en el Seminario de Vitoria.

En 1960 fue consagrado obispo auxiliar del cardenal Bueno Monreal en Sevilla, con residencia en Jerez de la Frontera. Y, desde entonces, su carrera fue meteórica. En julio de 1968 fue nombrado obispo de Santander y en noviembre del mismo año, administrador apostólico de Bilbao. El 4 de diciembre de 1971 se le encomendó a su ministerio pastoral la diócesis de Córdoba.

Su carrera eclesiástica concluyó en Navarra. En 1978 tomó posesión de la diócesis de Pamplona como arzobispo, a la vez que se hacía cargo de la diócesis de Tudela como administrador apostólico. Presentada su renuncia en 1992, le fue aceptada con el nombramiento de monseñor Fernando Sebastián como arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela.

Cirarda llegó a Navarra en época de convulsión social y política, propia de los primeros años de la Transición. Al igual que el cardenal Tarancón en Madrid, Cirarda tuvo que hacer frente, en Pamplona, a movimientos de ultraderecha (incluso clericales) que lo rechazaban por vasco y por aperturista. Hasta llegaron a abuchearle durante sus homilías. Pero con el paso de los años supo ganarse a todos. Y siguió siempre abogando por la paz y el diálogo.

Promovió siempre la creación de una provincia eclesiástica vasca con Pamplona como sede metropolitana, uno de sus proyectos más emblemáticos que no consiguió hacer realidad. Sí consiguió, en cambio, que Juan Pablo II visitase Navarra, la primera vez en la historia que un Papa pisaba tierra navarra.

Cirarda pasó los últimos años de su vida en Vitoria, al cuidado de una hermana y de una sobrina. La misa funeral de corpore insepulto se celebrará el viernes, día 19, en Mundaca (Vizcaya), donde también será enterrado. La decisión de descansar eternamente en el panteón familiar y no en la catedral de Pamplona se interpreta, en medios eclesiásticos navarros, como una «consecuencia lógica del ostracismo al que se le sometió en Navarra, una vez jubilado».

José Manuel Vidal (El Mundo).

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por ACOLITO 21.09.08 | 15:47

    FONCHO.-COMPLETAMENTE DE ACUERDO CON USTED

  • Comentario por Foncho 21.09.08 | 13:26

    Ninguno de los comentarios anteriores hace mención al Obispo Cirarda (q.e.p.d.).
    Creo que debéis ser más respetuosos, y ceñirse al tema, si es que tenéis algo que decir.
    Por si a alguno le interesa, Monseñor Cirarda fue un gran siervo de Dios, consecuente con el tiempo y lugar en que vivió, y como buen cristiano, incomprendido por muchos.
    Le conocí personalmente cuando él era Obispo de Córdoba.
    Vayan mis oraciones a Dios por su alma.

  • Comentario por pompeio 20.09.08 | 16:20

    No sé a qué te refieres, primero, ni soy clérigo, ni creo que se pueda generalizar diciendo que son payasos. No conozco al obispo de Tarazona, sólo sé que es un conservador, y lo que leo de él no me suele gustar, por lo que ni lo arrropo ni lo dejo de arropar. Además de iluminado me pareces un grosero con tus expresiones.

  • Comentario por pompeio 19.09.08 | 17:24

    Pero, bueno, este iluminado con expresiones de loco quién y qué quiere decir. Por lo pronto que aprenda ortografía y que no heche manos sí que las eche. Y después que no trate de femenino a quien no lo es, y si tiene algo que decir de él que lo diga con claridad.

  • Comentario por alfonso 19.09.08 | 10:32

    Si Cristo era Dios ¿por que se dejo matar?
    Si Cristo tenia la clave del misterio de la vida ¿por que se fue?.
    Hasta el propio Concilio Vaticano II reconoce, de una forma un tanto extraña, que la muerte todavia no ha sido vencida. Pero ¿no habia Cristo vencido a la muerte? ¿existio Cristo realmente?
    No entiendo nada.
    DE DIOS NO SABEMOS NADA.

  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 19.09.08 | 09:44

    ...Y muy amigo de la HOAC y de Rovirosa

Viernes, 17 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Categorías

Hemeroteca

Febrero 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829    

Sindicación