Todavía faltan unos meses para que el secretario de la FERE, Manuel de Castro, y el presidente de la CONFER, Alejandro Fernández Barrajón, abandonen sus puestos. Pero ya hay ruido de sables en torno a ellos. Los obispos (capitaneados por el director del "negociado" de Religiosos, monseñor Sanz Montes) quieren meter mano en ambas instituciones. Por díscolas. Y traerlas al redil.
Lleva cinco años en el cargo y se lo notan las tablas. El portavoz del episcopado, monseñor Martínez Camino, ha aprendido a "lidiar" a los periodistas en las escasas ruedas de prensa que se convocan en la Casa de la Iglesia. Y hasta se lleva titulares preparados. Como éste : "Ciudadanía sí, pero no así".
La observación de los movimientos de la Iglesia católica en el plano político siempre resulta fascinante. Fascinante y muy interesante para quien no tenga prejuicios antirreligiosos, ni comparta ese fondo anticlerical tan propio de la vida española, seguramente motivado por el excesivo poder político que la Iglesia acumuló durante siglos. (Hay una reflexión pendiente sobre el anticlericalismo en España. A principios del siglo XX se produjeron importantes revueltas obreras en la mayoría de los países europeos. Mientras en Italia, los sindicalistas ocupaban la Fiat de Turín, símbolo del nuevo poder industrial, en España, el personal soliviantado se dedicaba a quemar conventos. ¿Por qué?). Así somos. O, mejor dicho, así hemos sido.
Diversos miembros de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española han exigido un detallado conocimiento de la situación económica de la emisora católica Cope. La petición ha sido efectuada en la sesión reservada (con presencia exclusiva de los obispos y sin acta de las deliberaciones) del encuentro que la citada comisión celebró entre el jueves y ayer viernes en Madrid. La discusión ha sido viva.
En un alarde de finura táctica, el cardenal Antonio María Rouco Varela se mostró ayer exquisito con el Gobierno en un acto público sobre las relaciones Iglesia-Estado, pero lanzó un dardo muy envenenado a Mariano Rajoy. "La verdad, no sé cuál es hoy, exactamente, la política del Partido Popular", dijo el cardenal arzobispo de Madrid, al ser preguntado por la actitud de la oposición ante las iniciativas del Gobierno socialista que preanuncian una nueva ley del aborto más permisiva, una nueva ley de Libertad Religiosa más restrictiva para la presencia de los símbolos cristianos en el espacio público, más una posible legalización de la eutanasia, rebautizada por el ministro de Sanidad Bernat Sòria como "suicidio asistido".
Hoy se reúne en Madrid la Comisión Permanente del episcopado, máximo órgano episcopal entre asambleas. Con un orden del día público de trámite (fondo común, orden del día de la Plenaria, sede del Congreso eucarístico). Pero se especula con la posibilidad de que los obispos ratifiquen y hagan pública la nota de condena a SM, despojándola de la categoría de católica.
No tiene nada que ver con la imagen de "duro" que de él nos habían vendido. El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se mostró, en los desayunos de Europa Press, como siempre ha sido: un obispo templado, hasta tímido en ciertos momentos, sumamente dialogante con el Gobierno, tendiendo puentes sin cesar y muy alejado de los "talibanes", que lo han convertido en su santo y seña. Y que lo quieren acaparar. Un Rouco en su más puro estilo y siempre muy gallego.
La fundación de una universidad católica y la visita del Papa Benedicto XVI en 2006 no son los únicos hitos del gobierno de Agustín García-Gasco en la diócesisa. El cardenal es también desde el pasado miércoles el primer obispo de Valencia en tener en vida una estatua en la ciudad. Tomás de Villanueva, Juan de Ribera y, más recientemente, Marcelino Olaechea son otros titulares de la sede que han sido reconocidos con una escultura pública, pero en todos los casos estas se erigieron tras la muerte del homenajeado.
José Luis Rodríguez Zapatero es muy laico en España y un poco menos en Turquía, el país de la Sublime Puerta (Bab-i-Ali, el portalón que en Estambul daba paso a las dependencias del gobierno del imperio otomano). Invitado por el jefe de Gobierno turco, Tayyip Erdogan (islamista moderado), el presidente participó el lunes en Estambul en la ceremonia del iftar,la cena con la que los musulmanes rompen el ayuno del Ramadán.
Lo que más recordaremos de la visita de Benedicto XVI a Francia es la inteligencia política del Papa. Personaje infravalorado y muy alejado de la figura carismática y profética de su predecesor, ha cosechado un verdadero éxito, al menos entre los "fieles" que se apelotonaban a su paso tanto en París como en Lourdes. El pontífice ha puesto de manifiesto tres de las facetas de su función: la de jefe de la Iglesia, la de gran intelectual y la de hábil político.
Cuenta Menorca.info que, tras despedirse ayer tarde en la Catedral de las comunidades parroquiales del arciprestazgo de Ciutadella (los días 7 y 8 lo hizo de los arciprestazgos del Centro y de Maó), monseñor Joan Piris abandona mañana martes Menorca para cumplir con la nueva misión que le ha sido encomendada: ser el pastor de la diócesis de Lleida.
Fue una de las grandes figuras eclesiásticas de la jerarquía española. Recio, con carisma, con don de gentes, José María Cirarda sólo presumía de ser «uno de los últimos obispos protagonistas del Concilio». Marcó, además, una etapa de oro en las relaciones de la Iglesia con los medios, y su palabra era escuchada y respetada siempre por sus pares en las asambleas de la Conferencia Episcopal. Murió el pasado miércoles en su domicilio de Vitoria, donde residía desde su jubilación.
Con su viaje oficial a Francia, Benedicto XVI ha reafirmado su perfil como sucesor del carismático Juan Pablo II. En sus intervenciones ante diversos auditorios -desde la jerarquía del Estado francés hasta un nutrido grupo de intelectuales, pasando por la Conferencia Episcopal de Francia y millares de peregrinos-, el Papa ha querido dejar claro que, como cabeza de la Iglesia, mantiene un ideario ultraconservador, al tiempo que, como jefe del Estado vaticano, dispone de un proyecto político para llevarlo a la práctica. Esta combinación se apoya, además, en una sólida formación como teólogo.
De las muchas cosas que ha dicho el Papa en Francia, la que ha causado más revuelo ha sido su elogio a la «laicidad positiva». Él sabía lo que quería decir y muchos le han entendido perfectamente, pero no ha sucedido lo mismo con el resto, con los que se han precipitado a decir que el Papa está a favor del laicismo. La confusión está servida. «Laicidad» hace referencia a la legítima separación entre Iglesia y Estado y su expresión es el llamado «Estado aconfesional», o sea, teóricamente, el nuestro.
La Iglesia no se ha instalado en la modernidad europea hasta el Concilio Vaticano II, en el que por fin reconoce la libertad de conciencia con todas sus consecuencias. Empero, lo más significativo de este último medio siglo es que una buena parte de la jerarquía ha ido distanciándose de los postulados básicos del Concilio, como si renunciar a los privilegios provinientes del poder político implicase el resquebrajamiento de su estructura interna.
El papa Benedicto XVI es poco conocido, incomprendido, como dice el “vaticanista” de La Croix, y la comparación será inevitable con su predecesor. Se opondrá el Profeta al Doctor. El profeta Juan Pablo II, capaz de hablar al mundo en voz alta, de contribuir a la caída del comunismo, de fustigar la lógica de clase del capitalismo, de tender la mano a las otras religiones. Sus exequias siguen en la memoria colectiva: ataúd en la misma losa, liturgia desnuda, letanía de los jefes de Estado, de dignatarios religiosos, de pobres y de intelectuales.
Benedicto XVI comenzó anteayer una significativa visita a Francia. Además de su contenido estrictamente eclesial, cabe destacar la reflexión del Papa ante las autoridades civiles sobre el concepto clásico de laicidad, basado en la enseñanza de Cristo sobre los deberes hacia Dios y hacia el César. Es novedoso también el encuentro con un amplio grupo de intelectuales franceses. Joseph Ratzinger es un pensador de primer rango, capaz de mantener debates al más alto nivel filosófico, y está siempre dispuesto a defender la armonía entre la fe y la razón. Francia es un ejemplo típico de separación entre la Iglesia y el Estado.
Dos años exactos después de Ratisbona, otro gran discurso del Papa Joseph Ratzinger al mundo de la cultura, pronunciado en París, en el Collège des Bernardins, el 12 de setiembre de 2008. A leer despacio y meditar. La reflexión del Santo Padre sobre la razón y la fe, sobre la cultura y la búsqueda de Dios, era uno de los momentos más esperados de esta primera visita apostólica a Francia. Y el Papa pensador no defraudó
No abundan lso obispos teólogos en el episcopado español. Es decir, los prelados con tultura y hondura teológica. Por eso, desde que se jubiló Fernando Sebastián, cobra cadez vez más fuerza la figura de Adolfo González Montes, obispo de Almería. Un obispo al que los propios teólogos "profesionales" consideran uno de ellos. Y de hecho, su estrella está en ascenso y ya ha participado en la redacción de varios de los últimos documentos de la Conferencia episcopal.
Sin ninguna animosidad… pero en América Latina cada vez que un obispo realiza una barbaridad, en forma refleja pensamos "seguro es del Opus Dei". Hoy ya nos queda claro que el problema no es ir contra la Teología de la Liberación. Lo que intenta el Opus Dei es rescatar aquello que ha sido producto de sus afanes, el poder y la riqueza. Trata de ahogar todo movimiento progresista que (dentro y fuera de la Iglesia) se les cruza por el camino, pero no lo hacen porque tengan algo contra esos movimientos, sino porque su concepción cosmología, abonada por lo más conservador del pensamiento católico, es un modelo de sociedad que se parece mucho al neoliberalismo, pero con unos siglos más de encaje y telarañas.
Raro es el día que no nos llegan noticias que nos dan cuenta de la violencia de las religiones. Violencia de guerras, de atentados terroristas, de odios y actos humillantes relacionados con la religión. Pero hay una forma de violencia religiosa que se lleva la medalla de oro en todas las olimpiadas que organizan los dioses. Me refiero a la violencia de los que han sido calificados como “los guardianes del recato”.
Este fin de semana se ha celebrado aquí el XXVIII Congreso de Teólogos, organizado por la Asociación Juan XXIII. El evento no hace gracia alguna al cardenal de Madrid Rouco Varela ni a la presidenta Esperanza Aguirre, que a veces da la impresión de ser portavoz de la Conferencia Episcopal. El alcalde, en teoría, parece como algo agnóstico, aunque en la práctica también comulga con ruedas de molino. Lo cierto es que, tanto en política como en religión, la capital de España es el residuo más conservador de la nación. Desde los tiempos del cardenal Tarancón y de Tierno Galván, ni los católicos razonables ni los partidos progresistas se han comido un rosco. Algo ha fallado en las estrategias. ¿Sólo en las estrategias?
La iniciativa gubernamental sobre la nueva ley del aborto -gestada en agosto, a medida que la crisis arreciaba- pondrá a prueba los deseos de moderación del episcopado, expresados en el vivo debate de los últimos meses sobre la línea de la emisora católica Cope. El radiofonista Federico Jiménez Losantos, objeto de una fuerte crítica eclesial que dejó en minoría al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, reemprende su programa bajo estricta vigilancia episcopal. En julio ya fue obligado a rectificar unos comentarios sobre el aborto que no se ajustaban a la línea de la Iglesia.
Son 147 los grupos, comunidades, asociaciones y movimientos católicos de base que firman el “manifiesto por la laicidad”. Una proclama pública en 8 puntos, en la que piden “un pacto de laicidad entre las confesiones religiosas y el Estado”, apuestan por una “laicidad plena” y denuncian los Acuerdos de 1979 del Estado español con la Santa Sede.
El juez Baltasar Garzón quiere confeccionar un censo de desaparecidos y fusilados durante la Guerra Civil española y el franquismo, lo que ha resucitado en los últimos días el debate de la memoria histórica, cuando todavía no está claro que el juez sea competente para llevar a cabo dicha investigación. Pese a ello, Garzón se ha puesto manos a la obra y ha requerido a la Conferencia Episcopal para que facilite el acceso a la información que, con relación a este asunto, esté contenida en los Libros Parroquiales. Un leve conocimiento del Derecho Canónico permite comprender que este organismo no es competente para responder al requerimiento del Juez.
Cerca de 4.300 personas, entre parroquianos y no parroquianos, creyentes y no creyentes, tras la recogida de las preceptivas firmas, hemos constituido la Plataforma ¡No al traslado de Juanjo! en señal de protesta por la decisión de la Congregación Claretiana, a través del padre provincial Manuel Tamargo, de apartar de sus parroquias de San Vicente de la Barquera, Pechón, Pesués y Prellezo (Cantabria) al padre Juan José Iruzubieta, Juanjo, miembro de esa congregación.
Estáis de nuevo (estamos) reunidos en ese Congreso de Teología, fiel, estimulante, y al mismo tiempo "sospechoso" para quienes no es posible aceptar en Teología, en Iglesia, en Sociedad, voces diferentes y libres. Vosotros y vosotras seguís dentro de esa libertad de familia que Jesús nos conquistó. El Congreso es una afirmación, serena y persistente, de ese derecho a vivir de un modo adulto nuestra vocación humana y cristiana.
Acabo de recibir una condena del Juez David Rojas por el delito de injurias hechas al ciudadano alemán Inmanuel Zerger, la cual me niego a acatar por ser notoriamente injusta e ilegal.
El abad del Valle de los Caídos, Anselmo Álvarez, afirmó ayer que en la abadía existe un registro de 34.000 fallecidos, pero añadió que "todos los que figuran en este registro son muertos y fallecidos durante el periodo de guerra y en acción de guerra". En declaraciones a la Cadena SER, Álvarez afirmó que desconocía el auto del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y afirmó que una vez que llegue esta solicitud la estudiará "y actuará en consecuencia".
Nadie cae en eterno extravío porque una turbina se recaliente. No siempre los aviones despegan, no siempre les aguardan los cielos. A veces los motores no rugen y cogen llama. A veces enorme dolor derramado en las inmensas pistas de cemento.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis