Con la solemne afirmación del rechazo total formulada en latín non possumus, (no podemos), la Iglesia católica ha expresado en muchas ocasiones su distancia y su rechazo de situaciones civiles radicalmente innegociables. Es el no de Clemente VII a Enrique VIII para divorciarse de Catalina de Aragón, el de Pío IX que se opuso a devolver a un niño judío a su familia en el terrible caso Mortara, o todos los non possumus del siglo XIX frente a la modernidad.
Esta tajante negativa ante situaciones sociales y humanas supone desde el punto de vista de la Iglesia la existencia de unos espacios exentos, de unas zonas inmunes, de unos cotos vedados reservados a su decisión, donde el poder soberano no puede entrar ni resolver. Para la Iglesia es el límite de la democracia que choca con su ética de la verdad. Es también intelectualmente el límite para el siglo de las luces y de su idea del hombre centro del mundo y centrado en el mundo.
La Iglesia reclama un derecho de veto frente al contrato social, a los acuerdos de las mayorías, y la idea de soberanía popular. Son los signos más evidentes del carácter antimoderno de la Iglesia católica que quisiera para sí lo que está institucionalizado en países como Irán, donde un poder religioso está por encima del poder de un presidente de la República elegido por sufragio. ¡Quién iba a decir a la Iglesia de Lepanto que envidiaría con el paso del tiempo a las estructuras jurídicas de sus enemigos ancestrales!
No sólo el Vaticano ni el Papa, también la Iglesia institucional española ha repetido en innumerables ocasiones que es depositaria de verdades que están por encima de las coyunturales mayorías y de la soberanía popular. También algún arzobispo ha recordado no hace mucho a un congreso de laicos que no son de este mundo, resucitando la vieja idea de san Agustín de las dos ciudades, la de los justos y la de los pecadores.
Desde esas coordenadas intelectuales antimodernas que desconfían del impulso social y político desde la idea un hombre un voto, se puede afirmar la difícil coexistencia y la más difícil lealtad de la Iglesia con la democracia, que no actúa desde la ética de la verdad sino desde la difícil ética que se mueve entre la dialéctica de dudar y decidir.
Por eso está justificado desde el lado de la democracia, en la cultura jurídica y política moderna, poner límites a la soberbia pretensión de la Iglesia de tener la última palabra en el ámbito público y señalar las incompatibilidades radicales de su visión premoderna del mundo y de la vida, desde un non possumus laico y secularizado frente a los abusos eclesiásticos. También frente a esa laicidad "descafeinada" que pretende la convivencia del pluralismo y de la neutralidad del Estado con privilegios y con una situación de diferencia con las demás religiones, en base a una "realidad social" mayoritaria, de su función nacional y de su influencia sobre la cohesión de España.
El principio de la Paz de Augsburgo -cuis regio euis relegius- como forma transitoria para que el poder político, en cada caso, decida sobre la religión de su pueblo, hasta la proclamación de la paz religiosa y de la tolerancia del Tratado de Westfalia se transformaría hoy para estos eclesiásticos resistentes en cuius religio ius et regio.
Frente a toda esa cultura institucional católica que niega la modernidad, es necesario ese non possumus, para señalar lo que desde la cultura democrática no se puede aceptar de las posturas de la Iglesia.
Son todos aquellos comportamientos que llevan a la conclusión de la incompatibilidad de la Iglesia con la democracia, pese a la solemne declaración de la Constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, hoy abandonada en la práctica.
No podemos olvidar las bases de nuestra convivencia, la tolerancia, la libertad, la igualdad, el respeto a la conciencia individual, el pacto social, el constitucionalismo, la separación de poderes o los derechos humanos rechazados reiteradamente por la doctrina de la Iglesia en el siglo XIX y también después, casi hasta nuestros días. La Iglesia católica se siente incómoda en un escenario que contempla desde su verdad y desde una idea del bien incompatible con cualquier punto de vista que no lo acepte.
Ante ese panorama no podemos asumir la idea de que la Iglesia es el puntal ético para fundamentar a "estas sociedades desmoralizadas y desorientadas", ni que es poseedora de un patrimonio de verdades últimas sobre el ser humano que condicionan la democracia.
No podemos tampoco aceptar el rechazo de la laicidad que es la esencia de la democracia moderna, con igual trato a todos los ciudadanos. No podemos facilitar la presencia de símbolos religiosos que discriminen a las demás religiones, ni tampoco equiparar a las autoridades eclesiásticas con las civiles ni podemos escenificar alianzas excluyentes y discriminatorias en la necesaria cooperación con las iglesias, ni basar el orden público en la moralidad de una sola religión ni aceptar un vínculo sustancial previo de una concepción del bien que limite la soberanía del Estado.
Tampoco podemos aceptar que problemas éticos sean decididos por la Iglesia, sin perjuicio de regular en su caso la objeción de conciencia y siempre respetando su libertad de expresión, en temas como el matrimonio, las relaciones familiares, la investigación científica, sobre la forma de acabar las vidas indignas y de imposible recuperación.
No podemos aceptar límites a la libertad y al pluralismo desde una verdad que se esgrime dogmáticamente, ni acusaciones de relativismo a una realidad que tiene sólidas raíces históricas desde la recuperación de la luz por los seres humanos en la Ilustración, fuente última de la autodeterminación individual y de la democracia.
No podemos aceptar la tesis de la esencia católica de la identidad nacional ni confundir ciudadanos con creyentes. Es el rechazo de los reduccionismos simplificadores de la identidad como hecho histórico incontrovertible, de la historia de Europa con el cristianismo y del cristianismo con la Iglesia católica. No podemos tampoco aceptar su acrítica inocencia histórica con la que afronta sus errores, sus desviaciones o sus graves ataques a la dignidad humana, ni tampoco la consideración como inferiores de todos sus interlocutores en los planos moral y racional, incluyendo a las máximas autoridades civiles representantes de la soberanía popular.
Finalmente, no podemos aceptar la postura de la Iglesia respecto a la democracia ni que nunca la haya reconocido como el único régimen legítimo, ni la consideración del relativismo como un mal puesto que es expresión de la libertad de conciencia y del respeto a la autodeterminación, expresión de la dignidad humana. ¡Non possumus! No podemos si queremos ser dignos de respeto.
Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid (El País)
"Vidas indignas" ¿Cuales son esas, desgraciado? Las únicas vidas indignas que se me ocurren son las de los etarras que tu defendiste en juicio.
Peces-Barba se contradice. Se contradice en el tono que utiliza, pues pretendiendo precisamente criticar a la Iglesia por su soberbia, él mismo se muestra soberbio; pretendiendo impugnar los "non possumus" eclesiales, él mismo los usa. Quiere ser paradógico, y lo consigue contradiciéndose, en otras palabras, defendiendo la tolerancia de la ideas siendo intolerante con las ideas de la Iglesia.
Pero peor es la contradicción supina que comete al negar la posibilidad de una ética de la verdad (propia de la religión y que, por tanto, debe ser relativizada por la laicidad) y pretender, al mismo tiempo, justificar la democracia como único régimen legítimo y el valor de la dignidad humana. Llega incluso a valorar el relativismo como expresión de libertad de conciencia y dignidad humana. ¿Cómo se puede, entonces, sustraer la propia dignidad humana del relativismo? Pues parece que sólo dogmáticamente. ¿A qué viene entonces tanto anti-dogmatismo? El artículo de Peces "maxime absurdum est"....
No se pueden decir más mentiras en un artículo. ¿Cómo que la Iglesia católica española quiere para sí la situación religiosa que se da en Irán? Peces, eres un mezquino, manipulador igual que hiciste con las víctimas del terrorismo, que te odian. La Iglesia respeta el laicismo, pero no la laicidad radical que supone borrar cualquier huella del catolicismo en un país en el que la gran mayoría se declara católica. Los católicos no pasan por el aborto, que es un crimen, pero nunca apoyan una opción política concreta; como mucho, advertir que hay partidos con programas contrarios a sus creencias. ¿Por què no van a poder opinar esto? Negar ese derecho es antidemocrático, Peces, que se te llena la boca con la palabra democracia y no la sabes practicar.
No he dicho que el Estado deslegitime a la Iglesia en temas de moral, he dicho que vosotros acabais con todo diálogo imponiendo que la Iglesia no pueda hablar sobre ciertos temas en términos de propuesta política. Pues vará usted, atendiendo a la constitución, es legítimo que la Iglesia diga lo que le dé la gana sobre los temas políticos, proponiendo y denunciando. Y perfectamente legítimo que el ciudadano español García Gasco dijera que con ciertas leyes propuestas por el gobierno se camina a la disolución de la democracia. Es libertad de expresión. No entiendo la soberbia de un partido político, que ante esas declaraciones dijo que la Iglesia atacaba la democracia: ¡desde cuando las legislación particular de un partido, por mayoritario que sea, es la democracia! Zapatero dijo a Rajoy en el debate de las selecciones que "cuando gobierna el PP se resiente la democracia". ¿Se puso también él en evidencia al atacar a un partido q cuando gobernó, lo hizo con el apoyo de los votos?
Le hará gracia, pero sigo viendo sólo retórica en su intervención. De nuevo decir las cosas para que parezca algo grave, cuando no es para tanto. No se trata de que la Iglesia sea sólo una institución que oriente a sus feligreses, es una movimiento social que tiene perfecta legitimidad ha expresar, en términos universales, su punto de visto. ¿Acaso no hace usted lo mismo? Sus ejemplos no me dicen nada: arguménteme por qué es tan grave que la Iglesia pretenda ser interlocutor en la legislación. ¿Porque haya no creyentes? TODOS partimos, a la hora de proponer nuevas ideas sociales y legislativas, de credos y perspectivas particulares.
Pues siga con su multitud de ejemplos porque el del divorcio no me convence en absoluto: la Iglesia tiene una perspectiva sobre el matrimonio que perfectamente puede ser elevada a ley positiva, como el resto. Para eso está el diálogo. Ya me dirá en qué ha presionado la Igleisa en este tema; ¿ern que hizo una mafestación? Por Dios, eso es un derecho.
Y el tema es mucho más simple de lo que usted expone: se trata de que la Iglesia asuma cual es su papel y su lugar en la sociedad, que es orientar a SUS feligreses, respetar a los que no lo son y exponer sus ideas sin pretender convertirlas en razón universal. En suma, que comprenda, asuma y respete lo que es una democracia, conceptos estos que en la Iglesia, como en toda dictadura teocrática, son desconocidos.
Y por favor, infórmese: No es el Estado el que deslegitima a la Iglesia Católica en temas de moral, sino al revés. ¿o es que usted no oye constantemente las declaraciones de la Iglesia? Porque le aseguro que para mí fue bochornoso, como creyente, oir al Cardenal Gascó despotricar en una manifestación contra la democracia solo porque se habían aprobado leyes con las que no estaba de acuerdo. Creo que la Iglesia debería de abstenerse de dar lecciones de democracia. Queda demasiado en evidencia.
Un ejemplo. La Iglesia considera que el matrimonio es indisoluble. Muy bien. Tiene perfecto derecho y se le respeta. Pero olvidando que en la sociedad hay católicos y no católicos, y que incluso entre los primeros se dan circunstancias que hacen aconsejable disolver algunos de dichos matrimonios, pasa de expresar su opinión a intentar impedir que se apruebe una ley que venga a solucionar esos problemas. En vez de orientar a sus fieles para que no hagan uso de la ley (y ya discutiríamos los creyentes la ética del asunto), la Iglesia se convierte en órgano de presión, apuntando además en contra de la sociedad. Podríamos seguir con multitud de ejemplos. Todos irían a lo mismo. Una Iglesia que pretende establecer su particular punto de vista sobre las cosas como norma general para una sociedad que ya tiene sus propias formas de hacer las cosas y en la que hay creyentes y no creyentes, a los cuales por tanto lo que diga la Iglesia ni les incumbe ni les importa.
Se trata de proponer una moralidad pública acorde con el bien común. Y puede que no todos estemos de acuerdo pero para eso está el diálogo. Y pretender, como haces tú y Peces-Barba, acabar el diálogo deslegitimando a la Iglesia como interlocutora del Estado en temas de moral pública por ser Iglesia me parece inaceptable. Una forma de verdadero totalitarismo. ¿Por qué la Iglesia no va a poder pretender que se ilegalice el aborto, y en cambio la agrupación de clínicas abortistas puede pretender que se amplie la ley? ¿Pero qué clase de democracia es ésta?
Sigo viendo sólo retórica. ¿Ir más allá del uso de la libertad de expresión para convertirse en un órgano de presión? ¿Qué me estás contando? Dame ejemplos. He preguntado en qué es una rémora para la democracia y tú no me has contestado. ¿En qué?
¿Desde cuándo son una rémora para la democracia los órganos de presión? Los hay por doquier, desde los colectivos homosexuales, PRISA, los sindicatos, batasuna o mi comunidad de vecinos.
Gracias por recordarnos las competencias de cada órgano político, pero de nuevo sólo retórica. "Está claro que los conceptos como libertad o elección democrática son extraños a la Iglesia". Pues siento no compartir tus claridades.
La Iglesia reconoce cuál es su papel en la sociedad: proponer su verdad, que es la del Evangelio leído a la luz de su tradición bimilenaria. Y en el tema de los pecados de nuevo yerras: nadie pretende que los pecados sean punibles. El tema es mucho más complejo que lo que tú y Peces-Barba alcanzais a ver.
¿Sólo retórica le parece? Pues entonces es que no ha hecho lo que yo le solicitaba. Y por favor, no tergiverse la cuestión. Que la Iglesia tiene perfecto derecho a proponer su verdad (ojo, "su" verdad, no la del Evangelio ni la de Jesús), es tan claro que es lo que pasa todos los días y en eso tiene la garantía del propio sistema democrático; pero toda actitud que va más allá del uso de la libertad de expresión para convertirse en órgano de presión es, como usted mismo dice, "una rémora contínua para la democracia". En un país democrático es el parlamento, elegido democráticamente, la instancia encargada de legislar; y el gobierno, surgido de elecciones libres, el encargado de gobernar. Está claro que conceptos como libertad o elección democrática son extraños a la Iglesia; pero eso no debería impedirle reconocer cual es su papel en la sociedad. Y pretender que la legislación reconozca como delito lo que para Ella es pecado no es el mejor camino.
Antonio; pues reflexionando no veo más que retórica. A la Iglesia le es perfectamente legítimo proponer su verdad. Dame un ejemplo de algo que haya hecho o dicho la Iglesia recientemente que sea una rémora para la democracia y que no entre dentro del principio de libertad de expresión. Se os da muy bien hacer retórica; pero no decís nada. Como Peces-Barba, cuya artículo puede perfectamente ser matizado en casi todas las frases. Y si estamos en un regímen democrático, ¿en orden a qué tiene su artículo más razón que la opinión de la Iglesia?
EL SR PECES BARBA NO CREE EN LA JUSTICIA PORQUE NO CREE EN AL VERDAD. SEGUN RELATIVISMO .
PARECE UN ARTICULO ESCRITO DEL SIGLO XVIII.
EL PENSAMIENTO DE ESTE SR. ES BASTANTE CERRADO Y NADA DEMOCRATICO. SE NOTA CIERTA INQUINA HACIA LA IGLESIA CATOLICA QUE NO HACIA OTRAS RELIGIONES.
EN NOMBRE DE LA LIBERTAD PRETENDE PROHIBIR QUE OTROS TENGAN IDEAS DIFERENTE A LA SUYA. PATETICO.
VAMOS BIEN PA TRAS COMO DIRIAN EN MI PUEBLO. Y ESTOS SON PROGRES...!!!!!
Imanol, si después de leer el artículo eso es lo único que se le ocurre, le recomiendo que vuelva a leerlo y luego reflexione sobre si no es nuestra Iglesia la que pretende establecer "su" verdad y actuar al margen de la soberanía popular y el funcionamiento del sistema democrático, como tan acertadamente indica el profesor Peces Barba.
La Iglesia necesita urgentemente comprender muchas cosas para no caer definitivamente en el desprestigio y el descrédito hacia el que se dirige de forma imparable. La principal es el valor del respeto: al ser humano y su diversidad, a la sociedad y su forma de organización; asimilado esto, comprenderá que su mensaje es "de uso interno", para "sus" afiliados, que no se puede imponer una "verdad" particular a una sociedad donde hay creyentes y no creyentes. Entonces la Iglesia podrá mirar a la sociedad de otra forma y proponer en libertad sus puntos de vista. Solo entonces podrá recuperar el tiempo y la coherencia perdidas.
Esta nueva ofensiva del poder establecido pretende tomar a la Iglesia como cabeza de Turco de los problemas de España. Da igual que lo que verdaderamente amenace a los ciudadanos sean cosas como el terrorismo de ETA o la crisis económica. Lo importante es volver a sacar este trasnochado anti-clericalismo para desviar la atención hacia algo que no la merece. Me pregunto yo, si estamos en una democracia, ¿qué más da que la Iglesia pretenda ser depositaria de una cierta verdad, aun cuando esta se lea como valiosa para la democracia? Si alguien me lo puede responder sin la retórica barata de Peces-Baraba le estaré muy agradecido. ¿Acaso no lo pretenden también muchos otros, con más influencia en el actual gobierno que la Iglesia? Científicos, intelectuales como Peces-Barba, colectivos de homosexuales, transexuales, pro-abortistas, musulmanes más o menos radicales, nacionalistas... Todos tienen su verdad. Todos pretenden que el Estado se la reconozco. ¿Por qué la Iglesia no?
Fantástica exposición para debatir. Es una pena que matar al mensajero sea el pan de cada día de los fanáticos de cualquier bando.
Espero que ese absoluto de los católicos del que habla Victor2 sea el de los valores evangélicos, y no las "fes" que cambian a golpe de conveniencias históricas. A ver cómo conjugamos tantos absolutos que nos rodean: el económico para algunos, la moral de la jerarquía católica para otros, el zodiaco que nos condiciona según aquellos otros... En el fondo, el relativismo, connatural a la vida, es más propio de la religión que de otros sistemas ( está basada en mitos, revelaciones personales, leyendas y en datos históricos reinterpretados una y otra vez). Absoluta, por radicalmente condicionante, es sólo la tinta con la que dibujamos los anatemas de Dios en nuestra mente, con trazo más firme a medida que tenemos más miedo a la vida.
Si la verdad de barquero de Peces Barba es que no hay verdad (la ética d ela verdad choca contra la democracia) prefiero la verdad de la Iglesia. Al menos ella no pretende dar una verdad, no eliminar las otras verdades desde la verdad de que en democracia nadie puede ser depositario d ela verdad.
Como siempre, impecable el artículo de D. Gregorio Peces Barba. La lástima es que haya tanto fundamentalista que no sepa leer las verdades del barquero que se escriben y sigan enrocados en su intransigencia.
Señor Peces Barba, ya se puede imaginar por donde nos pasamos algunos católicos su "non possumus". Vaya democracia que "no puede" con que algunos opinemos que hay otros regímenes políticos legítimos (demuéstreme que no los hay) o que consideremos el relativismo como un mal (como, de hecho, lo es). Pero usted tiene de relativista lo que yo y la Iglesia de teócrata iraní: ya me dirá usted que tipo de relativismo es un relativismo impuesto en una virtual pugna del sistema democrático por reclamar sus derechos. Ya sabemos: tolerantes con todos menos con los intolerantes. A ellos, guillotina, checas, gulags y ostracismo. Claro, que quién sea el intolerante, eso sí que es muy relativo.
Yo antimoderno no soy, pero tampoco tengo mucho cariño a la modernidad. De hecho, es en ella donde el hombre mejor ha demostrado su capacidad de destruir. Y luego hablais de oscurantismo medieval: pues lo prefiero al Terror francés, las guerras mundiales, el comunismo y el nazismo...
Leyendo y escuchando a Peces Barba, tengo la impresión de que es un ignorante en cosas de la Iglesia. El problema está en que para él es más importante lo estatal que lo privado y confunde lo público con lo estatal. Ya está bien del Estado que anula a las sociedades entre las que se encuentra la Iglesia católica que busca su libertad. Ni el estado ni el parlamento son quienes para decir qué es bueno o malo. Peces es un estatalista que anula la libertad de las sociedades.
Democracia=Dios. "Esta"democracia sabemos como funciona, los grupos de presión que existen en ella. Los manejos de los medios... Y esto se convierte en el criterio de la Verdad. Hoy esta, mañana otra. La Verdad al final está en los poderosos (políticos, ricos, manipuladores...). Pobre verdad. Democrática fue la elección de Hitler, masivamente se elije a Fidel Castro... Democrática fue el régimen de Iran... ¿Para qué seguir?
Las raíces de la verdad están en el diálogo entre iguales, la búsqueda de la verdad desde la razon entre todos... La verdad es superior al gobierno y éste debe buscarla también.
(La Ilustración y la Revolución Francesa tampoco son Dios: es suficiente conocer su historia y sus consecuencias. Es el triunfo de la razón burguesa y depredadora frente a los pobres).
Algunos, falsamente, piensan que porque algo tenga raiz religiosa por eso ya no es racional. Hay cuestiones eticas religiosas que son tanto o más válidas que la sóla razon. Religión y dignid...
Sr. Peces Barba: de acuerdo en todo...y no soy sociata
Sr. Peces Barba: de acuerdo en todo...y no soy sociata
Apreciado Dn. Gregorio: Agradezco sus reflexiones, porque ayuda a ver otro punto de vista y siempre es bueno para poder montar una mejor convivencia saber qué piensan los demás.
Con respecto al tema, creo que la Iglesia dice el Non Possumus para los creyentes y ofrece su visión antropológica al resto de los conciudadanos. Decir que no creo adecuado hacer eso o lo otro, no implica desconfiar d ela democracia.
Apreciado Gregorio, es interesante saber exponer temas y manifestar su opinión delante de ciertos hechos, gracias, pues, por ese su simple comentario no plenamente exhaustivo.
Pero, es de suma importancia, para Ud. y para toda la Humanidad, el acontecimiento de Jesús y el título de su sentencia a muerte: "Jesús de Nazaret Rey de los Judíos".
Miremos todos de acercarnos por todos los medios, con sencillez y limpieza de corazón, a Jesús, nacido en Belén de Judea y entremos en dialogo profundo con su persona, para ver si es en verdad el "Deseado de las Naciones"
Es un acontecimiento importante el de Jesús, el Mesías, el Cristo, lleno de presencia y de actualidad plena y total.
Le agradezco a Ud y a todos los lectores que no pasemos más tiempo sin acercarnos a Jesús de Nazaret el Rey de los Judíos. Gracias a Ud y a todos sus lectores y comentaristas.
Bueno voy a visitar a la Familia de Nazaret: "Jesús, José y María les doy el corazón y el alma mía" Gracias no...
El 'non possumus' en la Iglesia es historia, En cambio, hay que agradecer la sinceridad de este señor, al evidenciar que la actitud dogmática está ahora en los laicistas. La Iglesia acepta la democracia, pero sin perder su fe. Podemos aceptar una ley de aborto, pero seguiremos viéndolo como un crimen. Para uso discrecional de la democracia, el de la izquierda en la II República y ahora, contra Aznar, culminada el 13 M. ¿O rechazan la concentración de medios en manos socialistas? Siguen con el rodillo. Nosotros hemos asumido una enseñanza de la religon voluntaria, ustedes meten su moral a la pura fuerza con EPC. Privilegios los de ustedes. ¿A que pobre le permiten un endeudamiento como el que arrastra el psoe? Privilegios ahora los de partidos y sindicatos. Que pena, ese odio acumulado que refleja... Muy poco cívico
Me parece un articulo intelectualmente pobre. Un intelectual que se precie no debe de dejarse llevar por los prejuicios y tambien debe de ser muy cuidadoso con caer en afirmaciones falsas. Cuando le parece hace menciones de carácter universal, cuando le apetece menciona cuestiones nacionales sujetas a numerosas imprecisiones y sometidas al debate politico. Las menciones a Irán son verdaderamente inoportunas, mostrando "mala fide" en su mera referencia. No puede decirse en absoluto de que se trate de un articulo al que se le pueda calificar de ecuanime. Más bien mediocre.
Los viejitos suelen ser muy sabios, porque han vivido mucho y ven las cosas desde una perspectiva más amplia y más completa. En este caso todavía es mayor la sabiduría porque es una persona que ha pasado a vida estudiando e investigando. Y eso, amigos, da saber y sabor.
Me parece que Peces-Barba tiene toda la razón; no está atacando en modo alguno a la Iglesia católica sino defendiendo los derechos de la laicicidad, diciendo la verdad. El amor a la verdad debe ser lo primero de todo, hermanos, Dios quiere que le adoremos en espíritu y en verdad, no lo olvidemos nunca, pero solo las personas libres dicen siempre la verdad.
Don Gregorio, es ya viejo y tiene una larga trayectoria, libertad de opinión y de expresión, lo que en ocasiones ha dicho lograr como objetivo, ahora, con esta incompresible línea anti-religiosa lo contradice, como su anti-capitalismo al que bochornosamente se ha abandonado, tenemos -memoría- y ha corrido mucha tinta.
El termino laico es confuso, ateo es el adecuado, no es insulto ninguno, signifíca que no se cree en Dios.
Puede ser partidario de ello y mostrarlo, pero nunca intentar imponerlo, soy católico y trabajador, y le digo que actuaré en conciencia como libremente estime oportuno y ¿A Vd. que le importa?.
Como trabajador, le digo que sea coherente con la línea que antiguamente decía buscar, ahora me siento traicionado y veo que se ha apuntado a muchos privilegios dejandonos a los obreros a los pies del capital estando como los clinex, para usar y tirar.
Encima, sale muy caro y tenemos que mantenerlo. Soy libre y Vd. no me encerrará en ningún Gulab.
En un artículo tan extenso no puedo entrar a debatir cada uno de los asertos, muchas veces disparatados, del señor Peces-Barba, que, quizá por el filtro de su "non possumus" laico y secularizado, mezcla churras con merinas. Me limito, por esto, a reseñar que es impropio de un catedrático universitario de Filosofía del Derecho su escasa formación humanista, su pésima puntuación ortográfica del español (que da idea del "totum revolutum" de su masa cerebral) y —esto sí que se nos atraganta a quienes hemos estudiado lenguas clásicas— su ignorancia supina del latín, que no acierta a escribir correctamente ni copiándolo. No hay quien entienda, por lo que él escribe —¡hace falta ser bárbaro!—, cuál es el principio de la Paz de Augsburgo. Definitivamente, "Non possumus!" (sólo con el signo de cierre de la exclamación). ¿No recuerda el catedrático Peces-Barba aquellas exclamaciones oratorias de Q. Tibulo?: Quis fuit horrendos primus qui protulit enses? / quam ferus et vere ferreus ille fuit!
Puede que Peces Barba se equivoque en muchas cosas, puede que, como otros muchos pensadores de izquierdas, su concepto de lo laico sea tan destructivo como los principios de la Revolución Francesa, pero leamos el artículo en cuestión, y si somos capaces de responder a esa misma altura, respondamos. Pero lo cierto es que tiene razón en muchas cosas, y no hay que confundir Iglesia Comunidad con Iglesia Jerarquía, ni cristianismo con catolicismo, y esto se hace continuamente.
¡Muy bien por ANTONIO MARTÍNEZ GARCÍA en su acertado y fundamentado comentario! Sólo quiero añadir que nuestra Santa Madre Iglesia "ofrece", no "impone" su doctrina y su moral, mientras que la EpC que propugna el Señor Peces Barba la impone el Gobierno por la fuerza de la ley y de las amenazas de perder cursos y títulos si no se acata "religiosamente". Es el laicismo hecho dogma de fe para todos.
De pena.
A mi lo que me llama la atención es por qué motivo este viejito siempre tiene que atacar a la Iglesia Católica.
¿Será Sr. Peces que no se da cuenta que nos ataca a un gran número de españoles?
A su edad, mejor retírese y no aumente más la cuenta que tiene que prestarle en breve a Dios
A mi lo que me llama la atención es por qué motivo este viejito siempre tiene que atacar a la Iglesia Católica.
¿Será Sr. Peces que no se da cuenta que nos ataca a un gran número de españoles?
A su edad, mejor retírese y no aumente más la cuenta que tiene que pretarle en beve a Dios.
Don Gregorio, primero no tiene usted calidad moral para hacer este tipo de comentarios de la Iglesia, a la cual usted no pertenece, lo que la Iglesia recomienda solo debe ser para los catolicos y por otro lado primero informese de buenas fuentes, porque hay muchas como la suya, para hablar del caso Mortara, el cual manipula para confundir a los lectores. Afortunadamente y gracias a la Iglesia, que para que sepa es la jerarquia y los catolicos, todavia hay algo de libertad en este pais.
Continue engañando a los ignorantes y a los que se creen muy progres, tendran que entregar cuentas primero aqui.
El sr. Peces critica a la Santa Madre Iglesia por, segun él, querer imponer a la sociedad civil su magisterio. Y ud. ¿no hace lo mismo con su malhadada EpC? Con la diferencia respeto a la Santa Madre Iglesia, de que el bodrio pseudoeducativo de Ud.es una degeneración no digo ya del código de conducta cristiano sino de la misma ley natural que bárbaros y romanos respetaron. Pero los siglos han estado expectantes a la llegada al mundo del sr. Peces y he aqui lo que nos ha traido este señor una EpC maloliente, perversa, pornográfica, corrupta y corruptora del alma de los niños. Y el sr. Peces debe recordar lo que dice JesuCristo sobre los corruptores del alma de los niños. Pues eso.
Si es relativista, no hay ningún motivo por el que Peces no pueda aceptar todo eso que dice.
Blogger:
el señor Peces Barba es un hombre de nivel intelectual.Nadie lo niega.
El problema es que en eclesiologia esta un poco verde.
Su articulo "esta bien" es razonable pero desconoce el ultimo concilio vaticano.
El Vaticano II reconoce ampliamente que el espiritu santo puede actuar sobre personas de otras confesiones religiosas e incluso ateos.
A nivel de Estados y de sociedades el concilio tambien reconoce "de sobra" la sociedad aconfesional. Hasta tal punto que lo considera MEJOR que el vetusto Estado confesional.
Hoy los caminos de la sociedad son laicos y los de la Iglesia tambien.
GRACIAS A DIOS.
Peces se ha quedado anclado en la "Modernidad", en el marxismo. No sabe que la época del "hombre centro del mundo y centrado en el mundo" terminó hace mucho tiempo. No se ha enterado de que ha habido una "posmodernidad" y que incluso, en el mundo del pensamiento, al que no pertenece el Sr Peces, porque no se entera, ya ni se habla de una desprestigiada Modernidad que llevó a los totalitarismos del siglo XX.
El Sr Peces, que va de intelectual por la vida, debería leer más, Enterarse de las líneas de pensamiento actuales y dejar de vivir de rentas. Es otro fósil, rancio y casposo. Ni se ha enterado de la caída del muro de Berlín.
Su "poder soberano" es totalitario. Él mismo lo confiesa en este artículo: quiere invadirlo todo. Desgraciadamente para él y los tiranuelos como él, los tiempos de los totalitarismos derivados de sus trasnochadas teorías ya pasaron. Ahora el peligro del totalitarismo viene por otro lado.
Peces es el Fraga del PSOE.
Un gran artículo, sí señor. ¡No disparen al mensajero, se equivocan! Es toda una referencia al pensar la laicidad de un Estado democrático, plenamente respetuoso con "la diversidad de creencias" de su sociedad civil.
Jueves, 4 de diciembre
Miguel Ángel Malavia
Juan Fernandez Krohn
Felipe Pou Ampuero
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Octavio Cortés
Julián Moreno Mestre
Jaime Vázquez Allegue
Miguel Blanes Coll
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