Siento escalofríos cuando algún treintañero me confiesa con una cierta tristeza: Padre, he perdido la fe. Otros no dicen nada pero su presencia hierática en la iglesia –exigencia del guión- habla volúmenes. Unos pocos, tan alérgicos ellos, no la pisan ni en el funeral de su madre.
¿De verdad han perdido la fe como si de un paraguas olvidado se tratara?
Han perdido la conexión con la iglesia-institución, según ellos, madrastra miope, gruñona, amenazante y en el dial del pasado.
Han perdido unos dogmas difíciles de entender y de tragar. Han perdido unas prácticas rituales vividas como imposición en la infancia.
Han perdido unas tradiciones desacompasadas con el ritmo frenético y la cultura de lo instantáneo de hoy.
Yo también la he perdido.
Muchos católicos viven entretenidos en prácticas y devociones, no malas, pero sí de comida rápida.
La fe, con el paso de los días, se desnuda, se queda en cueros y suspira por lo esencial. Se convierte en lucha, en "élan" vital hacia Dios que nunca se pierde ni me pierde.
Son muchas las cosas que hay que perder, pero la sed, la impaciencia, el amor que es lo primero y lo último, Dios, sigue ahí en la profundidad del ser.
La fe no se pierde. Cuando la anestesia de ser meramente humanos se evapora, la fe resucita no como saber útil sino como experiencia gozosa.
Ya estamos en la Semana Santa, tiempo de vacaciones para los potrillos de la ESO y para sus padres tan sensatos y olvidadizos. Tiempo de turismo marinero y religioso que moviliza a toda la sociedad. Tiempo de la fe desnuda.
Los españoles reviven tradiciones seculares a través de las cofradías y las procesiones de sus pasos artísticos. La ciudad se transforma en escenario y en museo andante. La religiosidad popular saturada de eros, de muerte y de vida deviene espectáculo para propios y extraños.
Me gustan las saetas, la "rompida", el redoble de tambores, el silencio castellano, las largas filas de mirones y las manifestaciones sin líderes, sin discursos, sólo el pueblo y sus imágenes, símbolo de la fe incrustada en la conciencia colectiva.
Semana Santa, semana espiritual y cultural, caleidoscopio multicolor, manifestación de fe de los que dicen haberla perdido. Vuelves cada año semana del pueblo.
La religión se hace pueblo, masa, show, beso y luto y no necesitas clérigos. El pueblo autónomo celebra su pasado, su historia genética, con fe o sin fe, y sus cristos y sus vírgenes definen su identidad que, a pesar de todo, se niega a obliterar.
Yo, no consumidor de procesiones ni adorador de imágenes clásicas o modernas, prefiero la intimidad del cenáculo, el silencio del Calvario y la espera ilusionada de la vida junto a la tumba vacía.
A mí me queda la semana, la Santa, a los que creen haber perdido la fe siempre les quedan las vacaciones de El Corte Inglés.
Félix Jiménez Tutor, religioso escolapio (Heraldo de Soria)
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Padre: Expliqueme que tiene que ver la fe con las vacaciones en el Corte Ingles?
Creo que esta fuera de contexto!!!!
Perdone!!!!!
mira lo q escribes no entiendo asii q porfavor escribn para q te puedan entender y hacer las tareas te agradeceria muxo ggracias.
atte:maria del carmen
mira lo q escribes no entiendo asii q porfavor escribn para q te puedan entender y hacer las tareas te agradeceria muxo ggracias.
atte:maria del carmen
ay curilla escolapio, que cosas escribes...seguro que anasin cañizares y caifasiño rouco te llamarian al orden...probiño mio...que el señor te ampare
Sr. Félix: pienso que la religiosidad popular es muy necesaria, y, que a partir de ésta se puede y debe introducir a las paersonas al nivel en el cual está ud., pero no se debe despojar a nadie de la única conexión con lo trascendente.
Los hay que no quieren otros no pueden ni quieren, pero la religiosisdad popular forma parte del patrimonio de la Iglesia ¿acaso nuestros padres y abuelos, no practicaban dicha religiosidad?, incluso en ocasiones nosotros mismos.
A Salvador:
Bueno... Yo creo que irás a misa al pueblo de al lado o a la parroquia más cercana. Porque un católico sin Eucaristía, ya me dirás... Comprendo que cuarenta años son muchos años oyendo a un señor, pero tampoco es disculpa para renunciar a lo que es "la fuente y la cima de toda vida cristiana" (Conc.VAt.II). ¡Animo!
"Han perdido unas tradiciones desacompasadas con el ritmo frenético y la cultura de lo instantáneo de hoy..."
A pesar de las palabras de Félix Jiménez Tutor, es en los ambientes donde esas tradiciones se han mantenido con fuerza, como el mundo de las hermandades, donde más jóvenes se declaran creyentes e incluso surgen más vocaciones sacerdotales. En cambio, congregaciones religiosas como la de los Escolapios, que tanto se han "adaptado" a la cultura actual, languidecen y están al borde de la desaparición. Ésta es la única realidad.
Me gustaría sobremanera que algún teólogo de los que andan por aquí, nos explicara en qué consiste el "Camino de Perfección", y cómo se anda por él y, hacia dónde nos conduce.
Dios es la Verdad y la Vida.
Excelente comentario del P.Felix Jimenez. Me eduqueé en los escolapios de Barcelona y, si aún me queda algo de fe, es debido a ellos especialmente a personas como el P. Fullat y Ramón Mª Nogués. Pero la COPE, los cardenales y obispos españoles y los movimientos neocatecumenales han cerrado mi dial de sintonía con la iglesia oficial con la cual no quiero tratos ni para dar un donativo a caritas. Ni de eso me fio. Soy de los que aún me reuno con un grupo para estudiar el evangelio e intentar ser mejores pero que soy incapaz de ir a misa en el pueblo donde resido cuyo párroco lleva predicando 40 sños SEGUIDOS (no se jubila a pesar de que el obispo se lo ha insinuado)exactamente lo mismo que le dijeron en el seminario y donde el infierno, la Virgen de Lourdes y las de Fátima son el eje de todos los sermones.
Habrá que buscar una fecha para acordarse de tod@slos que la iglesia ha matado...
El Viernes Santo es buen dia para acordarse del pueblo que mato a Dios.
La piedad popular española,la preconciliar,por supuesto,decia:
LOS JUDIOS
ENEMIGOS DEL CIELO
SEÑORES DE LA TIERRA
Sábado, 18 de febrero
José Manuel Vidal
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza
Religión Digital
Francisco Baena Calvo
Juan Fernandez Krohn