Soy anciano, he cumplido 95 años y he constatado plenamente que Dios me ama con predilección. Mirando atrás, toda mi vida ha estado cobijada en la amorosa Madre de Dios y Madre mía, conduciéndome constantemente a su Hijo, Jesucristo Nuestro Señor -a Quien he procurado seguir e imitar en todos los momentos de mi existencia-, desvelando acción de gracias en las circunstancias positivas y dándome fortaleza y serenidad en las onerosas, ya que todo es don y de todo ha habido en mi vida humana y cristiana, de seglar, de sacerdote y de obispo.
A partir de esta edad, la muerte ya está cercana y, agradeciendo el tiempo que pueda durar, pueden acontecer unas circunstancias propias de la ancianidad: la pérdida de movimiento físico hasta la silla de ruedas, la imposibilidad de valerse por uno mismo, la disminución progresiva o rápida de la capacidad mental...
Todo, y lo que no puedo prever, lo acepto con serenidad y agradecimiento, pues todo es don, y me confío a la ayuda del Señor, a la amorosa comprensión de la Madre de Dios y mía, en la que siempre he confiado, y a la caridad de los que me cuidan. Mi respueta, desde ahora, es “Adsum”: Señor, aquí me tienes".
Monseñor Ramon Daumal, obispo emérito de Barcelona (fallecido el pasado 10 de febrero)
Cuanto más he leído y consultado sobre Don Ramón Daumal, más me he convencido de que fue un hombre de Dios, un católico ejemplar, un refernte para todos: laicos y consagrados.
Tais tontos los que alabáis al de la carátula del inicio de este articulo. No existe Santo ante Dios. Cuando se sirve sin interés , da lo mismo morir famoso que anónimo. La misión es continuar la obra de Dios, no la del Opus ni la de cualquier otro grupusculo de poder Mistico-cristiano. Ande cleis k stais plofesionales de la molal ajena, siendo unos malicones bolachos de mala baba? ¡ Eso si, con mucha fachada! : Vosotros los de la Inconferencia Inepiscopal ,esa Vuestra y para vosotros que heredais de los Cesares Romanos su pagania. Es la ostia como os sirvis de cualquier cosa para no currar y no dar el callo, como Cristianos. En el 2000 se acabaron los cuentos
De esta carta no hablará Llisterri. No era un obispo progre.
TUVE LA SUERTE DE CONOCER Y TRATAR A MONSEÑOR RAMON DAUMAL, SIEMPRE TUVE LA IMPRESION QUE ERA UN HOMBRE DE DIOS, UN HOMBRE QUE SIRVIO Y AMO A LA IGLESIA INCONDICIONALMENTE, QUE SUPO SER PADRE Y TRABAJOR POR LA IGLESIA Y DE ESTAR AL LADO DE LA GENTE QUE LO NECESITO.
PRUEBA DE ELLO HAN SIDO SUS SERVICIOS INCONDICIONALES A LA IGLESIA DE BARCELONA DURANTE EL EPISCOPADO DE MONSEÑOR JUBANY,DE RICARDO MARIA CARLES Y DEL ACTUAL PASTOR DE LA IGLESIA DE BARCELONA EL CARDENAL MARTINEZ SISTACH.
QUE EL SEÑOR TE CONDEDA DR. DAUMAL EL PREMIO AL SERVIDOR FIEL Y PRUDENTE Y YA HABRAS OIDO SEGURO ; PASA AL BANQUETE DE TU SEÑOR,
Ciertamente: no existen más bellas palabras para definir, la fe de un gran hombre o una gran mujer.
El total abandono en las manos de Dios y la maternal protección de María Santísima, es lo que nos da caracter
para proclamar que somos incondicionales seguidores de ese Jesús que todo Amor.
Descanse en paz Monseñor.
En medio de tanta tiniebla, un foco de luz. Gracias a Dios.
Jueves, 24 de julio
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Ricardo Próspero Morales
José María Rodanés Martínez
ADIÓS AYER
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Obispos españoles
Manuel Mandianes
Jordi Llisterri i Boix
Jaime Vázquez Allegue
Octavio Cortés