La última entrevista del general saliente, Hans Peter Kolvenbach, acaba de aparecer en la influyente revista jesuita Civiltá Cattolica y ofrece un balance interesante de sus 25 años al frente de la Compañía. Un periodo muy complicado, pues le tocó recomponer las relaciones con la Santa Sede tras el choque doctrinal sobre la teología de la liberación.
Al ser preguntado sobre las situaciones que habría preferido no vivir, Kolvenbach cita una en primer lugar: «El clima nervioso y tenso en el que deben trabajar los que sirven a la Iglesia, en particular los teólogos. (...) Los papas han deseado explícitamente que la Compañía mantenga una sólida formación, para poderse involucrar en sectores de actividad de punta y más difíciles, en el encuentro con las ideologías, en conflictos sociales. Este cometido, aunque sea asumido con un espíritu respetuoso de la fe, rápidamente ha sido objeto de contestación y sospecha».
Cuatro de los siete teólogos sancionados recientemente por el Vaticano son jesuitas y el reproche del general saliente es muy preciso. Su otro gran pesar es el escándalo de la pedofilia en el clero. Aún así, Kolvenbach recuerda que al ser elegido se sintió preparado: «Había vivido muchos años en un Oriente Medio explosivo, había aprendido a vivir en conflicto».
Aquí solo salen los comentarios que los jesuitas quieren. Ya han retirado dos mios. Me figuro que este no dudará mucho tiempo( VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN)
Estoy de acuerdo con Gab y Juambi. Según parece, el Magisterio ordinario papal es bastante "relativo".
La expresión de la fe cristiana ha estado siempre cargada de presupuestos filosófico-culturales. Las definiciones dogmáticas de los primeros concilios (de Nicea en adelante)no serían las mismas sin las categorías empleadas de la filosofía helenista .
¿Por qué tanto miedo a expresar la fe con las categorías y conceptos de la cultura actual, si siempre se ha hecho así y no hay otro modo de hacerlo, a no ser que se quieran conservar fósiles que no dicen nada a la gente?
El texto en español de la entrevista del P.Kolvenbach en La Civiltà Cattolica puede consultarse en ATRIO. Se trata, en efecto, de una revisión de sus 25 años al frente de la Compañía de Jesús, en la que se expresa con admirable valentía, profetismo y saludable sentido eclesial.
Puede leerse en español en la dirección:
http://www.atrio.org/?page_id=1120
Han sido frecuentes las posturas rupturistas y negativas de un Papa respecto a su predecesor.
Clemente 13 elogia a los jesuítas. Clemente 14 los disolvió o suprimió.
Juan 22 envió a la Inquisición contra los franciscanos. Le sucede un papa franciscano.
Se convoca un concilio para la unión de las iglesias. JPII dinamita los puentes tendidos.
Unos teólogos sancionados por Pio 12 son nombrados asesores del Concilio por Juan 23, y Luego volvían a comparecer ante el Santo Oficio...
Una cosa es el "libre examen" y otra la Palabra de Dios en las lenguas vernáculas y otra el valor de la Palabra de Dios y su necesaria potenciación en la vida de la Iglesia hoy.
Sobre la interpretación de la Palabra de Dios, la Iglesia lo ha dejado suficientemente claro en numerosos documentos, el más reciente la Dei Verbum. Hasta el sentido común nos dice que la Palabra de Dios se puede interpretar adecuadamente o no. Es la Iglesia en último término la que tiene la potestad de custodiar su interpretación. El "libre examen" (y el caos interpretativo subsiguiente) queda para los protestantes.
Potenciar el valor en todos los sentidos de la Palabra de Dios es una de las intenciones de nuestro Papa Benedicto XVI. Esperemos que "cale" en el Pueblo de Dios esta revalorización de la Palabra de Dios y su interpretación "en el Espíritu en el que fue escrita", y sobre todo cale en los jesuítas. Así se evitarán los sucedáneos de ideologías "de moda" que confunden a mucho...
Hay otros "presupuestos" que olvidas y que condicionan enormemente la inteligencia de la fe. ¿Acaso no recuerdas cuando, oponiéndose al libre examen de las Sagradas Escrituras, no se utilizaba la lengua vernácula en la liturgia ni en otros ámbitos eclesiales, impidiendo así que el pueblo sencillo tuviera acceso a la lectura y meditación de la Palabra de Dios?Curisamente fueron los protestaron los que "cuidaron" el valor católico que supone escrutar la Palabra en la propia lengua de los pueblos.
La GS sigue gritando hoy la necesidad del diálogo con la cultura y la sociedad contemporánea. No son los jeuitas precisamente unos snobs, sino consagrados que se toman muy en serio el mandato del Evangelio y del Concilio en el ambito de la misión.
Una Fe desideologizada es aquella que no asume acríticamente los "presupuestos" (y no sólo los presupuestos, sino también la metodología y los fines) de las ideologías "de moda" del momento, en lo que sería, en el caso de los jesuitas y de tantos hoy en la Iglesia por desgracia, una simple "gnosis progresista" de la fe.
Los "presupuestos" de la "inteligencia de la fe" (se llaman, para ser exactos, las "Fuentes de la Revelación") sabemos cuáles son, y en último término, el "presupuesto" último es Jesucristo (el de la Iglesia, no el ideologizado).
¡¡Que el Espíritu Santo, el gran Don de Jesucristo Resucitado, unja a nuestros jesuitas, para que desde una Fe desideologizada y llenos del Espíritu Santo transformen (¡así sí lo harían!) el mundo como Dios y la Iglesia quieren para ellos!!
Los jesuítas que quieran serlo, lo serán de verdad, si siguen el magisterio espiritual de San Ignacio. Evidentemente, otra cosa es otra cosa.
Sin ejercicio espiritual no hay religión. Pero se puede vivir "bien" ejercitándose sólo en lo material. Lo bueno de éste asunto es poder elegir, y que cada uno viva con arreglo a lo que su persona da de sí. Lo que no puede ser es eso de "tetas y sopas"; pues porque, a la vez no caben en la boca.
Ahora bien, es una pena grande, que con tan buenos maestros y doctores que tiene la Iglesia, ocurran estas cosas. Hoy, y para jesuítas que no ven "la cosa", me permito recordarles que por la vía de San Francisco de Sales, ejercitándose claro, se va muy bien. ¡Y parece tan sencillo!
Dios es la VERDAD y la VIDA
No hay que preocuparse por dónde andan los jesuítas ni qué hacen: andan por donde andaría Jesús y hacen lo que haría Jesús, con valentía y discreción. Hay que descubrirse ante su compromiso, sabiduría e independencia de criterio.
El padre Kolvenbach fue un excelente prepósito y su sucesor lo será también,
porque estos señores no trabajan para las estadísticas y las fotos, sino por la causa callada del Galileo.Tienen mucho corazón y muchos "festículos" (con F de Florencia, dispensando el deletreo). Déjenlos en paz, los que no son capaces de admirarlos.
¿Acaso existe una quimera denominada fe "desideologizada"? Sólo desde un "realismo ingenuo" y grotesco se puede aseverar eso. En la inteligencia de la fe siempre se parte de presupuestos. ¿Por qué se ha de "consagrar" un modelo histórico sobre otro, o una determinada tradición eclesial sobre otra? Lo más sensato, a mi juicio, es aceptar las diferencias, las diferentes "sensibilidades" y desde ahí dialogar. Imponer no es un estilo ni humano ni evangélico. ¿También es preferible un pensamiento "único" frente a un pensamiento "débil"?Prefiero la "exousía" evangélica frente al "cratos" griego. Sinceramente creo que hay más ideología en la "restauración" que vivir en la frontera, aceptando los riesgos, aún a pesar de poder equivocarse.
los jesuitas han hecho mucho mas bien que mal y todo el que haga el bien hay que darle un aplauso y un empujon de animo. Estoy con vosotros.
Si el Vaticano se tomara en serio la tarea de llamar herejìa a lo que es herejìa, no cuatro sino cuarenta teòlogos jesuitas habrìan sido censurados.
Una cosa es estar en la frontera y otra en la propagaciòn consciente del error.
Asì que es una verguenza que este señor se queje. Demasiado poco ha hecho Roma.
Queridos jesuitas: ¡¡a potenciar vuestra Fe y que el Señor os conceda una Vida espiritual potente, veréis cómo así transformáis el mundo mucho más que desde una fe ideologizada y débil desde la que queréis hacerlo!!
Me duele oir a muchos progresistas decir últimamente que Kolvenbach ha sido un paréntesis, que él fue puesto para mantener las apariencias frente al Vaticano y que es ahora cuando la Compañía ha sido libre para seguir el camino iniciado por Arrupe. Me parece algo inaceptable e injusto para con el General saliente.
Kolvenbach ha dirigido la Compañía de Jesús manteniendo vivo el espíritu de San Ignacio y el legado de Arrupe. Sus relaciones con el Vaticano han sido las que tenían que ser, las de la normalidad y la fidelidad. Eso no quita para que Kolvenbach haya mantenido viva la llama de la creatividad y permitido a sus jesuitas seguir en la frontera, sin dejarse llevar por los escrúpulos de la ortodoxia.
Kolvenbach ha sido un gran General. Nicolás deberá seguir en su línea en todos los aspectos, porque es la que la Compañía necesita: fidelidad y labor de frontera.
¡Gracias P. Kolvenbach por tus 25 años dedicados a una labor tan difícil... gracias por todo lo que ha ...
Alienta mucho saber que hay gente en la Iglesia con sentido común y capacidad de autocrítica. Admiro la valentía de este hombre. La admiro cuando calla y cuando habla, porque para ambas cosas se requiere valentía. Tranquiliza saber que hay voces de esperanza en la Iglesia, frente al involucionismo que algunos propugnan.
Jueves, 24 de julio
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Ricardo Próspero Morales
José María Rodanés Martínez
ADIÓS AYER
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Obispos españoles
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