A veces los que no comparten la fe cristiana ,critican - no siempre desprovistos de razón- lo que ellos perciben exteriormente en estas celebraciones. A no pocos increyentes les produce malestar el ver la frivolidad, el afán consumista, el ritual social, que ven reflejadas en estas fiestas.
Para ellos ”son las más vomitivas semanas del año”..La Navidad la califican de “estupidez colectiva”. Aborrecen “el pantagruélico ritual de las cenas excesivas, el alcohol desmesurado, el insufrible ruido y el infinitamente peor sentimentalismo familiarista”.
Como todo esto trasciende a la calle, en cierto modo se sienten agredidos. Ven “en la religión cristiana un pintoresco anacronismo digno de tanta atención cuanto los bisontes de Altamira”....
Admitiendo la parte de exceso, de desahogo personal que tales expresiones conllevan, me permito opinar que en parte son justificables y ciertas, aunque nos pueden escocer a los que nos sentimos cristianos.
Estamos –entre todos- adulterando la Navidad. Ofrecemos a los no creyentes una caricatura de lo que es esta celebración. Por culpa nuestra, sólo perciben los aspectos exteriores de la misma, que en modo alguno son cristianos.
Nuestro Dios, hecho niño, viene “como uno de tantos”,desde el silencio, la pobreza y sencillez de Belén a demostrarnos su infinito amor y sólo pide a cambio nuestro amor a El y al prójimo.ESTO ES LO ESENCIAL. Lo demás es lo de menos.
No hay que tomar el rábano por las hojas, ni tirar el contenido quedándose sólo con la cáscara. Y ESTO, DESGRACIADAMENTE, ES LO QUE ESTÀ PASANDO.¿Tendrá remedio la NAVIDAD CRISTIANA?.
Miguel Rivilla, sacerdote
Bueno, leer este artículo es pensar que, el autor, se ha equivocado de rabo a cabo.
¿Que son los increyentes los profetas que claman en contra del consumismo?
¿Que es la religión cristiana la que promueve e incentiva esa escalada consumista?
¡Al revés, amigo! Somos los cristianos los que estamos en contra de todo ello, y son los increyentes (empleados, directivos y reponsables de la mayoría de medios de comunicación, etc) los que promueven "las fiestas de inviernos" como una auténtica y defenestrante suelta de instintos, alcohol y demás.
Me parece, hermano sacerdote, que dicho artículo es incomprensible y con una falta de planteamiento elemental y objetivo. Pero allá tú.
Feliz Navidad
Es cierto lo del consumismo que apunta el autor, es cierto quizás que se ha desvirtuado la verdadera Navidad, pero si lo que estamos viviendo -con todos sus vicios- ayudan a que a los pequeños se les preste un poco de atendión; (aunque no sea para mas que para los juguetes)a que las familias, muchas veces dispersas se reunan, pues entonces quizás no es tan malo.
Con reflexiones como la de este sacerdote, la navidad empieza ya a encaminarse en buena direccion.La humildad del Nacimiento.El comercio Judio, (presente entre nosotros a todas luces)celebra este hecho, aumentando el numero de bombillas (luces artificiales) para ocultar la verdadera iluminacion naturalmente Cristiana.Recuerden mis hemanos cristianos,que nos dirigimos hacia El, y debemos estar mas bien delgaditos para poder pasar a traves del ojo de una aguja.Los ricos no pasaran con sus lujos.
Por su comentario, parece que Miguel no leyo detenidamente el artículo o no lo entendió.
No se necesitan "fuentes oficiales de información", para constatar lo que dice.
Lo esencial es que "vino a su casa y los suyos no le recibieron".
Dos errores comete el autor: ni solo los cristianos incurren en los excesos que se critican (con toda razón) ni solo los increyentes critican esos excesos (por cierto, ¿cuáles son las fuentes de información del autor?). Lo que resulta desconcertante es la afirmación de que los "increyentes" se sienten "agredidos" por los "excesos" de estos días, que, por supuesto, se adjudican en exclusiva a los "creyentes" (y de nuevo: ¿cómo lo sabe el autor?). Lo mismo ocurre con lo de que esos mismos "increyentes" solo perciben los "aspectos exteriores" de la celebración cristiana. Pues claro, si son increyentes no pueden apreciar los "aspectos interiores" que, aunque no lo crea el autor, existen en muchos cristianos, más de lo que se da a entender en el artículo.
Jueves, 24 de julio
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Ricardo Próspero Morales
José María Rodanés Martínez
ADIÓS AYER
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Obispos españoles
Manuel Mandianes
Jordi Llisterri i Boix
Jaime Vázquez Allegue
Octavio Cortés