Blázquez no pidió perdón por la actitud de la Iglesia en la Guerra Civil. Es verdad. Su discurso bien armado y muy matizado no se puede esquematizar en un titular así. Sin embargo no se ciñó a ensalzar a los mártires en una actitud autocomplaciente sobre la memoria histórica, sino que subrayó sin lugar a dudas la necesidad de reconocer errores de unos y otros, también de la Iglesia, en el fracaso colectivo que representó aquella guerra fraticida. Esto es lo que los medios y los ciudadanos hemos sabido apreciar y en ello no nos hemos equivocado en absoluto.
Pero además de reconocer errores propuso aprender lecciones, porque memoria y esperanza van juntas. La principal y repetida que la afirmación de la identidad propia, de todos, también la de la Iglesia, debe hacerse con respeto hacia lo diferente, sin atizar rencores ni desavenencias ya que nadie tiene derecho a sofocar los legítimos sentimientos de otro ni a imponerle los propios. Aquí el presidente de los obispos dijo algo que buena parte de la ciudadanía echa en falta: una Iglesia católica que sepa estar en la sociedad democrática con humildad sin erigirse en juez de los demás, sin reabrir heridas, colaborando desde su identidad pero respetando al diferente.
En realidad su discurso fue, quizá sin intención, un programa. Lo que se decide en la próxima asamblea del episcopado en marzo es el modo de relación de la Iglesia con la sociedad democrática: ponderación o dogmatismo, reconocimiento del otro o condenación, ánimo colaborador o antagonismo. Lo que Blázquez significa ha quedado claro. Ahora tienen la palabra sus colegas en el episcopado.
También tuvo un gesto de reconocimiento para la izquierda laica, la otra España. Fue elocuente cuando dijo “ante toda persona que lucha honradamente por la libertad de los oprimidos, por la defensa de los pobres y por la solidaridad entre todos los hombres, inclinamos nuestra cabeza remitiendo a Dios el juicio último de su vida y de la nuestra”. Las palabras pues en su contexto.
Carlos García de Andoín, responsable de Cristianos Socialistas
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NO HAY CRISIS EN LA IGLESIA: SI EN QUIENES LA GOBIERNAN
El razonamiento de la afirmación es sencillo:
“ Si el cuerpo de la Iglesia -Laicos, Consagrados y Presbiterio- no tiene estructura formal ni informal donde hablar ,compartir y decidir el deposito, uso y propagación de la Fe Recibida -como Cuerpo Paulino en sentido estricto de la palabra-, esto es: Iglesia Catolica y Apostólica formada por los Bautizados en nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo, los problemas que surjan no pueden ser achacados a esa iglesia, pues ha sido usurpada y su cuerpo como tal esta muerto, representando solo a quienes detentan el poder de decidir en nombre de los bautizados”.
De ello se deduce que los problemas de la Iglesia Española, son del Episcopado Español y los de la Universal, de la Organización Vaticana. Por tanto, siguiendo la doctrina de Gamaliel, el tiempo hace ver que ello “no es de Dios”.
Las hemanitas de la caridad...? Para despejar dudas sobre el aborto...? Mejor será que miran debajo de los conventos... Igual hay SORpresa...
¿Es posible que el sobrino del cardenal Rouco -Tucho, efectivamente, como le conocen sus vecinos y sus compañeros de estudios- sea nombrado en las próximas horas obispo de Lugo?
Estoy preguntando, no lo sé.
Sé que en la terna iban otro gallego, catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca y director del ITC, y el obispo auxiliar de Oviedo.
¿Puede alguien aportar algún dato?
Este personaje que se hace llamar "cristiano socialista" tendrá alguna opinión sobre los horredos crímenes de los abortistas; tal vez, como esos crímenes son ejecutados por sus camaradas progresistas, no cuentan. ¡ Que asco!
Dios es JUSTICIA
Me pareción un discurso integrador.La gente de buena voluntad que no hace daño,ni fisicamente ni con calumnias,aunque no vayan a misa están en el camino de las bienaventuranzas.
Sábado, 18 de febrero
José Manuel Vidal
Pedro Tarquis
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza