El Vaticano reproduce estos días el debate sobre la eutanasia suscitado en la sociedad italiana por el caso de Pier Giorgio Welby, a quien la Iglesia negó un funeral después de conseguir el enfermo que un médico desconectara el respirador que le mantenía con vida.
La polémica entre los cardenales Martini (progresista) y Ruini (conservador) acerca de la necesidad de una norma que regule la interrupción de ciertas terapias en casos terminales es positiva aunque sea sólo por introducir la discusión entre los estamentos de la jerarquía católica más reacios a modificar la doctrina establecida.
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Para los "simples":
Que tendrán que ver el tocino y la velocidad, la Iglesia y el darle a un carnicero de guardia la potestad legal de mandar a su criterio al otro barrio al desgraciado que caiga en sus manos...
Mirad: el aborto empezó por causas loables, por violación, por malformaciones congénitas y ahora son casi mil diarios, la realidad es que muchas "progres" el fin de semana, se lo montan con cinco o seis y ya ves.
De la eutanasia se plantea lo mismo, pero acabarán linchando impiamente a viejos y a pensionistas para no pagar. La potestad de la vida no puede estar en modo alguno en manos de un médico de guardia, y eso es lo que se está realmente legalizando.
No apoyeis esas cosas "simplónes".
Desde luego, Martini eres un progre de cuidado, siempre vas a estar fastidiando con tus tonterias. Nada majo, k te apliquen a ti la eutanasia, harias un bien muy grande a la Iglesia.
Viva Ruini y los carcas!
Desde luego el que ha colgado la página no lo ha hecho con buena intención, eso se nota. No me gustan los malintencionados
Ahora va a resultar que el cardenal Martini no sabe lo que es la eutanasia.
Algunos católicos no tienen remedio.
¿alguien ha leido las declaraciones de Martini o de Ruini? El mismo autor del artículo o no las ha leido o no las ha comprendido. No hay una oposición entre ellas. Cualquiera que haya leido algo de moral católica sabe que cesar el encarnizamiento terapeutico no es eutanasia, como defiende Martini. La moral católica no pide el mantenimiento con vida al enfermo a cualquier precio. Los medios extraordinarios o desproporcionados no tienen por qué aplicarse.
La moral católica establecida tiene un defecto muy grave: camufla la crueldad con grandes principios.
Sólo le deseo a LN que, cuando le llegue su hora (y no antes, claro), le pille un tren o le dé un infarto fulminante. Como tenga la "suerte" de padecer una leucodistrofia, una anemia de Fanconi, un cáncer óseo o cualquier enfermedad degenerativa y dolorosísima, de esas que te dejan poco a poco reducido a un pedazo de carne que no hace más que producir dolores largos y terribles, degeneraciones espeluznantes del cuerpo hasta que llega el final, veremos si el hoy exultante LN entiende o no lo que significa una muerte digna. Que no es más que el final digno, y no inclemente ni carnicero, a una vida.
"No se muere con dignidad, se vive con dignidad". Como si morir no formara parte del vivir.
En el Viejo Testamento se cuenta el caso de varias figuras que adelantaron el fin de su vida mortal, por sí o ayudados por otra mano, por motivos menos graves que una enfermedad irreversible: en ningún caso se dice que Yahvé reprobara su decisión. ¿Podrían explicar, los que creen saberlo todo, este elocuente silencio de Dios?
El Cardenal Martini, por desgracia para la Iglesia, como Príncipe de ella que es, ya ha dejado bastante bien expuestas sus posturas en varios asuntos espinosos del lado del progresismo más recalcitrante y olvidadizo de la doctrina católica.
Por otro lado, efectivamente, Cristo vino al mundo para morir por todos, conocido con antelación, pero esa voluntariedad no es aplicable a casos como este, en el que ni mucho menos va a morir por la humanidad.
No se muere con dignidad, se vive con dignidad.
El cardenal Martini es hombre de mucha sabiduría y gran humanidad, y no le vuelve
la cara a los problemas más espinosos. Sus aportaciones en este caso son coherentes, quizá porque parte de un hecho olvidado por muchos teólogos chusqueros: que el cristianismo está basado en la muerte voluntaria de Cristo.
Todo el mundo jerárquico está de acuerdo en que un enfermo pueda rehusar el "accanimento" (obstinación, el emperrarse) terapéutico. Lo que se discute es si ese concepto se aplicaba o no al dicho enfermo, que conscientemente quiso interrumpir una respiración artificial que duraba años y que no tenía salida; empeoraba física y psíquicamente. Por otra parte se sabe que Martini piensa con su cabeza de teólogo bíblico, mentras que otros son loritos amaestrados, "la voz de su amo".
Jueves, 16 de febrero
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