Varios sacerdotes diocesanos acaban de anotar en sus agendas una cita poco ordinaria: el próximo día 22 acudirán al Juzgado donde se celebrará la vista oral del «caso Adolfo Rivas», director de Cáritas diocesana, contra Asterio Fernández, párroco de Villalegre (Avilés).
El primero presentó en septiembre de 2004 una demanda contra el segundo por acusaciones -malversación, nepotismo y otras irregularidades- que habían aparecido en el foro JAI (Julio Asterio Información), un lugar de internet dirigido por el sacerdote que también distribuye un resumen diario de noticias religiosas -el mejor que se elabora en España- acompañado por comentarios sobre la Iglesia española y principalmente asturiana. Asterio Fernández recibía la notificación de la demanda como administrador del citado foro, uno de cuyos miembros había acusado a Rivas en junio de 2004 de mala gestión al frente de la entidad.
La sorpresa fue inmediata: dos personas con responsabilidades públicas en la Iglesia de Asturias se enzarzaban en un pleito judicial. La noticia fue el motivo de que numerosos sacerdotes reclamaran la pronta intervención del arzobispo Carlos Osoro para que el conflicto se dirimiese dentro del propio Arzobispado, de manera que el pastor colocara a los dos litigantes en su sitio y dictara la mejor sentencia para un ofendido Adolfo Rivas y un arrepentido Asterio Fernández, que retiraba del foro las opiniones vertidas por un tal «Savonarola».
Trascendió entonces que hubo gestiones por parte de Osoro en tal sentido, pero resultaron infructuosas. Adolfo Rivas mantenía la demanda y Asterio Fernández defendía el trabajo de JAI, una vez limpio de calumnias. Fue en ese momento cuando asomó la verdadera faz del conflicto, según interpretaremos a continuación.
Osoro, al igual que el 90 por ciento de los obispos españoles, teme a los medios de comunicación más que a un nublado. Para entendernos, el medio ideal para un prelado sería aquél que publicara únicamente sus escritos pastorales de pascuas a ramos.
Que los medios informen con criterio libre sobre la Iglesia, o que algunos curas escriban en prensa, es algo que inquieta a los epíscopos, y no digamos si se publican opiniones y comentarios en internet, libérrimo lugar donde caben lo mejorcito y lo peorcito, y donde, a la postre, todo es reproducible o accesible desde cualquier punto de España.
Dicho esto, nos da en la nariz que el pleito ha seguido adelante para que, bajo su presión, desaparezca JAI. Es decir, se ha dejado correr el sedal hasta tal punto que Adolfo Rivas era confirmado hace un tiempo como director de Cáritas -anteriormente lo era interino-. Mayor espaldarazo, imposible, sin que ello prejuzgue la competencia de Rivas para el cargo.
Ahora mismo, el sedal se ha enredado. El caso, fuera de control episcopal, galopa -y aún lo hará más- por foros de internet. Varios sacerdotes se solidarizarán con Asterio Fernández el día 22. No estrictamente con JAI, sino con un hermano de presbiterio al que consideran juzgado no por la instancia que le correspondía -Osoro-, sino por otra. El día está cerca. ¿Cortará el pescador de almas el hilo enredado y, como en los antiguos concilios, introducirá a los peleados en una estancia, a pan y agua, hasta que resuelvan sus diferencias?
Otra cosa es la cruzada contra la libre comunicación. De ello ya hablaremos cuando examinemos que a la COPE le aplican muchos obispos el criterio contrario.Javier Morán (La Nueva España).
Jueves, 16 de febrero
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Jesús Mauleón