Rueda de prensa en la sede de la OMP. ¡Qué lejos queda ya la época tenebrosa y nefasta de José Luis Irízar! Tanto monseñor Francisco Pérez como su segundo, Anastasio Gil, siempre amables, sencillos y cercanos. Y como todos los años, acompañados de un padre blanco y un matrimonio misionero con su niñita de un mes. Don Francisco se fotografía con ella en brazos, que resalta muchísimo bajo el fondo de su clergyman negro, mientras dice: "Esta es la más joven y tierna misionera".
El obispo de las OMP, que también es arzobispo castrense (¡qué mal se casan, al menos en teoría, ambos cargos!) alaba la labor de los misioneros y se esfuerza en subrayar que, a través de ellos, la Iglesia está "donde hay sufrimientom, al lado del ser humano herido". Y rozando la pedantería añade: "Están en el altar del dolor".
Anastasio Gil proporciona datos. Somos la primera potencia mundial en número de misioneros (casi 18.000) y la segunda en donativos (23.500 dólares), sólo por detrás de USA.
Lo mejor, el testimonio de los misioneros. Pedro y Elena de OCASHA dejaron sus puestos de trabajo y se fueron al Altiplano boliviano, a 4.000 metros de altura, donde ni crece la hierba. Han estado tres años y vuelven otros tres por lo menos. Y eso que tienen dos niños: la bebita y un niño de tres añitos.
Allí hacen de todo. Especialmente, pastoral y ayuda a los discapacitados (a los que las familias esconden, porque son una vergüenza para ellos). "Somos muy felices. Hemos descubierto el valor de vivir con austeridad, en una casa de adobe y con lo más elemental". Y desprenden alegría de la buena.
El padre blanco Eugenio Bacaicoa es uno de esos misioneros que llevan muy dentro el "gusanillo" de Africa. Ha estado 37 años en distintos países del Sahel. Está de año sabático en España, pero ya deseando volver. Para él, "lo más importante es estar con ellos, compartir su vida, su cultura, su lengua. Encarnarse".
Y cuenta la parábola del samaritano aplicada a "sus" africanos emigrantes que se ensartan en la valla de Ceuta y Melilla. Los bandidos que asaltan al buen samaritano son los agresores de hoy. Las víctimas, los africanos. Muchos pasan de largo. Otros se aprovechan de su pobreza. Y los samaritanos ¿dónde están?
Al final, compartimos un canapé y un vino. Y el misionero navarro hace alguna otra confidencia: que ya tiene un sitio en el cementerio de su parroquia africana, que nunca ha estado gravemente enfermo, que, cuando fue provincial, aconsejaba a los misioneros que volviesen a España a los 75 años (pero él no lo va a cumplir), que Africa agoniza y que aquella Iglesia tiene poco que ver con ésta.
En la despedida le dijo al arzobispo castrense y director de las OMP:
-Monseñor, cuide a los misioneros que son le mejor, pero lo mejor con diferencia de la Iglesia.
Don Francisco, como buen focolar, asiente agradecido y, al mismo tiempo, con un punto de reproche en su mirada. Para él, toda la Iglesia es samaritana. Incluso la de aquí.
¡Qué lo demuestre, monseñor, gritando hasta enronquecer por esos emigrantes a los que se le está robando la dignidad! Y saliendo a la calle a manifestarse por ellos.
Los comentarios para este post están cerrados.
Durante años hemos escuchado de boca de la Iglesia la gran labor que los misioneros hacían en el tercer mundo. Ahora aquellos pobres han cruzado el charco y están aquí. Preguntémosles su versión. Yo lo he hecho y me dicen que nunca recibieron nada de los misioneros si no era a cambio de convertirse al Catolicismo. Que llegaban a un pueblo, construían una Iglesia y ofrecían sus servicios a quien aceptaba el Bautismo.
Proselitismo creo que se llama.
Sábado, 18 de febrero
José Manuel Vidal
Pedro Tarquis
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza