El Vaticano prepara actualmente un documento por el que se enviará a algunos sacerdotes a las catacumbas, a causa de su orientación homosexual, aunque no practiquen con personas del mismo sexo. Si se confirma esta noticia, va a suponer que los máximos responsables de la llamada Santa Sede se hacen cómplices de algo que va contra los derechos humanos.
Cada persona nace con una orientación sexual. Los heterosexuales lo son porque Dios ha querido que sean así. Los que son homosexuales lo son porque Dios lo ha permitido y, pienso, que quiere que sean así. Los sacerdotes son como los demás ciudadanos: a unos les gustan las mujeres y a otros los hombres. Una tendencia no es mejor que la otra, aunque tradicionalmente la Santa Sede haya elogiado la unión entre personas de distinto sexo.
Cuando vas a Roma, los guías explican que durante la persecución religiosa contra los cristianos, éstos se escondían en las catacumbas. En muchos casos, hacían vida aparentemente normal durante el día y por la noche dormían en estos lugares. Los sacerdotes que han nacido homosexuales llevan camino de vivir en las catacumbas, lugar al que le ha conducido la jerarquía de la Iglesia Católica del siglo XXI. Parece imposible.
Hasta ahora, la Jerarquía de la Iglesia Católica pedía a los sacerdotes que vivieran su celibato, tanto si habían nacido heterosexuales, o si habían nacido homosexuales. Ahora parece que va a ir más allá: no se puede ser sacerdote, habiendo nacido con la orientación homosexual. No se trata que no mantengan relaciones con personas de su mismo sexo, sino que el Vaticano se opone a que una persona haya nacido gustándole los hombres y no las mujeres, sin que haya llegado a tener relación, que se daba por descontado.
El hecho de una persona que nace homosexual no quiere decir que sea un pederasta. Las asociaciones gays se oponen abiertamente a mantener relaciones con niños. Si existen algunas personas que practican la pederastia entre los gays, también existen entre las heterosexuales y no por ello cabe decir que todos son pederastas. Señores obispos y responsables de la Iglesia Católica, ustedes están promoviendo un acto de injusticia contra las personas que han nacido homosexuales y que viven su celibato.
La noticia del posible documento que prohibirá que los nacidos homosexuales puedan acceder al orden sacerdotal ha provocado pánico entre los clérigos que lo guardan en secreto. El caso recuerda los tiempos del Imperio Romano. Ahora, la que persigue es la propia Iglesia Católica. Eso sí en nombre de la pureza de la doctrina. Me parecen heroicos los sacerdotes que se atreven a vivir así. Ahora se les añade un nuevo motivo de preocupación: el Vaticano prepara un documento que los enviará más a las catacumbas.Nacho Fernández.
Sábado, 18 de febrero
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni