Rumores de Ángeles

El único seminarista

01.09.05 | 07:32. Archivado en Seminario-vocaciones
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JOSE MANUEL VIDAL.- Tiene 40 años y, después de una breve estanciaSEMINARISTA en el monasterio cisterciense de La Oliva, está a punto de ordenarse sacerdote.Eduardo Jaca es el último seminarista de la diócesis homónima de Jaca, situada en el alto Aragón. ¿Están los seminaristas en vías de extinción no sólo en Jaca, sino en toda España? Porque el caso de Eduardo no es único y, con distinta intensidad, se repite a lo largo y ancho de toda la geografía española. Rubén Tejedor forma, con otro compañero, el dúo de seminaristas que le queda a la diócesis de Osma-Soria. Y la de Vitoria sólo tiene un seminarista... irlandés.

¿Los últimos de Filipinas? Eduardo Jaca, con la serenidad que le confiere el haber pasado por un monasterio cisterciense, asegura que «esto no se va a acabar. Dios está de por medio y Él lo solucionará».Además, quizás para quitarle hierro al invierno vocacional, dice que cada vez hay menos creyentes y, por lo tanto, cada vez se van a necesitar menos curas que cuiden sus almas. «No hay que ir al número, sino a formar cristianos consecuentes», explica con aire casi presbiteral. Pero el seminario de Jaca está a la venta desde hace cinco años y Eduardo tuvo que «concentrarse» con seminaristas de otras diócesis aragonesas en Zaragoza, para ver cumplido su sueño de llegar a ser servidor del altar.

Primero comenzó por buscar su sitio en la Iglesia. Tras pasar unos años como monje sin votos en el monasterio navarro de La Oliva, descubrió que lo suyo era el sacerdocio activo más que la vida contemplativa. Y eso que su familia no lo veía ni como monje ni como cura. Eduardo trabajaba de dependiente en una tienda cuando sintió la llamada de Dios, lo dejó todo y le siguió. A la antigua usanza. Como hacían los discípulos de Jesús en el Evangelio.

Pero, en su propia casa, no veían su vocación con buenos ojos.«Sobre todo mi hermana casada, que tardó un año en venir a verme».Con el paso del tiempo, tanto sus padres, ya jubilados, como su hermana, terminaron cediendo. Y estarán a su lado en su primera misa. Y su madre será la primera en besar sus manos recién consagradas.Manos atadas para servir sólo a Dios. Y, con Eduardo, la diócesis de Jaca añadirá un cura más a su exiguo presbiterio (que cuenta sólo con 51 sacerdotes) y bajará un poco su edad media (que ronda los 67 años).

El patrón se repite en Osma-Soria. Rubén Tejedor tiene 22 años y está haciendo el cuarto curso de estudios eclesiásticos. Le faltan, pues, dos para ordenarse cura. Natural de Santa María de Huerta, donde sus padres regentan un prestigioso restaurante, se interesó por las cosas de Dios desde pequeño. Primero fue monaguillo, después catequista y siempre sintió una voz en su interior que le llamaba. Pero la quiso acallar y se alejó de la Iglesia en sus años mozos.

El rescoldo vocacional de Rubén volvió a avivarse cuando se fue a acompañar al misionero español Christopher Hartley Sartorius a la República Dominicana. Allí vivió en propia carne las miserias de los bateyes de los haitianos, casi esclavos de la zafra. Y eso fue su «golpe de gracia». Volvió a España, tras pasar tres años con el «apóstol de los bateyes», y decidió ingresar en el seminario. Peor no pudo hacerlo: fue al de su diócesis. Hace años que el seminario mayor de Osma-Soria está cerrado y los seminaristas «concentrados» en Burgos.

Sus padres pusieron el grito en el cielo. «Sobre todo mi madre, que quería ser abuela». Sus amigos, como casi todos los jóvenes, no le veían sentido. «Primero se pusieron a la defensiva. Después, respetaron mi decisión, aunque no la compartieran, y, ahora, todos me valoran un montón». Tras cuatro años de seminario, Rubén sigue decidido a ser cura. ¿La clave? El amor. «Puede parecer una cursilería, pero estoy enamorado de Cristo. El Señor me ha seducido y me he dejado seducir», dice parafraseando un versículo del profeta Isaías.

PECADOS DE CURAS

Se considera y parece un chico normal y corriente. Como todos los chavales de su generación tiene móvil, le encanta Internet, le gusta todo tipo de música, el cine y la novela histórica.Eclesialmente no se considera «ni conservador ni progresista».Eso sí, ama con todo su corazón a la Iglesia. Por eso, le duelen «los palos» que está recibiendo últimamente. «Me duelen por los pecados de los curas y porque se exagera la realidad. Y en cierto sentido, me alegro, porque el que nos den caña nos viene bien para purificarnos y para ser más radicales en el servicio de Dios y de los hombres».

En Osma-Soria sólo hay otro seminarista, además de Rubén, que vive esta situación con «preocupación, pero con esperanza». Y está seguro de que va a tener relevo. «Esto es una prueba de fe, pero seguro que Él seguirá llamando a otros, para que no nos quedemos solitos». El rector de su seminario, Javier Ramírez, reconoce que se está atravesando «un ciclo malo, debido a que en las zonas rurales cada vez hay menos gente y cada vez la crisis de fe es mayor».

Si hay alguien que sepa de seminarios y seminaristas es Florentino Nonay, rector del seminario de Tarazona desde hace 21 años. Su seminario pasó de tener decenas de seminaristas a quedarse reducido a nueve. Y Nonay tuvo que coger el ramillete de seminaristas que le quedaba y concentrarse en Zaragoza, donde se le sumaron los dos de Teruel y el último de Barbastro-Monzón.

Se llama Jorge Berdún, tiene 22 años y asegura que nació «con la vocación puesta». Entró en el seminario a los 16 años y le faltan dos para cumplir su gran sueño: ordenarse de sacerdote.Aunque es consciente de lo que deja atrás y aunque reconoce que «cuesta renunciar a una familia y a unos hijos», abraza el celibato con total libertad y consciencia porque está «enamorado de Cristo».

«Estoy en mi sitio. Me siento feliz y plenamente realizado. Siento que éste es mi lugar», dice con la seguridad de un cruzado enamorado.Y eso no quiere decir que sea «un tipo raro». Buen estudiante, premio especial de Bachillerato, a Jorge le encantan Amaral, Andy y Lucas y Estopa. Pero confía ciegamente en su Dios. «Es cierto que estamos atravesando una profunda crisis vocacional.No hay relevo generacional. Corremos el riesgo de pensar que esto se termina y caer en la desilusión y en el derrotismo de ver que por detrás no viene nadie. Pero, aun así, confío ciegamente en el Señor. Él va a estar siempre con nosotros».

TRABAJO POCO RENTABLE

Su rector, Florentino Nonay, reconoce que el sacerdocio es hoy una profesión «poco rentable y escasamente atractiva, entre otras cosas por la falta de prestigio que tiene la Iglesia y porque la persona del cura es presentada como un sujeto de sospecha por sus comportamientos perversos». Y añade: «Antes, el sacerdote gozaba de prestigio y autoridad moral. Hoy, el joven que se siente llamado por Dios y decide ser fiel a esa llamada ha de asumir ser tratado como un elemento sexualmente sospechoso».

Ante esta situación -«todo lo dura que queramos pero real, y que hay que afrontar con valentía-, a Nonay no le sorprende el escaso número de vocaciones. Y hasta ve el lado bueno: «Va a dar a los seglares el protagonismo eclesial que merecen».

El que ya está solito en el seminario de Vitoria es John Tynan.Este viudo irlandés de 52 años es el último seminarista de un seminario que fue santo y seña de la clerecía española desde el postconcilio. Durante muchos años, el de Vitoria fue el espejo en que se miraban todos los seminarios españoles, tanto espiritual como intelectualmente. Por las aulas de este imponente seminario, inaugurado en 1880, pasaron el cardenal Suquía (que fue su rector de 1955 a 1965), monseñor Setién o monseñor Larrea. O profesores de la talla de Barandarián, Lekuona, Aldabalde, Salaverri, Tellechea, Orbe, Ibáñez, Zunzunegui, Gamarra o Goicoecheaundía. Y todavía hoy puede presumir de un excelente claustro de teólogos, como José Ignacio Calleja, Javier Vitoria, Santiago del Cura o Javier Quejerazu.

Pero al final de los 70 el seminario pasó de 200 a 25 seminaristas y, desde entonces, el declive ha sido imparable. Hasta llegar al único seminarista actual. Y todos los profesores tienen que dedicarse a dar clases en la Facultad de Teología, repleta de laicos que quieren estudiar esta materia. Porque vocaciones no hay, ni parece que vayan a florecer, al menos a corto plazo.

La tónica general, en toda España, es de «sequía vocacional crónica», como reconoce el propio obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte.Con algunos oasis. En los últimos 13 años, la cifra de aspirantes a curas descendió de 1.997 a 1.597. Unicamente Madrid y Toledo superan el centenar de seminaristas.

De hecho, más de la mitad de los 67 seminarios mayores existentes en España en los años 80 corre el riesgo de desaparecer en los próximos años. Según los propios datos de la Conferencia Episcopal referidos al curso 2003-2004, 14 seminarios -entre ellos, algunos considerados históricos, como los de Salamanca y Segovia-, no tuvieron ingreso nuevo alguno, mientras que otros 18 únicamente contaron con un ingreso. En la actualidad, el número de seminaristas es de 1.597, 400 menos que en 1991.

A Salamanca se la conocía como «Roma la chica» o como el «cinturón de incienso» por el ingente número de conventos y seminarios diseminados por toda la ciudad. Hoy, casi todos esos edificios descomunales y desvencijados han sido vendidos o transformados en colegios y hoteles.

La jerarquía suele achacar la crisis vocacional a «la secularización y a un ambiente hostil hacia la Iglesia». Expertos en Sociología de la Religión, como Javier Elzo, apuntan más hacia la mala imagen de la Iglesia y hacia su falta de credibilidad. No en vano, el sacerdocio es una de las profesiones menos valoradas por los jóvenes, sólo por delante de la carrera militar.

«VOLUNTARISMO CIEGO»

¿Y los encuentros juveniles multitudinarios con el Papa, como el último de Cuatro Vientos? Para Javier Elzo, apenas tienen incidencia en la decisión vocacional. Esos encuentros son meros fuegos fatuos y ruido que no cala.

Ante esta invernía vocacional, monseñor Uriarte se pregunta: «¿Tiene algún sentido seguir invitando a los jóvenes cristianos a ser sacerdotes? ¿No es un voluntarismo ciego pretender lo que parece moralmente imposible?».

El prelado vasco responde que hay que seguir proponiendo la meta vocacional, porque, en medio de una juventud «aturdida por mil estímulos que les invitan a vivir a tope», existen otros jóvenes «iguales, porque participan de la sensibilidad de su generación, y diferentes, porque no están ni atrapados ni encandilados por la satisfacción inmediata de sus deseos más primarios». Estos son los jóvenes a los que tiene que ir a buscar la Iglesia. Para intentar repoblar unos seminarios donde ya habitan los últimos seminaristas, los locos de Dios.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por bruce guayaoero yonathan jose 03.11.10 | 19:05

    hola muy buenas tarde para todo es un placer de ablarle deje la suda de barquisimeto estado lara soy un joven q co mense trabajado con mi parroco angel castillo de la arquidiocesis de barquisimeto tengo en mi parro quia 20año la borando con la activida de la imange de la di vina pastora ecen lla mas de 17año yo soy un chico q soy huerfano de padre y madre no tengo familia en donde vivir y poreso en dia de hoy yo me siemto con prometido con mi señor jesus cristo soy un joven q soy bachiller en ciencia me gra due en la fecha en q murio mi madre en el año dos mil 2008 yo me siento muy triste por q no tengo anadie en la vida y mi sueño es ecer un bue sacerdote tengo carta de mi parroco soy tan bien un joven de buena con ducta mi coorreo es este veliz758@hotmail.com por favor selo pido de todo corazon ayudamen por q no tengo en donde ir me yamo bruce guayapero yonathan jose y mi telefono es este 0426 157 08 39 y q el señor los ben diga en su dia es pero su res puesta dios le bendiga

  • Comentario por Mara 15.04.09 | 01:13

    si,me parece bien,solo que me pregunto Dios dejo escrito que los sacerdotes no se pueden casar?no estoy encontra de mi religion catolica,solo me gustaria saber si Dios dejo escrito que los sacerdotes nose pueden casar?creo que no tiene nada de malo que sean sacerdotes y esten casados eso no tiene nada de malo,porque hay sacerdotes que hacen sus cosas malas en la iglesia y siguen siendo sacerdotes,y creo que el matrimonio no es nada malo,y deveria ser opcional,ya que por muchos sacerdotes pierden otros sacerdotes,ya que unos son malos y por los malos pierden los pocos buenos que hay.

  • Comentario por Christopher Stiven Trujillo Lozano 26.12.08 | 06:01

    Hola a todos y de manera especial a aquellos dos seminaristas que opinan en este medio. Yo soy un chico de Colombia y en esta parte del Continente, las cosas son diferentes. Aqui los seminarios estan llenos y antes se dan el lujo de expulsar a los chicos que queremos ser curas. Personalmente, le pido a Dios me habra las puertas en algun seminario para continuar porque si bien es cierto la iglesia necesita ser santa, también debe ser consciente que está administrada por hombres que con el correr del tiempo o se vuelven mas fieles a Dios o se materializan producto de la falta de la constancia de la vida seminaristica en donde se nos enseña a ser constantes es varias cosas no por ley sino por estilo de vida de entrega completa a Dios, Personalmente, aspiro a que el Señor se apiede de mi y pueda continuar mis estudios con miras al sacerdocio, Att,. Christopher Stiven from Colombia vocesdeangelesymentesbrillantes@hotmail.com

  • Comentario por alguien 16.09.07 | 14:10

    Soy seminarista de Getafe y realmente no sé porque estoy escribiendo aquí, ni si será prudente. Creo que los términos de carca o progre no se pueden utilizar dentro de la Iglesia. A nosotros, los de Getafe, normalmente nos llaman "carcas". ¿Por qué? ¿Quizá por ser fieles al Papa? ¿Quizá por seguir lo mejor que podemos las directrices de la PDV y de la Conferencia Episcopal Española en lo que a la formación de los candidatos al sacerdocio se refiere?

    Creo que hoy en día lo que los jóvenes piden es la entrega total. Ellos quieren entregarse. Los jóvenes que entran al Carmelo en España piden ir a Las Batuecas. Las jóvenes clarisas piden Lerma o Soria. Es decir, donde se intenta vivir con fidelidad la regla. Hoy los jóvenes no quieren vivir a medias tintas, quieren darse de verdad. O todo o nada, porque la vida vacía y sin sentido ya la tienen fuera de la Iglesia. Es muy triste que por vestir como la Iglesia pide a un sacerdote que vista, se le critique (como ocurre de hecho)....

  • Comentario por Diego 14.08.07 | 13:37

    Hola a todos , yo tambien soy seminarista y algo de cierto hay en vuestros comentarios pero como queremos que hayan vocaciones cuando un joven no puede seguir ni amar a quien no conoce.Las cosas que comentais son ciertas pero no es nada al lado de esta realidad , nadie puede querer a quien no conoce y es cierto que los jovenes no quieren sacrificios
    ( digo jovenes , pero afortunadamente no son todos iguales) , con una juventud asi que se va a hacer.

  • Comentario por Carlos Andrés 16.04.07 | 19:32

    desde que edad se puede en trar en el seminario

Viernes, 17 de febrero

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