Acabo de regresar de la siempre bella Santander, donde pude pulsar el latido eclesial tanto en las bases como en la cúpula. El viernes, por la noche, una conferencia en el prestigioso Ateneo de la capital santanderina, que está a punto de cumplir los cien años. Una sala repleta y una acogida calurosa por parte de su presidente, Manuel Ángel Castañeda, el que fuera director del Diario Montañés durante más de dos décadas, y de su directivo, el incansable y afable Gervasio Portilla, también director de Popular Televisión de Cantabria.
El martes pasado, día 11, estuvimos en una presentación de altura: la del libro de José Ignacio González Faus, 'El amor en tiempos de cólera...económica' (RD-Khaf). Por muchos y variados motivos. Por el autor (todo un maestro de teología reconvertido en economista por amor a los pobres). Por su obra, un tratado de la 'economía de la sobriedad compartida' o un 'grito por los paganos de esta crisis'. Por los presentadores, Pedro José Gómez y José María Fidalgo. Y por el público asistente.
Mañana, a las 7: 30, en al colegio mayor Chminade de Madrid (Avenida Juan XXIII, 9 Metro Metropolitano) presentaremos el libro de José Ignacio González Faus, titulado 'El amor en tiempos de cólera...económica'. En una cuidada coedición Khaf (la joven pero consolidada editorial de los maristas)y RD. El libro en sí mismo es una gozada de lectura y de análisis. Es como un grito de cólera (sobran tantos motivos) de un teólogo que no hace teología de gabinete, sino después de rezar y de haber visto el telediario. Pero un grito esperanzado, porque es un grito de amor, desde los pobres por un cambio de sistema y por una economía de la sobriedad. Y por otras muchas cosas.
Predica y da trigo. Francisco llega al corazón de la gente porque es un testigo: vive lo que dice. Y, si pide austeridad y pobreza a la Iglesia, él mismo da ejemplo de ella en su propia vida, con un gesto más: se queda sin vacaciones. No se va al palacio de verano de los Papas de Castel Gandolfo. Seguirá trabajando (sin audiencias) en Roma y viajará a Brasil, para la Jornada Mundial de la Juventud de Rio.
Monseñor Piris, obispo de Lleida fue testigo privilegiado de la que ya se conoce como la audiencia del Papa mojado. Lo encontré al final de la ceremonia y estaba radiante. Primero, por haber podido saludarlo personalmente y, segundo, por haber podido presenciar en vivo y en directo uno de sus gestos. Y es que el prelado catalán vio perfectamente, desde su atalaya privilegiada, al Papa Francisco aguantando el chaparrón y renunciando al paraguas.
Está tan feliz que no deja de sonreír. Y eso que Amalia tiene "setenta y muchos años", acaba de llegar de Buenos Aires, tras un largo viaje, y vuelve a embarcarse a Roma, acompañada de la comitiva de Mensajeros de la Paz, encabezada, lógicamente, por el Padre Ángel. Pero ni se acuerda del cansancio. Sabe que va a ver al Papa, a "su" Papa y en Roma, cerca, muy cerca, a unos cuantos metros. Y con eso le basta.
El Papa visito hoy por la mañana una de las parroquias de la periferia romana. Se le notaba en su salsa: encantado, divertido, satisfecho, contento y siempre sonriente. Como un párroco. Se transforma al contacto con la gente. No escapa, no rehuye el contacto físico. Se acerca, no se cansa de estrechar manos y de dar besos. Con su natural simpatia y espontaneidad seduce y, en las distancias cortas, transmite bondad y amor. Ése es el secreto del Papa.
La revolución tranquila de Francisco se basa en la vida y en el testimonio. Enamorado de Cristo, el Papa lo transparenta. Con naturalidad, con sencillez. Como un cura de pueblo. Al Papa-párroco se le entiende todo. Porque ha cambiado el lenguaje alambicado y estereotipado del alto clero por la forma de hablar sencilla, cordial y cercana de los sacerdotes. Habla con el lenguaje de la calle.
A baculazo limpio. Hay algunos obispos en España (muchos de ellos procedentes del clan de Toledo), capitaneados por Demetrio Fernández, actual titular de Córdoba, a los que les encanta el báculo. Pero no para apoyarse, sino para utilizarlo como arma arrojadiza. Para dar baculazos. Y monseñor Fernández es todo un experto en ese arte. Se suele liar a baculazo limpio con cualquiera que, desde su perspectiva tan cerrada, le huela lo más mínimo a heterodoxo. Aunque sólo lo sea en apariencia y en temas discutibles. Y le encanta especialmente ensañarse con homosexuales y teólogos. Por éstos últimos, siente una especial querencia. Primero lo intentó con Pagola y, ahora, va a por Faus. Y de paso, le arrea otro baculazo a todo un general de los Trinitarios y a su benemérita Orden.
"Gracias por la conferencia. Se nos ha pasado la hora volando. Nos hubiera gustado que siguiese un rato más. Queremos saber que esta pasando en la iglesia". El jueves pasado, un grupo de gente se acercó a la mesa tras la conferencia que acababa de impartir en el salón de actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén. Con unas 200 personas en la sala, lo que más me llamó la atención fue que, tras los parabienes de rigor, todos repetían lo mismo: necesitamos información sobre el nuevo papa, sobre nuestra Iglesia. Nadie nos explica nada. Nadie nos da las claves de lo qu está pasando en la Iglesia.
Antes de lo previsto, se ha dejado sentir en España el "efecto Francisco". La capacidad de seducción del nuevo Papa, unida a la ingente labor caritativa de la Iglesia (especialmente a través de Cáritas), están recuperando la credibilidad perdida de la Iglesia española ante la opinión pública durante las últimas décadas. Así lo demuestra el último barómet5ro del CIS.
Nuevos aires soplan de Roma. Aunque algunos no quieran verlos. En la continuidad discontinua eclesial, el Papa Francisco no solo hace gestos, sino que marca tendencias. Tendencias nuevas también en el nombramiento de obispos...en España. Eso es lo que parece confirmar el reciente nombramiento del obispo auxiliar de Oviedo, Juan Antonio Menéndez. Sin grandes saltos, su nombramiento es muy significativo por varias razones. Veamos.
Miércoles, 19 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
Religión Digital
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo
Josemari Lorenzo Amelibia
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Pedro Tarquis
José de Segovia Barrón