
Estaba yo hasta las pelotas del trabajo en la inmobiliaria. Eso de recibir parejitas que buscan piso, hacerles la rosca una hora y perder la mañana explicando cómo son los alicatados o que la cocina se entrega completamente amueblada, es un coñazo. Era un trabajo para los dos meses de verano y así me lo tomé. El problema es que el sueldo estaba en función de las ventas y que me aburría bastante. Bueno… me aburrí hasta que apareció Vanesa.
Una hembra realmente imponente: alta, tetas grandes, piernas largas, culo espléndido, rubia de verdad, maciza y un olor a tía buena que quitaba el sentido.
Era el tipo de cliente que copaba habitualmente el gilipollas del director, pero esa tarde no estaba. Y me tocó a mi.
Me explicó que vivía en un chalet en la parte de debajo de la urbanización, junto al campo de golf, y que estaba buscando otra cosa. Un apartamento pequeño.
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Sólo féminas con ganas de marcha ;-)
que excelentes fotos y la chica esta muy rica, buen relato...
Sábado, 22 de noviembre - Actualización: 16:29