Placer y Erotismo

Una dosis de humillación, para un ejecutivo ligón

04.07.08 | 00:00. Archivado en Ellas


Era un sábado por la noche y como mi novio estaba de exámenes, salí de farra con unas amigas. Estuvimos de copas y pegué la hebra con un tipo muy bien plantado, que se ofreció a llevarme en coche a casa.

Me acompañó muy formal hasta el edificio y al llegar al portal, en el morreo de despedida, me susurra que estaba loco por metérmela.

--¿Pero tu qué dices?

--Que me encantas y si me invitas a tu piso no te vas a arrepentir.

Si no hubiera bebido de más, lo habría mandado con viento fresco, pero me hizo gracia su osadía.

--Pero es que arriba están mis padres…- musité, con el coño empapado y unas ganas que moría

--Es que me estalla la polla… mira como la tengo.

Bajó mi mano hasta su bragueta y me hizo sentir su paquete. Era de campeonato.

Ante semejantes evidencia, temblé, me estremecí y por un momento dude, pero le dije que no, que mejor se fuera.


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1 comentario

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Comentarios
  • Comentario por roberto 26.10.07 | 10:05

    me gustan las tias como esta que nunca esta satisfecha. si uno no te deja bien prueba a que 2 o 3 tios te den hasta que no puedas moverte guapa

Sábado, 22 de noviembre - Actualización: 16:32

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