Reino Deseret de Josep Carles Laínez

Más "caza de brujas": Isidro-Juan Palacios

06.04.11 | 01:00. Archivado en Autor
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Hace pocos días escribía un artículo donde expresaba mi pasmo porque en España una persona vaya a pasar casi tres años en la cárcel por vender libros. Hoy prosigo mi particular senda de indignación con otra caza de brujas, esta no judicial, pero convertida también en espectáculo mediático y, por consiguiente, abominable y vergonzoso.
El 1 de marzo de 2011, la edición castellonense del diario Levante-El Mercantil Valenciano publicaba el siguiente titular: “Un exmiembro de una organización neonazi da cursos de oratoria al PP”. Veinticuatro horas después, en la edición del 2 de marzo de 2011, se solucionaba el problema: “El PP aparta al profesor de oratoria tras conocer su pasado neonazi”. Según la dirección de Génova, nada sabían de cuál había sido la trayectoria del ensayista Isidro-Juan Palacios, pero el haber pertenecido durante dos años de su juventud a CEDADE, una asociación española completamente legal durante su existencia, fue suficiente para cortar todos los vínculos con él, algo que puede suponer acabar con el sustento de una familia.
Evidentemente, cada partido, asociación o empresa es libre de contratar, despedir o dejar de colaborar con quien le plazca. Ahora bien, tomar decisiones tan radicales por una información intempestiva y cicatera no habría de ser nunca lo deseable. Cuando sucede algo así suele asistirse a una deriva en la defensa de las libertades y del derecho a cambiar de un ser humano (de ideología, de religión o de marca de camisa). Yo, a este respecto, me formulo una serie de preguntas.
La primera: ¿una persona no puede abandonar unas ideas? A la vista de quienes integran los partidos mayoritarios y minoritarios, se trata de algo que está a la orden del día, con carreras de lo más rocambolesco además… Ahora bien, ¿haber militado en una asociación cultural de extrema derecha supone la necesaria expulsión de cualquier trabajo? ¿Ha de implicar el linchamiento mediático y el suicidio profesional de, en este caso, un excelente escritor y periodista? ¿Nos hemos convertido en japoneses que exigimos el seppuku de quien cometió una infidelidad “matrimonial” en su juventud? ¿En base a qué la exigimos? ¿A la coherencia ideológica en el reino del transfuguismo? ¿A la honradez…?
En segundo lugar: ¿es más terrible que Isidro-Juan Palacios dé clases de oratoria en un determinado partido a que sean miembros de pleno derecho, colaboren u ocupen puestos de responsabilidad, en diversos grupos de la Cortes, exmiembros de ETA, de otras asociaciones favorables a la lucha armada o con más carnets a sus espaldas que una baraja? Por no hablar de las amistades con ministros de gobiernos de países, digamos, “sospechosos” que se jactan del número de terroristas que han asesinado. Y por colaborar me refiero a invitarlos a pronunciar conferencias, dar cursos de verano, redactar documentos políticos o establecer lazos internacionales. ¿Repugna más la extremada cortesía y tolerancia de Palacios que los exabruptos racistas de algún reconocido autor?
En tercer lugar: asumir que se prescinde de Isidro-Juan Palacios por su antigua filiación ideológica, ¿no es ir contra el espíritu de la Constitución de 1978? Por ejemplo del artículo 9, § 2: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.” También contra el 14: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Y a estos se sumaría el 16 en sus dos primeros párrafos: “1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. 2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.” ¿Hacemos caso omiso de ellos si a un lobby de presión le parece indicado?
En cuarto y último lugar: si los delitos de sangre prescriben, ¿por qué las veleidades de la juventud han de pasar factura en la madurez?
La decisión de Génova de no volver a contratar a Isidro-Juan Palacios resulta profundamente triste, pues demuestra que determinadas actuaciones se siguen realizando para que la prensa izquierdista y las micropáginas marxista-leninistas y sionistas radicales, de cariz cuasi apologético de la violencia, celebren la “caza del nazi” (¡además del falso nazi!), sin por ello dejar de cargar contra el PP y de airear toda suerte de mentiras y dislates sobre él. De hecho, aparte de la prensa regional, ni el ABC, ni La Razón ni La Gaceta dieron cuenta de la noticia.
Isidro-Juan Palacios es un excelente profesional, un orador nato, una mente brillante y, por encima de todo, una persona buena, abierta y tolerante en los mejores sentidos de la palabra. Colaborador estrecho de Fernando Sánchez Dragó en sus programas televisivos; con libros publicados en editoriales del prestigio de La Esfera de los Libros, Temas de Hoy y Palmyra, entre otras; habiendo sido el impulsor de revistas de gran tirada como Más Allá o Próximo Milenio; y con una trayectoria impecable en la desaparecida revista Veintiuno, publicación de la extinta Fundación Cánovas del Castillo, resulta profundamente desalentador que se obvie a la persona viviente y se le condene por su ya inexistente pasado.
Quien está seguro de sus ideas y de su equipo no debería temer el chantaje de algunos francotiradores, ni mucho menos sucumbir a su dictado. Las cazas de brujas, en la Edad Media.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Julay 30.09.11 | 02:43

    Eres un julay defendiendo a nazis, como si el pobre abuelete no recibiera una ayudita por ser confidente del Estado.

  • Comentario por CARLOS GALICIA 04.05.11 | 18:21

    Suscribo punto por punto amigo Josep Carles todo lo que dices sobre Isidro, pero lejos de sorprenderme por ello el caso me resulta sumamente revelador. Y me explico: conozco a Isidro desde que era imberbe y puedo asegurar que jamás encontré a persona más pacífica, afable y comprensiva que él .Eso en cuanto a su ánimo, y si le considero respecto a sus inquietudes e intereses tendría que decir que es un raro místico, un peregrino infatigable de la Verdad, un enamorado del Sumo Bien. Por eso y sólo por eso – ante los ojos de la progresía – ora de izquierdas o de derechas, que tanto da - Isidro ya es culpable.
    Sí, Isidro está en las antípodas de esta sociedad tan democrática y “bien pensante” que sin solución de continuidad y a diario se traga camellos y cuela mosquitos . E Isidro, periodista de raza y profeta cual Jeremías redivivo, va y lo dice. Por ello y sólo por ello, Isidro es ya reo, es ¡un proscrito!. . Más aún, es el proscrito por antonomasia en esa sociedad d...

  • Comentario por noimporta 08.04.11 | 20:38

    Acabo de descubrir su blog. Enhorabuena por el artículo.

  • Comentario por Francisco 07.04.11 | 09:59


    (Fe de erratas sobre el texto de abajo):

    Donde dice "Holomodor" debe decir "Holodomor", que significa en ucraniano "matar de hambre".

    Gracias de nuevo.

  • Comentario por Francisco 07.04.11 | 09:58


    Sr. Laínez:

    Todo esto ocurre porque estamos en una sociedad que no sabe de Historia más que cuatro tópicos mal hilvanados. Se sabe, como tópico, que en la II Guerra Mundial fueron asesinados unos 6 millones de judíos por los nazis. Según estudios posteriores fueron bastantes menos, pero bueno, ese no es el quid de la cuestión.

    Lo que no se sabe es, porque no ha interesado que se sepa, que en Ucrania, en 1932-33 murieron de 7 a 10 millones de personas en el llamado genocidio ucraniano u "Holomodor". Esta hambruna fue provocada por el régimen soviético, con el fin de masacrar a la población ucraniana, o, vulgarmente hablando, matarla de hambre.

    Que en apenas 2 años se consiguiera un genocidio mayor que en los 6 años que duró la II Guerra Mundial tiene bemoles. Pero más bemoles tiene que la gente ni siquiera lo sepa.

    O que no se sepa que Stalin es el primer genocida de ese horrible "ranking" de genocidas, en el que figura también ...

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