Checoslovaquia, agosto de 1968
21.08.09 @ 17:34:43. Archivado en Historia
Se acaban de cumplir 41 años de la invasión de Checoslovaquia por las fuerzas del Pacto de Varsovia y ningún medio de comunicación, salvo en las efemérides, ha recordado el evento.
Resulta curioso como se olvidan los crímenes del comunismo sea el nacional o el internacional, no solo por parte de esa izquierda incapaz de renunciar a sus tic totalitarios, sino por parte de esa derecha cada vez mas vergonzante.
Ciertamente Dubcek y los suyos no eran, precisamente, unos demócratas y tenían poco interés en convertir a su país en una democracia liberal, por eso, en principio el troglodita gobierno soviético, aunque observó con poco entusiasmo el cambio de gobierno, no intervino y solo reaccionó cuando el pueblo pidió ir mas lejos, libertad y democracia, ahí ni Dubcek ni Brezhnev estaban por la labor, si bien el primero, con valentía asumió la defensa de los checoslovacos.
En aquella ocasión, como antes en Hungría, occidente no movió un dedo en defensa del pequeño país centroeuropeo, no había que tentar al oso rojo y Yalta estaba todavía muy presente. Tendríamos que esperar 20 años para que un Presidente, Reagan, una Premier, Thatcher y un Papa polaco, Juan Pablo II, consideraran que la libertad y los derechos humanos, los de verdad, estaban por encima de componendas y yaltas, coadyuvando al fin del comunismo, cuyo principio del fin se acaba de conmemorar, el famoso picnic paneuropeo, aunque con bastante sordina también.
Así como se celebra con gran entusiasmo la debacle nazi, con shows en las playas de Normandía incluídas, el fin del comunismo, una dictadura mucho mas salvaje que la nazi aunque solo fuese por el tiempo que duró y los países a los que afectó, apenas se conmemora, como si hubiese una especie de vergüenza al efecto.
Igualmente, mientras que los nazis son perseguidos y su ideología estigmatizada, los restos del comunismo siguen sacando pecho, orgullosos, sin que nadie se lo reproche, al contrario se les alaba en muchos casos.
También ocurre con otros regímenes de derechas como el de Franco o Pinochet, denostados y vilipendiados por esa izquierda que tanto en España como en Chile cometió el mismo sino más crímenes que los regímenes aludidos. Así vemos que los Carrillo, Pasionaria, etc. son loados como héroes de la libertad, cuando no son más que criminales de baja estofa y sin embargo se persiguen hasta los símbolos del régimen franquista. Algo similar, aunque más atemperado, ocurre en Chile o Portugal.
Es más, se apoya a los herederos “modernos” de los Lenin, Stalin o Castro, tales como Chaves o Correa. Y, reitero, no solo por parte de esa izquierda que no ha renunciado a su pasado, sino de una parte de la derecha “centrista” que quiere hacerse perdonar no se sabe muy bien qué y cuyo ejemplo mas paradigmático en la España actual es el alcalde de Madrid, Sr. Gallardón.
Los muchos europeos que cayeron en defensa de la libertad y la dignidad del ser humano, así como quienes creemos en esos valores no tenemos mucho motivo de alegría visto el escaso entusiasmo en recordar aquellas fechas de heroico valor de quienes preferían morir que seguir viviendo bajo la férula sanguinaria del comunismo.
Pero esa sangre no ha caído en vano y, tarde o temprano, los restos del comunismo de la satrapías cubana, coreana, china o vietnamita, así como las de sus seguidores “del siglo XXI”, acabarán derrumbándose ante el empuje de la democracia y la libertad, ayudemos a ello.
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Carlos Juan Gómez Martín
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