Bucarest, abril 2008: Una reunión para el desacuerdo
03.04.08 @ 16:17:13. Archivado en actualidad internacional
La cumbre de la OTAN que se está celebrando en Bucarest demuestra, una vez más, la debilidad de Europa y su incapacidad de una estrategia común ante los grandes temas que marcan el panorama internacional.
Agobiados por su incapacidad de establecer un planteamiento común ante el problema energético, una parte importante de la Europa germánica, es decir aquella que se encuentra bajo la influencia de Berlín y su inveterado pacifismo, está dispuesta a no crearle problemas a la dictadura rusa de Putin, con quién, por cierto, tanto Schröeder como Merkel hacen grandes negocios y establecen nuevas esferas de influencia aunque ahora no sean las divisiones blindadas el argumento sino la energía. Alemania está consiguiendo reproducir su imperio en Mitteleuropa y necesita un socio estratégico que no es la UE, simple paraguas para justificar sus acciones, ni algunos de los países que la conforman: Reino Unido, Francia, etc., no el aliado es Rusia con quién comparte ambiciones e intereses. Por eso, Sarkozy que es bastante inteligente por mas que una cierta “intelligentsia” haya querido burlarse de él por el asunto Carla Bruni, viendo la actitud germana desde la reunificación, no olvidemos su papel en la ruptura de la antigua Yugoslavia y su encono en machacar a Serbia, gira hacia el Reino Unido y EEUU en un movimiento estratégico cuyos resultados están por ver, al mismo tiempo que se distancia de una Alemania que no ha querido saber gran cosa del proyecto euromediterráneo, zona que no le interesa ni domina.
Estas estrategias ya se dieron en el pasado, tanto en el siglo XIX como en el XX, lo que diferencia las épocas es que entonces o existía una supuesta Unión Europea y cada país marcaba su estrategia junto a sus aliados.
La verdad es que desde el punto de vista de la política exterior dicha unión es inexistente y los grandes países siguen cada uno con la suya propia. Se vio cuando la caída del muro, la guerra de Yugoslavia, la guerra de Irak y, mas recientemente, la independencia de Kosovo.
Algo similar está ocurriendo en Bucarest, frente al empeño estadounidense de proteger a Georgia y Ucrania bajo el paraguas OTAN se oponen, especialmente Alemania y, en menor medida, Francia, pues, sobre todo la primera, no quiere ver fracasar sus acuerdos con Putin. Poco importa que ese apoyo a los mencionados países sería un aval de protección frente a las ambiciones imperialistas de Rusia Hace mucho que Europa perdió su papel de garante de la libertad y se convirtió en un simple continente de mercaderes siempre temblorosos ante las posibles pérdidas. Tampoco están dispuestos a enviar más tropas a Afganistán, pese a que todos sabemos lo que allí se juega, pero el miedo a una opinión pública cobarde y pusilánime y la incapacidad de ver mas allá de la próxima encuesta electoral, hace que los dirigentes europeos sean incapaces de tomar decisiones firmes y que manden un claro mensaje al terrorismo internacional y sus terminales iraníes, norcoreanas y otras.
La reunión de Bucarest acabará en un semifracaso y enviará un mensaje desalentador a quienes se enfrentan a los enemigos de la libertad en cualquier continente, mientras animará a terroristas islamistas y de cualquier laya, así como a autócratas como Putin, ¡y todo por un puñado de euros!. Nuestra supuesta Unión cada vez se parece más a una ramera y menos a un proyecto de continente unido defensor de la justicia y la libertad.
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Carlos Juan Gómez Martín
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