Paracuellos, noviembre de 1936
08.11.06 @ 17:58:55. Archivado en Historia
Ayer hizo 70 años del inicio de las matanzas de Paracuellos (Madrid). No voy a entrar en el debate de cifras, porque lo fundamental es el hecho en si. Ahora que estamos en plena recuperación de eso que no existe “memoria histórica”, ya que la memoria es individual, no debemos olvidar lo que los asesinos defensores de la República, aquella que se inauguró con la quema de iglesias, conventos, escuelas, bibliotecas y agresiones a curas, monjas, católicos, derechistas, etc., quienes decían defender el ”orden constitucional republicano”, aquel que, prácticamente, ni se cumplió durante los gobiernos de izquierda, pues quedaba suprimido “de facto” por la Ley de Defensa de la República, aquel de “tiros a la barriga” de Azaña, aquel subvertido no en el ’36, sino en el ’34 por socialistas, comunistas y separatistas catalanes, pues bien, aquellos “defensores de España” que lo hacían al grito de ¡Viva Stalin! perpetraron miles de asesinatos, ¿de terribles fascistas?, ¡no!, de simples ciudadanos, intelectuales, pues no todos estaban con la República como nos han querido contar, religiosos, militares y hasta de menores. Ya sabemos que el “héroe” fue Santiago Carrillo, traidor a su partido de entonces, el PSOE, traidor a su propio padre y responsable final, como Comisario de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Este asesino es, actualmente, miembro del PSOE y en una repugnante cena el aliado de los asesinos etarras, ZP, cual Herodes le ofreció a su Salomé Carrillo la estatua de Franco, -“¡Santiago, esta noche tengo un regalo para ti!”-, dijo el prócer Presidente de esta nación, supongo que Santiago le diría algo así como,- ¡y yo, para ti, miles de asesinados que unir a los de tus amigos etarras!-. Evidentemente, tal para cual, porque no es solo que quieran vencer una guerra que perdieron, “a moro muerto, gran lanzada”, sino que nos quieren hacer creer que la República fue la mejor época de España, truncada por un golpe militar. Una República entre cuyos méritos se encuentra querer aniquilar, por lo menos, a la mitad de España, que abrió las puertas a separatistas vascos y catalanes, ¿nos suena?, que incumplió sus propias leyes constitucionales, intentando impedir y haciéndolo mediante la revolución de 1934, el gobierno de la derecha victoriosa en 1933 y disolviendo ilegalmente ese gobierno en 1936, dando paso al nefasto Frente Popular que volvió a repetir sus ataques a todo lo que representara el catolicismo y/o la derecha, culminando con el asesinato de Calvo Sotelo en la noche del 12 al 13 de julio de 1936, por policías socialistas. Recordemos que también intentaron matar a Gil Robles, pero no lo encontraron en su casa. Esta orgía asesina continuaría durante la guerra, recordemos las “checas”, en algunas de las cuales participaron “insignes” intelectuales como Rafael Alberti, concretamente en la de Bellas Artes en Madrid. Esa locura homicida también se cebó en gentes del Frente Popular, como Andreu Nin, pues los stalinistas, dueños del poder, querían aniquilar a todos sus enemigos.
A ellos se unieron los separatistas, entre ellos ese otro “padre de la patria”, en este caso catalana, Companys, responsable de la muerte de miles de personas y, sobre todo, de religiosos hasta el extremo de enorgullecerse de que “en Cataluña ya no quedaban curas”. Estos especímenes son los que reivindican el PSOE, por un lado, y los nacionalistas catalanes por otro, estos energúmenos son los que deben marcar la senda a seguir por España, según ZP y los suyos. Si eso fuese así, nunca España podría caer mas baja.
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Carlos Juan Gómez Martín
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