PP: El partido vacío
20.05.07 @ 03:36:57. Archivado en Sobre el autor
Minutos antes de descerrajarse un tiro en el corazón, el coronel Aureliano Buendía había preguntado al jefe de su facción del Partido Liberal: “pero, ¿para qué estamos luchando?” Después de andarse por las ramas, el jefecillo confesó que luchaban “para conseguir el poder”. Sencillamente. Siento decir que el PP se parece mucho a ese partido liberal del universo mágico de García Márquez. “La política es sentido común”, le espetó Rajoy a Gabilondo hace meses. No señor. Sentido común puede ser presidir un banco, administrar una hidroeléctrica o gestionar un despacho de abogados. Liderar un país no es dirigir una empresa y un estado no es un conjunto de estadísticas y de datos macroeconómicos. Pero… ¿no es el PP el que está dando muestras de ostentar verdaderos ideales, defendiendo la unidad de España y que el peso de la justicia caiga sobre los terroristas? El nacionalismo español sí podría ser la única ideología apreciable en los populares, pero les acompleja su herencia “fraguista”. Sin embargo, ¿está defendiendo el PP algo más profundo que un mero modelo de distribución de competencias?, ¿algo más abstracto que un modo concreto de repartir los ingresos del IRPF? En cuanto a la solidaridad con las víctimas de atentados, hay que ser muy retorcido para pensar que el PSOE no quiere, él también, acabar con el terrorismo. Unos de un modo y otros de otro. En lo que de verdad se distinguen PSOE y PP es en que aquél tiene una ideología bien definida, una visión del hombre y la sociedad, mientras que el PP no tiene ninguna. ¡Un sector público pequeño, el PP aspira a un sector público pequeño! Discúlpenme. El tamaño del sector público no es una decisión política sino, prácticamente, matemática. Una decisión política es la de si merece la pena afrontar las algaradas que se producen cada vez que encoge el sector público o se le afloja la brida al sector privado. En cambio, ¿qué hay de las ideas de fondo? Un ejemplo: ¿qué es el hombre para el PSOE?: un receptor de sensaciones. ¿Qué es la sociedad?: una oportunidad de maximizar las sensaciones de placer y minimizar las de dolor. ¿Qué es el hombre para el PP?, ¿qué es la sociedad? Nadie puede decir que los populares, corporativamente, vayan a dar nunca una respuesta cierta a esas dos preguntas básicas. Y mira que en esta legislatura les han dado oportunidades de poner sus cartas sobre la mesa, pero no han querido, o no han podido aprovecharlas. Del pozo seco no se puede sacar agua. Más ejemplos: ¿qué es el matrimonio?, ¿quién lo compone?, ¿para qué sirve?, ¿merece la pena que dure más o menos tiempo?; ¿qué es el ser humano?, ¿cuándo comienza a existir?, ¿qué valor tiene?, ¿hasta cuándo tiene valor? Al PP le aterra el sambenito de ser el partido de derechas, el partido conservador, el partido católico; pero la verdad es que a las anteriores preguntas responde siempre con evasivas, no por miedo, sino porque… no tiene nada preciso que decir. En cambio el PSOE siempre ha dado respuestas directas y fáciles de entender: el matrimonio es lo que cada uno quiera que sea; el hombre comienza a existir cuando lo dicta el Código Civil y no se le puede infligir daño alguno mientras no lo pida él mismo, pues lo que verdaderamente tiene importancia es la voluntad individual. Cuando PSOE y PP están en la oposición, ambos hacen oposición. Cuando el PSOE ocupa el poder, busca transformar la sociedad de acuerdo a sus planteamientos y nadie puede decir que no avise de sus intenciones. Cuando el PP goza de mayoría parlamentaria, ¿qué ocurre?: baja el paro, sube el PIB, se fusionan algunas grandes empresas; pero los cambios en la familia, en el barrio, en la sociedad, siguen su propia dinámica, sin recibir inputs desde la Moncloa. Tal vez sea ése el papel que desea jugar el PP: el de director de orquesta, en un estado-gendarme que no se mete donde no le llaman, que facilita inversiones, crea empleos, exige subvenciones comunitarias… y punto. Pero entonces, ¿por qué no lo dice?, ¿por qué no admite que es un Partido-Sociedad Anónima, del que Smith y Ricardo se sentirían orgullosos? Y además, ¿a qué tanta pasión por la libertad si luego hay libertades que brillan por su ausencia?: la libertad de enseñanza en igualdad de oportunidades, la libertad de expresión, secuestrada por un sector muy concreto de la farándula y la cinematografía, la libertad de empresa, que sólo parece beneficiar a los colosos que cotizan en bolsa. Hace unos diez años, el Magazine de El Mundo publicó un interesante reportaje en el que definía a los jóvenes españoles como “progres de derechas”. El PP tiene que tener cuidado porque, a progresía, al PSOE no le gana nadie y a ser de derechas –partidario de una presión fiscal controlada, de un déficit fiscal controlado y de unos seguros sociales controlados–, están empatados. Yo crecí oyendo gritar a Aznar en el Congreso: “¡Váyase señor González!”. Lo que daría porque hoy gritara alguien en el hemiciclo: “¡Defínase señor Rajoy!”
Nicolás Zambrana
Abogado
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Nicolás Zambrana Tévar
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