Rara Temporum. El blog de Bernardo Pérez Andreo

La era de las consecuencias

14.12.16 | 12:19. Archivado en Crisis ecológica

No hace muchos años, el que fuera vicepresidente de los Estado Unidos, Al Gore, hizo una campaña de marketing muy buena para sus empresas de energías renovables con el documental Una verdad incómoda. Aunque hay que reconocerle que consiguió un efecto muy positivo sobre lo que muchos, en especial los escépticos americanos, pensaban sobre el cambio climático, un problema del que en 2004 aún muchos se reían. Yo utilicé bastante el documental en las explicaciones que daba a mis alumnos por don motivos principalmente: porque estaba muy bien hecho y porque aportaba soluciones viables, es decir, porque no se quedaba en la pura crítica. Las soluciones se aportan en el documental desde el momento en el que se habla de la era de las consecuencias. Con mucho tino y buen criterio, se dice en él que el hombre ha provocado una transformación climática que nos ha puesto en una situación en la que debemos asumir las consecuencias de nuestros actos. Nada se dice a cerca del sistema social y económico que las ha producido, sino que se culpa a los hombres, de forma genérica, como si un californiano y un nigeriano tuvieran la misma responsabilidad, siendo el primero causante del 25 por ciento de la contaminación y el segundo del 0,25 por ciento. Este es el límite del discurso del capitalismo verde, como pongo de manifiesto en La sociedad del escándalo, por eso hay que superarlo.

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El cambio climático, tú y tu voto.

09.12.15 | 11:26. Archivado en Crisis ecológica

Hace apenas 10 años nadie daba un duro por el cambio climático. Quiero decir que nadie apostaba a que este grave problema global entraría en las agendas de los gobiernos y en los debates políticos y hasta ciudadanos. Pero ha sido así. Ha sido así porque el cambio climático no es una realidad que podamos negar alegremente. Cuando más confías en tu primo, el catedrático de física de Sevilla, zasca, en toda la boca: las temperaturas suben y la gente lo nota. Entonces, lo único que puedes hacer es recular y decir 'mequivocao' como hizo el rey en su día. Y hale, a ver si cuela cuatro años más. Pero, parece que ya no cuela y que, al menos, hay que hacer acto de presencia y decir que sí, que vamos a cambiar y patatín y patatán, mientras das órdenes para que se paralicen las renovables y se suban los impuestos a los que quieren utilizar el gran don de los dioses con España: el sol. Claro, el sol lo queremos para que se pongan como gambas los guiris y para tostar la piel de la muchedumbre de haraganes que pueblan las televisiones públicas y privadas españolas. Sobre todo si nos invitan a su casa a jugar al futbolín.

Pero, el cambio climático tiene una dimensión que los españoles no debemos olvidar: que tiene que ver con nuestro modo de vida. Sí, ese modo de vida en el que utilizamos coches particulares sin medida hasta para ir a comprar el pan a dos manzanas de casa. Un estilo de vida es una costumbre y las costumbres sólo pueden cambiarse a la fuerza, haciendo un acto de voluntad que nos lleve por otro camino. Es lo mismo que hacen en Alcohólicos Anónimos. Lo primero que le dicen al nuevo miembro es que debe dar un giro de 180º a su vida. Debe tomar otros caminos para ir al trabajo, pues en los viejos caminos están los compañeros de parranda esperando al renegado para hacerle entrar en razón. Debe dejar las antiguas amistades, abandonar los usos y costumbres inveterados que le llevaron al callejón sin salida del alcohol. Por eso es tan difícil dejar el alcohol o cualquier otra droga, porque hay que cambiar de vida, no sólo de hábitos. Con el cambio climático pasa lo mismo.

En estos momentos nos encontramos, siguiendo el símil, en la situación de reconocimiento de la dependencia. Somos adictos al despilfarro de energía y al consumo desaforado. Vale, lo hemos reconocido. Todos somos los culpables de esto. Aunque unos más que otros. Según un reciente informe (ver la imagen que acompaña), el 50% de la contaminación del Planeta la produce el 10% de la población, los más ricos. Es normal que sea así. De la misma manera que un alcohólico rico necesita un whisky de 24 años, el común de los alcohólicos lo hacen con vino peleón y 103. Quien más tiene más consume y más responsabilidad tiene en las causas del cambio climático. Pero, también es cierto que es un problema que atañe a toda la sociedad y que, por tanto, debemos cambiar los patrones de conducta social globales. Se trata de una metanoia o giro radical a nuestra forma de pensar y actuar. No basta con ser conscientes del mal que producimos, hemos de revertir nuestras acciones sobre el Planeta. De lo contrario, nuestros nietos nos pedirán cuentas en un futuro no muy cercano por dejarles un mundo inhabitable.

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'El día de mañana': ¿Hacia una nueva edad de hielo?

30.09.15 | 11:07. Archivado en Crisis ecológica

Muchos de los lectores de este espacio habrán visto la película El día de mañana y seguro que les pareció exagerada, imposible, alarmista. Efectivamente, lo es. No se trata de una realidad que pueda suceder tal y como aparece en la película. Si lo recuerdan bien, se trata de que un cambio brusco, no líneal dicen los científicos, en el clima provoca una pequeña edad del hielo en el hemisferio norte. Estados Unidos, en cuestión de semanas, queda cubierta por una gruesa capa de hielo y sus habitantes deben ser reubicados en México. Sin embargo, aunque la película utiliza el efecto trágico para crear la tensión necesaria del film, lo que nos cuenta es absolutamente cierto desde el punto de vista científico, lo único que no es cierto es el espacio temporal en el que puede suceder. No serían semanas, sino décadas, pero podría suceder. Es más, por los datos que ha publicado la NOAA (Agencia Nacioanal Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos) está empezando a suceder.

En la imagen que acompaña estas palabras puede verse el mapa de diferencias de temperaturas entre junio y agosto de este año respecto a la media de los últimos 25 años. Los colores rosáceos o rojizos indican, en grados, el aumento de temperatura respecto a la media. El color azul indica la disminución de la temperatura respecto a la media. Analizando esta imagen de la Agencia americana, se constata que todo el planeta ha sufrido un aumento de las temperaturas con records en muchas partes del mismo, incluido el sur y sureste español. Sin embargo, se da la paradoja de que hay un sitio, un único lugar del mundo, donde las temperaturas son inferiores a la media. Es decir, mientras el planeta entero se calienta, sólo un lugar se enfría. Se trata de las aguas del Atlántico Norte, entre Groenlandia e Islandia. Justo en ese lugar, el mar se está enfriando, mientras el resto de mares y océanos se calientan y mucho. Cómo explicar este hecho. Pues bien, los científicos tienen una explicación, la misma que en la película El día de mañana y la misma que expuso Al Gore en su Una verdad incómoda.

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Una estrategia perversa para la destrucción del planeta

15.06.15 | 11:20. Archivado en Crisis ecológica

Corría el año 1995 cuando los 500 hombres de negocios más importantes del mundo, reunidos en el hotel Fairmont de San Francisco, tomaban una decisión crucial que dirigiría la historia en este planeta hasta hoy día. En aquella reunión, impulsada por Gorbachov, los asistentes llegaron a la conclusión de que para el próximo siglo XXI les sobraría el 80% de la población mundial. La revolución tecnológica de la información y comunicación, así como los distintos avances que se impulsaban en la robótica, permitirían que el mundo pudiera funcionar con una pequeña parte de la mano de obra de los países ricos, mientras que los países pobres quedarían para los trabajos más penosos. La deslocalización impulsada desde el principio de los noventa estaba llevando los trabajos más duros y de menor valor añadido a Asia, principalmente, pero también a América del Sur y África. En estos lugares se hacía necesario mantener a la población con bajos niveles de desarrollo, de modo que aceptaran con naturalidad niveles de explotación laboral inhumanos. Sería imposible conseguir esto si los países en cuestión mantenían políticas propias y proteccionistas, por lo que fue imprescindible aplicar toda la capacidad de persuasión de que son capaces el FMI y el Banco Mundial, junto a los gobiernos de los principales países enriquecidos, para que aquellos países aplicaran políticas de apertura de sus mercados financieros. Este fue el caballo de Troya del neoliberalismo.

En 1997 se produjo la primera crisis financiera de países emergentes asiáticos: Corea, Thailandia y el resto de vecinos por contagio, se vieron arrastrados a una orgía de especulación financiera que acabó en un robo masivo de una riqueza creada en dos décadas de proteccionismo económico. Los tigres asiáticos se vinieron a bajo. Los especuladores, con George Soros a la cabeza, se enriquecieron a costa de los pueblos que vieron cómo se reducía su educación y sanidad a la mitad para poder pagar la enorme deuda. Desde entonces, todas las políticas globales están destinadas a mantener a los pueblos empobrecidos en unos niveles suficientemente bajos, de modo que deban estar sometidos a los dictados del capital internacional. Si en los noventa consiguieron crear las condiciones para la explotación laboral de millones de seres humanos que se dedican a la producción de las mercancías de las multinacionales en condiciones pésimas, desde 2007 comenzó el acaparamiento de tierras (Land grabbing, en inglés). Coincidiendo, y no por casualidad, con la quiebra de las bolsas mundiales, los capitales se refugiaron en la especulación con alimentos, mediante la oportuna derogación de una ley que lo impedía en Estados Unidos. La bolsa de Chicago es el referente de los precios mundiales de los alimentos y allí se establece el intercambio del 80% de las materias primas. Especular con alimentos ha permitido que las grandes fortunas crezcan en los últimos 8 años, pero también que las mejores tierras de cultivo mundiales sean adquiridas por multinacionales, naciones ricas o grandes grupos financieros.

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Última llamada

07.07.14 | 19:18. Archivado en Crisis ecológica

Desde distintos grupos y colectivos se ha lanzado un manifiesto con el significativo título de "Última llamada". Se trata de un sereno grito de auxilio, como el de los náufragos resignados a su destino, como la orquesta del Titanic, que dicen que seguía tocando mientras se hundía el barco. Porque después de una cuarenta años anunciando lo que se avecinaba por parte del movimiento ecologista, científicos conscientes y colectivos implicados; después de kilómetros cúbicos de informes y estudios, sabemos a ciencia cierta que este modelo ha concluido. No termina el sistema capitalista, o la globalización, o alguna otra máscara tras la que ocultar que la civilización del productivismo, el goce irrestricto y la irresponsabilidad ha llegado a su fin. Ya no será posible seguir como estamos durante mucho más de un lustro o dos y ese es el marco temporal que tenemos para hacer algo que nos prepare para lo que ya mismo tenemos encima. No será posible evitar lo peor, pero al menos podremos hacer algo por evitar lo peor de la catástrofe: la inconsciencia. Por analogía con la vida individual de cada ser humano, hay un momento inevitable para el que todo hombre dispone de toda la vida para prepararse, la muerte, y lo peor que le puede suceder es que le llegue el día sin haber hecho lo más mínimo para ser consciente de su existencia y de lo que supone el fin de la misma. De la misma manera, nuestra civilización debe hacerse consciente de su muerte, paradójicamente esa será su salvación.

La civilización productivista, con base en el lucro, el beneficio y el goce físico y momentáneo de los bienes, sea esta capitalista, comunista o cualquiera de sus variantes, ha despilfarrado un planeta entero solo para su supervivencia como tal civilización.
Hemos sido capaces de destruir los océanos, las montañas, los ríos y hasta la atmósfera con el único fin de aplazar un año más la transformación necesaria. Por supuesto, no todos lo hemos hecho igual y no todos con la misma intensidad. Muchos seres humanos, la inmensa mayoría, sólo han sido meras piezas de reproducción del sistema, incluso deshechos del mismo. Otros, muy pocos, han creído beneficiarse porque disfrutaban de bienes y servicios que estaban vetados a la mayoría. Sin embargo, llegada esta hora, de poco sirven estas distinciones. Las consecuencias son para todos y la consecuencia final es la misma para cualquiera. Sin embargo, algunos, los que siguen gozando del poder económico y el control político y militar, se creen protegidos de lo que viene. ¡Ilusos!

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Mad Max a la vuelta de la esquina

02.04.14 | 12:43. Archivado en Crisis ecológica

Bien es sabido que un mundo a lo Mad Max no es posible, en primer lugar porque desaparecida la civilización tal y como la conocemos no habría la tecnología suficiente para transformar el petróleo en combustible útil para los vehículos, ni siquiera para extraerlo. Se trata de un proceso complejo y costoso que requiere de una inversión grande en capital físico y humano, posible únicamente en sociedades estructuradas, nada que ver con la realidad que vemos en el film distópico al que nos referimos. Sin embargo, sí es válido el símil de la película con la realidad hacia la que avanzamos en lo concerniente a un mundo cada vez más desestructurado donde los hombres vuelven a vivir en hordas seminómadas en búsqueda de alimento y en lucha constante por la supervivencia. No sería propiamente una vuelta a las cavernas o a un estado primitivo del desarrollo evolutivo humano, no, antes bien sería la caída en un mundo subhumano, posthumano si hacemos caso a Fukujama, en el que el hombre no es más que un animal muy inteligente y nada más.

Los datos, repito, los datos, no las interpretaciones, nos dicen que este mundo en quiebra avanza a pasos agigantados hacia una realidad para la que no estamos preparados, al menos en el mundo enriquecido. Los científicos del IPCC acaban de dar la voz de alerta ante el aluvión de datos que confirman que el cambio climático se acelera y resulta ya imparable. Han constatado que sus previsiones quedaban obsoletas nada más publicarlas y que el deterioro del planeta es irreversible. Lo hemos dicho en este espacio muchas veces y lo confirmamos hoy con pesar: estamos matando el planeta, al menos matándolo para la supervivencia del ser humano. Por primera vez en un millón de años hemos alcanzado los 400 ppm de CO2 durante tres semanas consecutivas (del 12 de marzo al 2 de abril, y sigue). La acidificación del océano ha aumentado un 26% en el Ártico y la Antártida, aguas frías que estaban sirviendo de sumidero natural de CO2 a costa de convertir el agua en un potente disolvente de las conchas de los animales marinos y por tanto en un impedimento para el normal desarrollo de la cadena trófica. Este es un dato terrorífico, pues estamos a nada de ver un océano casi muerto y convertido en un masa de agua fétida.

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La Gran Disonancia Cognitiva Colectiva

20.02.14 | 10:49. Archivado en Crisis ecológica

Podría parecer paradójico que en un momento como el que vivimos, inmersos en una profunda crisis sistémica, la gente no acepte un discurso que explique convenientemente las causas e identifique exactamente las consecuencias a corto plazo del modo de vida en el que nos vemos atrapados. Y es paradójico hasta el extremo. Efectivamente, la gente no acepta un discurso que inmediatamente identifican como "pesimista". Esta mañana, sin ir más lejos, me decía el padre de una compañera de mi hijo al volver del cole que yo era muy pesimista. Hablábamos del tiempo y le comenté que lo que vivimos es efecto del aumento del CO2 en la atmósfera y que eso está modificando los patrones climáticos y nos lleva a un shoc climático en 20 o 30 años, que nuestros hijos lo sufrirían. En ese momento, se para, se queda mirando fijamente y me lo suelta con un cierto tono de incredulidad: "eres muy pesimista". Llegando a casa he recordado que Antonio Turiel acababa de escribir en su blog sobre una anécdota similar que le sucedió a él y cómo esto debe ser explicado como un acto de disonancia cognitiva colectiva.

La disonancia cognitiva consiste en que la mente percibe una realidad que no se acomoda a su forma de pensar, sentir o creer e intenta por todos los medios reducir la tensión entre ambas realidades, ya sea negando lo que disiente de su pensamiento o buscando "apaños" con lo real. Algo así sucede con las etapas del duelo. En un primer momento se intenta "pactar" con la muerte: no está muerto del todo. La disonancia cognitiva no se resuelve hasta que ambos extremos no se reconcilian. En el caso de la muy posible catástrofe climática que viviremos en breve, la disonancia cognitiva colectiva estriba en que el cuerpo social está acostumbrado a que las cosas, salvo casos de guerras o catástrofes naturales, tienden a seguir como están. Es como una cierta ley de inercia social. Las cosas van a seguir así siempre. Si alguien nos dice que puede que todo cambie para mal, entonces generamos las respuestas que aplaquen la disonancia: no va a suceder nada, en caso de que suceda no será grave, o bien, el que dice esto es un pesimista, un amargado y loco. Y así todos contentos. Ya no tenemos ningún problema y por tanto nada que cambiar.

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Incipt finis terrae

16.11.13 | 11:48. Archivado en Crisis ecológica

Finales de 2015, esa puede ser la fecha para que todos empecemos a notar de forma significativa lo que significa el fin de una civilización, la nuestra, basada en el productivismo extremo que tiene en los combustibles fósiles su único punto de apoyo. Los datos no dejan lugar a dudas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), acaba de hacer público su World Energy Outlook (WEO) para 2013 y sus previsiones, siempre tan comedidas, son un grito sordo en el cielo. Digo sordo porque cualquier profano puede ver los gráficos y seguir como si no pasara nada, pero quien sabe de esto, al ver los gráficos, especialmente el que acompaña este post, solo puede asombrarse de que los líderes mundiales no tomen medidas radicales para evitar el colapso civilizatorio que se anticipa 30 años. Antes creían que el colapso llegaría en 2050, pero los datos hechos públicos muestran que los llamados "catastrofistas" no somos sino realistas. 2020 se está convirtiendo en un muro infranqueable para este modelo social y económico.

Es de saber que el petróleo no tiene su principal virtud en la proporción de energía a gran escala y relativamente barata, esa energía podría ser sustituida por otros tipos de energía renovable, a mucho coste, sí, pero podría ser sustituida. Lo que no hay forma de sustituir son las propiedades químicas del petróleo. Se trata del más flexible de los productos químicos que se conocen. Su composición a base de carbono lo convierte en el mejor elemento para obtener aquellos productos que tienen su base en la química del carbono. Lo más importante de todo es la producción de abonos químicos, imprescindibles para sostener a una población que supera los 7.000 millones y que podría llegar a sobrepasar los 9.000. Sin el petróleo sería imposible producir los abonos que permitan generar los alimentos necesarios para tanta población. Si, como anticipa la AIE, en 2020 no habrá 40 millones de barriles diarios, 28 menos que este mismo año, el petróleo crudo, el más indicado para la producción de abonos químicos, tendrá un precio desorbitado que elevará el coste de producción de alimentos hasta hacerlos prohibitivos y empujando, gracias a la injusticia del sistema actual, a más de 2.000 millones de seres humanos al hambre crónica.

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Filipinas, un desastre anunciado.

12.11.13 | 13:23. Archivado en Crisis ecológica

Como puede verse en el vídeo adjunto, el desastre actual de Filipinas venía anunciado desde el año anterior, cuando otro tifón, Bopha, de categoría 5, llevó la muerte y destrucción a aquel país del sudeste asiático. En dos años dos tifones de categoría máxima cuando en 50 años no se había visto ninguno en aquel país. Esto no es por casualidad, son las circunstancias del cambio climático que empiezan a sentirse en su máxima crudeza. El representante de la delegación filipina tomó la palabra en Doha mientras Bopha arrasaba su país para pedir que se tomaran medidas de inmediato, antes de que una catástrofe que se presagiaba entonces pudiera ponernos antes imágenes dantescas de sufrimiento. Hoy es muy complicado evitar este tipo de fenómenos, pero sí se puede organizar los países de modo que ante esta eventualidad las personas tengan donde refugiarse. Sin embargo, las situaciones de pobreza y subdesarrollo lo impiden, de ahí que los males naturales encuentren en los males sociales un buen aliado para multiplicarse.

El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático alerta sobre la alta probabilidad de episodios extremos climáticos: sequías, inundaciones, tifones, etc. Estos fenómenos atmosféricos son debidos al desequilibrio climático provocado por el aumento descontrolado de las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes. En mayo de este año, por primera vez en la historia, llegamos a las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una cifra que se acerca peligrosamente a las 450 ppm que cifran la diferencia entre un clima aceptable y un clima imprevisible y extremadamente peligroso. Si en los próximos cinco años se mantiene la tendencia, el aumento de la temperatura de los océanos producirá más de estos super tifones, más destructivos aun que el de Filipinas. A ello se unirán los episodios de sequías extremas que predisponen el terreno para la desertificación. El panorama es desolador: los pobres de la tierra sufrirán las consecuencias de un modelo de desarrollo del que no se han beneficiado y del que solo han obtenido injusticia y muerte.

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Un erial, un páramo yermo y desolado.

21.08.13 | 17:37. Archivado en Crisis ecológica

Un erial, un páramo yermo y desolado, esto es lo que vamos a dejar en este planeta a la vuelta de unos decenios. No tenemos arreglo, nada puede cambiar este rumbo que hemos marcado mientras no cambiemos de modelo social y económico. Lo he dicho de mil maneras distintas en mis escritos y ya me duele hasta el aliento de tanto repetirlo. Ayer mismo, mientras comíamos con un buen amigo, hombre de fe y esperanza, me decía que no debía caer en la desesperanza (me conoce bien y me lee y sabe por dónde voy) y sé que es así, que no podemos permitirnos el lujo de la desesperanza, que en Jesús seguimos el camino de un ajusticiado, vencido y destrozado por el imperio, pero que ese es el único camino que lleva a la salvación de la humanidad. Sin embargo, mi pesimismo respecto a la humanidad se agranda a cada dato que conocemos, a cada nuevo peldaño que bajamos en el foso de la autodestrucción colectiva en la que nos sume el modelo egoísta y suicida que es el capitalismo global imperante. Como parte de nuestra alma como humanos en que se ha convertido, el capitalismo nos ha sumergido en la más voraz y atroz destrucción del medio natural que nos permite vivir en este Universo, el único del que tenemos conocimiento y donde existimos como los únicos seres ¿inteligentes? que lo habitan.

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Esto se pone muy caliente

28.01.13 | 16:19. Archivado en Crisis ecológica

La temperatura media de la superficie terrestre, incluyendo los océanos, se ha elevado más de medio grado centígrado en diciembre respecto a la media del siglo XX. Este aumento responde a la tasa media de crecimiento de las temperaturas en el planeta desde la década de los setenta, cuando se empezó a tomar conciencia de este problema. 0,57ºC no parece mucho, pero hay que tener en cuenta que la temperatura media del planeta durante el siglo pasado no superó los 14ºC y ahora estamos llegando a una temperatura media por encima de 15º, siendo lo más preocupante la tasa de incremento, un 0.5% anual. Cualquier cosa que aumente a un ritmo del 0.5% anual, solo necesitará 150 años para duplicarse, es decir, que en 2163 podríamos tener una planeta muy calentito, tanto como 28ºC. Eso es una temperatura imposible de soportar para la mayoría de las especies, entre otras cosas porque se produce un aumento demasiado rápido como para poder adaptarse al cambio.

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Inditex: esquilando el planeta.

09.11.12 | 11:50. Archivado en Crisis política, Crisis ecológica

Insisto con Amancio Ortega y su máquina de esquilar el planeta, Inditex. No hay como verlo en imágenes para ser plenamente conscientes de las consecuencias que acarrean nuestros actos. El documental que añadimos es una investigación sobre cómo trabaja el grupo Inditex y de qué manera genera los inmensos beneficios de que dispone. No es un modelo a imitar sino que se trata del viejo sistema de siempre: explotar a los pobres, engañar a los consumidores y evadir cuanto se pueda. De esta manera se ha llegado al grupo empresarial textil más grande del planeta. No ha sido por tener gran calidad, que la tiene, ni por una mejor organización del trabajo, sino, lisa y llanamente, por saber explotar las injusticias del sistema económico vigente.

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Sábado, 15 de diciembre

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