No me llevo comisión, pero como buen friki ya me vi primero por internet y anoche en AXN el estreno de la última serie de ciencia-ficción que en menos de dos semanas ha atrapado a medio planeta: Flashforward. También caí en la red, no sólo por la fantasmada, sino porque la premisa es más que periodística.
¿Qué pasaría si todo el mundo (todo el mundo, los siete mil millones de habitantes del planeta) pudiera ver su futuro durante dos minutos, todos el mismo instante? Eso es una previsión informativa y lo demás es tontería. Jugando con la diferencia horaria que marca la serie, localizada en Los Ángeles, aquí serían las siete de la mañana del próximo 30 de abril, viernes.
La serie juega con el trágico precio inmediato que provoca este acontecimiento global: todo el mundo pierde el conocimiento durante ese tiempo, y de ahí la parte más morbosa dentro de lo fantástico. ¿Cuántos accidentes de tráfico se producen en este momento? ¿Cuántos aviones que estaban despegando o aterrizando se estrellan? ¿Cuántos pacientes se quedan en la mesa de operaciones? Y la pregunta clave, claro... ¿por qué ven su futuro?
Para darle una brizna de veracidad a la historia, los guionistas salpican el primer episodio de testimonios de personas que, en su futuro, estaban viendo la tele o leyendo el periódico: todos coinciden en la hora y la fecha. El valor de la información. El diario del pasado 30 de abril se quedó viejo ese mismo día, pero... ¿cuánto pagaríamos por leer hoy un ejemplar del 30 de abril de 2010? Bajo a lo básico... ¿qué daría usted por conocer hoy la combinación ganadora de la Lotería Primitiva de entonces?
Sin reventarles nada más, por si quieren verla, sepan que el FBI crea en la ficción una página web para que los internautas escriban qué vieron y así crear un mosaico de cómo será ese día a esa hora. Como todo lo que les acabo de contar hoy por hoy es impensable, me gustó la idea de que todos imagináramos un futuro mejor para muy pronto, para dentro de poco más de medio año. Un mundo sin crisis, sin terrorismo y sin tristeza.
Pare un momento, como los de la serie, y dedíqueme otro par de minutos a escribir su deseo para el futuro, cómo querría despertar el próximo viernes, 30 de abril de 2010, a las siete de la mañana. Porque siempre dije que el destino está por venir y que está en nuestra mano poder cambiarlo.
Viernes, 1 de junio
José Antonio Piñero
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Antonio Pérez Henares
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez