14.09.07 @ 11:12:00. Archivado en Redención

Ayer mientras leía la revista "Hoja Trinitaria" editada por el Secretariado Trinitario de Salamanca, me quedé de piedra al leer el artículo: Campos de concentración en China. Me ha parecido interesante escribirlo en el blog para que todos los lectores tengan acceso a la información y si algo podemos hacer lo hagamos, bien con la oración, bien con actos de solidaridad, etc.
Al inicio del tercer milenio existen todavía campos de concentración. Se encuentran en China y se llaman «laogais». Desde 1992, una organización sin ánimo de lucro, la Laogai Research Foundation, está documentando los crímenes y violaciones de los derechos humanos cometidos en estos campos de trabajo chinos. Según Harry Wu, director de la Fundación, que pasó 19 años en los «laogais» (liberado en 1979, desde 1985 reside en Estados Unidos), el «laogai» es un sistema de campos de concentración, introducido por Mao Zedong con el objetivo de utilizar a los prisioneros como esclavos. Se calcula que desde su constitución estos campos han acogido al menos a cincuenta millones de personas. La Fundación (http://www.1aogai.org) que ha denunciado también las ejecuciones públicas para extraer los órganos de los prisioneros ajusticiados, las persecuciones por motivos religiosos y la aplicación coactiva de la política reproductiva en China (la «ley del hijo único»), ha recogido una amplia y sólida documentación para demostrar que en los «laogais» se comete la mayor parte de las graves violaciones de los derechos humanos de China. Harry Wu ha escrito el libro «Laogai. Los gulag de Mao Zedong». Su objetivo -dice- "es el de hacer saber al mundo lo que sucedía y lo que sucede hoy en los «laogais». Repito a menudo que el día en que la palabra «laogai» aparezca en los diccionarios, como es el caso de los términos «lager» y «gu¬ag», podré morir en paz". Refiere que "en los «laogais» sufre un número indefinido de millones de hombres, mujeres y niños obligados a trabajar en condiciones inhumanas, con el único objetivo de ofrecer beneficios al gobierno chino y a las numerosas multinacionales. Además de eso, en China hay ejecuciones en masa con la consecuente venta de órganos humanos. Se ha difundido la explotación de niños obligados a trabajos forzados. Las diversas Iglesias y comunidades de creyentes sufren amenazas y represalias. Los abortos y las esterilizaciones forzadas se practican ampliamente. Son realidades ignoradas por los medios de comunicación del mundo libre que no quieren causar molestias al comercio internaciona!".