El amor no está en alza
18.04.09 @ 16:43:34. Archivado en En qué creemos
La vida es imprevisible. Podemos ser felices un día y estar tristes al siguiente, estar sanos un día y enfermos un día después, ser ricos un día y pobres al siguiente. ¿A quién podremos, entonces, aferrarnos? ¿En quién podremos confiar para siempre?

Sólo en Jesús, el Cristo. El es nuestro Señor, nuestro pastor, nuestra fortaleza, nuestro refugio, nuestro hermano, nuestro guía, nuestro amigo. Vino de Dios para estar con nosotros. Murió por nosotros y resucitó de entre los muertos para abrirnos el camino hacia Dios, y se ha sentado a la derecha de Dios y nos acogerá en su casa. Con Pablo, debemos estar seguros de que «ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separamos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Rm 8,38s) (H. J. M. Nouwen.
Todo/as en esta vida necesitamos “descargar” en alguien nuestros problemas. Antes, los que tenían el oficio de escuchar eran los curas, las monjas… ahora son los psicólogos, los psicoanalistas, los amigos… Me parece bien, escuchar es necesario e independientemente de quien lo haga, es un “oficio” que tiene sus compensaciones además de asegurar bienestar a la persona escuchada.
Hay personas que les resulta más agradable hablar con las monjas, ellas viven otra realidad, no están en medio de los conflictos, aconsejan desde otra perspectiva y rezan por las necesidades y problemas ajenos a ellas mismas.
Existe una palabra que me gusta y la suelo usar con bastante frecuencia: empatía. La empatía es una actitud que deberíamos adquirir cuando escuchamos a los demás, es ponerse en la “piel” del otro y llegar a sentir los mismos sentimientos que el otro.
Es triste escuchar algunos desahogos, la mayoría son faltas de amor: abandonos, engaños, indiferencias… parejas rotas, hijos divididos. ¿Hacia dónde caminamos? ¿qué podemos esperar de esta sociedad confusa y sin valores? Cuando proclamamos el AMOR de Dios a muchos les suena a “chino”. ¿Qué es el amor? –me dicen- ¿el amor es tener a la pareja contenta comprándole cosas? ¿el amor es tener una casa bien puesta, aunque esté vacía?
Hoy se interroga la gente esa frase famosa de “el amor no cansa ni se cansa”, porque la realidad es otra. Se cansan de amar, y las consecuencias son nefastas cuando llamamos amor a cualquier cosa
Tener más presente a S. Pablo y su canto al amor, sería una buena opción para comprender qué es verdaderamente el amor.
"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". (1 Corintios 13:4-7)
Comentarios:
Yo, que ya soy "mayor" creo que es al contrario. La gente está deseosa de amor, de que le hablen de amor, de tener a alguien a quien amar, de sentirse persona amada.
Porque el amor es lo único que nos hace sentir vivos, necesarios y útiles.
Y ES QUE amar es aprovechar nuestro tiempo de vida, y compartirlo con los demás.
Jamás he conocido a alguien que desdeñe el amor. Por algo será.
Un abrazo.
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Máriam Mudarra
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