Rebeca Rocamora Nadal (1975-1996) "La estela de una sonrisa"
17.04.09 @ 10:49:01. Archivado en Testigos

Rebeca Rocamora Nadal nace en Granja de Rocamora (Alicante) el 7 de septiembre de 1975. Es la segunda de cuatro hermanas, hijas de Francisco Óscar Rocamora y Mª del Rosario Nadal. A las dos semanas de nacer recibe el bautismo en su parroquia de San Pedro Apóstol. Físicamente muy agraciada: rubia, de cabello ondulado, tez blanca, grandes y expresivos ojos azules, llamaba la atención por la limpidez de su mirada y su sonrisa. Educada en un ambiente de familia cristiana, de sus padres irá aprendiendo poco a poco a amar a Dios, madurar en la fe y crecer como persona. Cursa sus estudios primarios en el colegio público San Pedro Apóstol de su pueblo natal. Desde pequeña es voluntariosa, vitalista, jovial y con un lugar preferente en su corazón para los necesitados de cualquier índole. Le encanta divertirse y jugar con sus hermanas, amigos o familiares, siendo siempre el alma de innumerables fiestas caseras. Al recibir la primera comunión (3 de junio de 1984) su párroco le manifiesta: Rebeca, no pierdas nunca esa sonrisa. A partir de este momento el Señor comienza a moldear su alma a la sombra de la cruz por medio de la enfermedad. Ella misma escribirá en su libro de catequesis:
Acepta con agrado la llamada del Señor sin temor a lo que te pueda pedir y la siguiente promesa a Jesús: Ser fiel a sus mandamientos y cumplirlos, dando así testimonio de fe y amor.
En marzo de 1985, en la visita a un santuario mariano, aparecen los primeros síntomas de su enfermedad. Le diagnostican diabetes insípida e idiopática, sufre la parálisis parcial de un ojo. Después de varios meses de visitas médicas, le detectan un gravísimo tumor germinal en la hipófisis. Ingresada de urgencia en la clínica madrileña Puerta de Hierro, conoce allí al Padre Lope Nuño Gallas, ejemplar sacerdote que será un fundamental apoyo espiritual. Con él compartirá sencillas viven cias que le ayudarán a aumentar su amor a la Virgen y el abandono filial en las manos de Dios. Durante su hospitalización, con tan sólo 10 años, vive totalmente olvidada de sí, preocupada únicamente por los demás y practicando, de forma poco común, la caridad y el sacrificio. En los niños enfermos, sus familiares y el personal sanitario, siembra alegría, paz y esperanza. A finales de junio de 1986 cesa la parálisis de su ojo, curación extraordinaria que es atribuida a la mediación de Santa Gema Galgani. Este hecho hará que profese hacia esta santa una devoción particular, que le ayudará a vivir asociada a la pasión de Jesús y a saberse amada por Dios en su propia cruz. En julio desaparece también su tumor tras pedirle la intercesión a la Stma. Virgen, que motivará su anhelo de ser catequista de los más pequeños.
El 2 de junio de 1990 recibe el sacramento de la confirmación, que le da fuerza interior para comprometerse y entregarse plenamente en su vida parroquial y de creyente.
En octubre de ese mismo año comienza a dar catequesis de precomunión a los niños, cultivando en ellos la semilla de la fe e inculcándoles el amor a Dios y al prójimo. Se podría decir que fue su verdadera vocación, pues nunca abandonó esta tarea por muy mal que se encontrase, cumpliéndola hasta su muerte.
También forma parte durante algunos años del Neocatecumenado Parroquial, donde es elegida responsable del grupo de jóvenes. Tenía un talento natural para las manualidades y en los estudios. Logró sacar el título de Técnico de Auxiliar Administrativo.
En febrero de 1996 sufre una parálisis facial y el 4 de marzo es hospitalizada nuevamente. Se le paralizada también medio cuerpo y los médicos le diagnostican un aparente y gravísimo nuevo tumor, manifestando a su familia que le quedan pocos días de vida. Desahuciada en lo humano, es principalmente a su vuelta a casa y en el crisol purificador de su última enfermedad, cuando aflora con sencillez todo lo que había vivido tan escondidamente, pero como de forma transfigurada, madurando a pasos agigantados en su relación con Dios. Responde a quienes le insisten en pedir la salud: Si es que el Señor ya sabe que, si conviene, me la tiene que dar. Yo le pido que me aumente la fe.
Los pilares en que se apoyó la fe de esta joven durante sus últimos días fueron la Eucaristía, la Virgen María, el Sagrado Corazón de Jesús y la Santa Cruz, que le ayudaron a hacer de su vida y enfermedad una bella ofrenda, muriendo el domingo 26 de Mayo de 1996 (Solemnidad de Pentecostés) a la edad de 20 años. El pasado 14 de marzo se ha abierto su proceso de canonización en la diócesis de Orihuela-Alicante. Su primera biografía, publicada hace unos meses, se titula "La estela de una sonrisa". Puede consultarse la página web: www.rebecarocamora.es
(Hoja Trinitaria nº 646 - Abril 2009)
Comentarios:
Luego está la pregunta: ¿Hay heroicidad de virtudes o virtudes "macizas"? En el libro se especifica que tampoco aspiró a una vida de perfección (no pensaba ser religiosa) ni matrimonial. Sencillamente, una muchacha de pueblo enferma y buena como tantas, tantas otras...y no se piensa en Procesos canónicos.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Máriam Mudarra
autor
Contacto


