Post-Semana Santa
15.04.09 @ 10:46:59. Archivado en Cuaresma-Pascua

Ante todo Feliz Pascua de Resurrección a todo/as los que leáis estas líneas.
Estaba reflexionando en estos días en los acontecimientos de esta última semana, -semana grande para los cristianos- y pensaba en las distintas maneras o formas que tenemos las personas de celebrar una misma festividad.
Vivo en un pueblo andaluz, con una fuerte tradición cofradiera; un pueblo donde vibran, se emocionan, cantan y lloran cuando salen las imágenes de Cristo o la Virgen recorriendo las calles, un pueblo que vive en fiesta, con una religiosidad popular típica de estas zonas andaluzas.
En contraposición estamos nosotras, las monjas que vivimos esos días desde el más absoluto silencio, en oración, recogimiento, adoración… apartadas de todo el ruido, donde sólo nos llegan lejanos ecos del bullicio del pueblo y éstos a través de los fieles que vienen a celebrar con nosotras el Triduo Pascual.
Pensando en estas cosas estoy, y no me atrevo a hacer una valoración o juicio de quiénes viven mejor o peor estos días; el pueblo desde su sencillez transmite su fe a su manera, nosotras desde el silencio la vivimos e intentamos transmitirla de otra.
Este año hemos tenido un Triduo Pascual atípico, muy participativo, hemos querido implicar a la gente en la liturgia, para que todo/as nos pudiéramos sentir “comunidad”, y no como en años anteriores, donde los fieles eran simples oyentes. Unas celebraciones con toda solemnidad, pero a la vez sencillas y cercanas para que todos pudieran comprender qué se estaba celebrando.
Nuestra intención fue que el “cumplimiento” y asistencia de esos días se convirtieran en vivencias de unos hechos que tenían que penetrar en nuestro interior para llegar así a una Pascua resucitados y gozosos, pero de verdad, no sólo de palabras. Y creo que en cierta manera lo hemos conseguido, porque no han faltado quienes nos han felicitado por la novedad de ver que una comunidad contemplativa se ha acercado a la gente, rompiendo esa distancia material y haciéndose UNA con el pueblo fiel.
El sentimiento comunitario post-Semana Santa es positivo, creemos que desde nuestro estilo de vida hemos ayudado a vivir con más intensidad liturgias cargadas de simbolismo, gestos, acciones… y lo que es más importante vivenciando a un Jesús real, no a un simple Jesús histórico del cual recordamos lo que hizo por nosotros hace más de 2000 años, sino a vivir unos acontecimientos renovados, actualizados y vivenciados.
Nuestro deseo sería llegar a ver en los rostros de todos los creyentes y no creyentes el amor de Jesús y el gozo de la resurrección. Y todos resucitados con El sentirnos VIVOS.
¡¡CRISTO VIVE ALELUYA!!
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Máriam Mudarra
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