Lilo-Stitch
02.02.09 @ 00:03:09. Archivado en Reflexiones

Hemos tenido la visita de un sacerdote jesuita; entre las variadas conversaciones ha salido el tema de las películas; nos ha recomendado, o mejor, nos ha comentado una de Walt Disney: “Lilo-Stitch. No es que las monjas –las de mi comunidad- sean muy cinéfilas, además de selectivas, son muy críticas a la hora de “soportar” ciertas imágenes poco acordes con el buen gusto y la belleza.
Pero nos decidimos a ver la citada película, presuponiendo que la casa Disney siempre deja buenos mensajes aplicables a la vida. Y así fue, no nos equivocamos: Lilo y Stitch o el intento conseguido por amansar un monstruo, creado para destruir todo lo que se le pusiera delante.
Al principio de la película, miré de reojo a las monjas para ver la expresión de sus caras, pero conforme iba avanzando la película noté un interés creciente y positivo.
Aparte de un sano entretenimiento, intentamos después sacar conclusiones. La inocencia de una niña contra el poder de destrucción, la paciencia y confianza de una niña en querer transformar lo malo en bueno. Me pregunto si estas tres virtudes o cualidades: inocencia, paciencia y confianza las perdemos cuando nos hacemos adultos y con la “sabiduría” de los años dejamos de creer en los posibles cambios de las personas que creemos “perdidas”, o en las transformaciones que pueden producirse en aquello/as que hemos dado ya por desahuciados: los reincidentes del mal, los excluidos o autoexcluidos, los marginados de la sociedad por no cumplir las normas de conducta impuestas por unas leyes clasificadoras: “si hacen esto y esto son buenos, si hacen esto o lo otro son malos”. La bondad y la maldad marca a las personas, pero creo que para los que piensan que “todo el mundo es bueno” es más fácil confiar en un cambio de convivencia pacífica. En vez de extender el mal, deberíamos neutralizarlo para que no se expanda de forma incontrolable
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Máriam Mudarra
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