El Señor es bueno, bendecid su nombre
29.11.08 @ 14:40:25. Archivado en Reflexiones

El Señor es bueno, bendecid su nombre. Con estas palabras comenzábamos ayer la jornada. El invitatorio de Laudes nos recordaba la bondad del Señor y nos invitaba a bendecirle en todas sus criaturas.
El Señor es bueno. A veces dudo si esta afirmación la conocemos porque sencillamente nos lo han dicho o porque lo hemos experimentado en nuestras vidas. Cuando no experimentamos la bondad del Señor la respuesta ya la conocemos: Dios no existe, Dios está lejos, Dios pasa de la humanidad, etc. dependiendo de cómo nos vaya en la vida Dios es Dios o simplemente un ser imaginario. La “humildad” de Dios reside en que está en nuestras manos, lo moldeamos según nuestros gustos, o se nos antoja, y en cualquier momento y sobretodo en situaciones adversas rompemos su imagen porque no nos vale, no es útil, no complace nuestros caprichos. Los creyentes que pensamos que Dios está por encima de nuestras circunstancias personales, decimos que ¡menos mal que Dios es Dios! y como artífice de nuestras vidas conoce bien lo que necesitamos en cada momento.
Y tan grande es su amor que para no dejarnos solos nos quiso visitar y nos mandó el Sol que nace de lo alto,-decimos en la antífona del Benedictus- y todo por su entrañable misericordia.
Si hacemos un recorrido mental de nuestras historias personales, nos daremos cuenta en cuantas ocasiones su bondad se ha manifestado de diversas maneras: una noticia, una amistad, un hecho concreto… y nos han hecho exclamar. ¡Gracias Dios mío! Claro, hablo desde una perspectiva cristiana y creyente, el no creyente necesita tocar, ver, sentir… Es una expresión generalizada el decir: “Si no lo veo, no lo creo”, y en sus dos vertientes, con admiración o con escepticismo.
Jesús nos dirá en el evangelio que dichosos los que crean sin haber visto, y en este grupo de los dichosos nos “colamos” los que creemos en esas manifestaciones que no son Dios, pero nos hablan de Dios, que no son teorías científicas, pero son certezas de su presencia. Dios es todo un “mundo” a descubrir, pero no lo veremos sino cambiamos nuestros ojos de observadores críticos por los ojos de niño que de todo se sorprende.
En esta aventura de descubrir a Dios en la persona de Jesús, que es lo más “cercano” que tenemos, hemos de empeñarnos para dar sentido a nuestra vida, para no caer en el vacío de la superficialidad. La riqueza la llevamos dentro, nos toca descubrirla.
Comentarios:
Nos dicen "es muy fácil creer que Dios os va a solucionar vuestros problemas, para lograr vuestra paz espiritual". Pero esto ¿es acusación, o envidia?.
Nosotros lo creemos, sentimos la presencia de Dios junto a nosotros, y le hacemos partícipe de nuestras alegías y problemas.
Cualquiera podría hacerlo, también, pero necesita de la fe.
En nuetras oraciones deberíamos incluír, como petición universal, una lluvia de fe sobre el mundo.
Abrazos.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Máriam Mudarra
autor
Contacto


