Tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios
01.08.08 @ 14:50:59. Archivado en Reflexiones

Las monjas contemplativas dedicamos mucho tiempo a la oración; en ella el Espíritu nos lleva por donde menos pensamos; una va a la oración con el propósito de no hacerse propósitos, es decir, dejamos que vaya surgiendo sola, sin hacer esfuerzos y sin gastar energías inútilmente, de esta manera la oración se desarrolla sin previos preparativos; un solo preparativo es necesario: ir con la docilidad y el abandono de quien va a encontrarse con el Amor, ese amor que no nos pide ningún requisito, ni discursos, ni grandes oraciones para recitar de memoria, ni nada de nada.
Ir al encuentro del Amor es ir “a nuestra casa”, y en nuestra casa no andamos con etiquetas, nos ponemos las zapatillas y caminamos cómodamente, y de paso evitamos hacer ruido a los vecinos. Ir a encontrarse con el Amor es ir a descansar el alma agitada por el ruido, los quehaceres cotidianos, las prisas del día, el cansancio de la jornada: toda esa carga la descargamos delante del Señor y relajamos el espíritu, lo tumbamos en el sofá y con un buen masaje del Espíritu Santo quedamos como nuevas para emprender una nueva jornada.
Son momentos fuertes necesarios e imprescindibles para nuestra estabilidad emocional y espiritual. Cuando nos acostumbramos a ellos, difícilmente podemos pasar sin vivir la oración y el encuentro íntimo con el Señor.
La experiencia que quiero contar, me ocurrió en uno de estos tiempos de descanso del espíritu.
Me encontraba una mañana sumida en ese silencio que envolvía todo el ambiente donde me encontraba, cuando sentí deseos de levantarme de la silla para ir a buscar un libro que me introdujera en la liturgia del día; fue un acto reflejo: pensamiento=movimiento. Me puse en pie sin mayor dificultad y cuando me disponía a dar mi primer paso, sentí una necesidad tremenda de dar gracias a Dios por esa movilidad que no dejaba de ser un regalo del Señor; pensé al instante: nada me impide moverme, todos mis órganos funcionan a la perfección, los miembros de mi cuerpo a una orden de mi mente se ponen en marcha. Esa conciencia de mi bienestar físico y ese darme cuenta de la libertad de mi cuerpo fue motivo de oración y de acción de gracias. Me vinieron rápidamente a la mente todas las personas discapacitadas por enfermedad o por accidente, la dependencia a la que están sometidas por la atrofia de sus miembros. Sentí un impulso a orar por todas ellas y a rogar a Dios para que fueran fuertes emocionalmente y el ánimo nunca decayera en ellas.
No siempre somos conscientes del don de tener un cuerpo sano y una mente sana. Lo vemos tan normal en nosotro/as, que no nos paramos a pensar que en un momento podemos perder facultades tanto físicas como psíquicas. Pensé: Si necesito algo, me muevo y lo cojo; si necesito cambiar de lugar, sólo tengo que echar a andar; si necesito ver o leer, fijo la vista y veo; si quiero escuchar algo, agudizo el oído y escucho; y así con todo… ¡qué maravilla!
Señor ¡gracias! por la vida, por la salud, por el cuerpo, por la fe. Gracias en nombre de todas las personas que no son conscientes de este regalo que nos das y se olvidan de ser agradecidos contigo. Gracias por hacerme caer en la cuenta de que tenemos motivos más que suficientes para ser felices y no ahogarnos en pequeños vasos de agua que nos impiden una vida plena y gozosa. ¡GRACIAS, SEÑOR!
Comentarios:
Y me gusta hacerlo, cuando la soledad es mi mejor compañera. Leerle a Vd, es
encontrar la paz del guerrero, del luchador, en definitiva, el descanso que todos los humanos merecemos, después de intensos ajetreos diarios en la siempre monótona cotidianidad. Es así mismo, un refugio placentero que hay que saber valorar con independencia de las creencias de cada cual y de los argumentos o temas que Vd tiene a bien comunicar.
Por ello,le felicito para que siga en su lucha diaria transmitiendo, paz ilusión y esperanza.
Reciba Vd, mis respetos más considerados.
Es evidente, estimada hermana Marian, que todo lo se hace por amor, sucede siempre más allá del bien y del mal. Y cuanto más abstractas sea la verdad que se trata de enseñar, más atractiva tendrá que presentarla a los sentidos. En mi opinión no existen fenómenos espirituales, sino sólo una interpretación moral de la espiritualidad.
De todas formas admiro su fe. Sean todos felices.
Es evidente, estimada hermana Marian, que todo lo se hace por amor, sucede siempre más allá del bien y del mal. Y cuanto más abstractas sea la verdad que se trata de enseñar, más atractiva tendrá que presentarla a los sentidos. En mi opinión no existen fenómenos espirituales, sino sólo una interpretación moral de la espiritualidad.
De todas formas admiro a su fe. Sean todos felices.
LUZ QUE DESDE SU SÓLO APARENTE PEQUEÑEZ... VA SUJETANDO EL MUNDO Y A LA HUMANIDAD DOLIENTE QUE EN ÉL HABITA.
UNA VEZ MÁS. GRATITUD INFINITA.
Ana.
Sí que es hermoso reencontrarse con la salud después de la enfermedad, y con la luz, después de la oscuridad, y con la fe, después de la aridez o la oxidación del sentimiento religioso.
¡Que Dios os ayude a ayudarnos!.
Un abrazo.
Orar desde la vida, con todas sus grietas y aristas. Orar sin desfallecer, en el trabajo, en el taxi, andando y descansando, despertándose por el llanto del niño pequeño, aguantando al vecino o vecina pesados, etc. es todo un arte orante.
Incluso, convertir en oración el desánimo, la desgana, la falta de sentido en la vida...
¿Nos engañaron al enseñarnos lo que era la oración?
Muy alegre y lleno de vitalidad.
Como decia el Papa Pablo VI:
¡¡¡ Vosotras sois la belleza de la Iglesia !!!
Un saludo,tu
Alfonso.
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Máriam Mudarra
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