Alabanza de gloria
28.07.08 @ 11:14:05. Archivado en Reflexiones

Ser alabanza de gloria es una frase que se suele repetir en nuestros ambientes monásticos; alabanza de gloria a la Santísima Trinidad decimos las monjas trinitarias recordando a sor Isabel de la Trinidad que en su inspirada “Elevación a la Santísima Trinidad” deseaba sumergirse toda ella en ese gran Misterio Trinitario.
Ser alabanza de gloria es una frase que suena un tanto abstracta sino la bajamos a ras de tierra y desentrañamos su significado.
El carisma trinitario tiene como lema: “Gloria a Ti, Trinidad, y a los cautivos libertad”. Me quedo ahora con la primera parte para intentar profundizar en esa alabanza que todo/a bautizado/a debería tributar a Dios-Trinidad.
Hoy precisamente en la recitación de Laudes proclamábamos el cántico de 1 Crónicas: “Sólo a Dios honor y gloria porque de El procede la gloria, el esplendor, la majestad, porque El es Rey y Soberano de todo. Y proseguíamos con el salmo 28 el cual nos invitaba a aclamad al Señor, aclamad su gloria y su poder, porque su voz es potente y magnífica.
Si nuestros labios proclaman las grandezas de Dios, lógicamente nuestros actos deberían ir en consonancia con esta afirmación, ratificando con obras lo que nuestra boca profesa porque para que nuestra alabanza no se quede a nivel de “ideas” hay que pasarla a la “vida”.
Cuando decimos que queremos ser alabanza de gloria es porque deseamos no hacer nada que vaya en contra de esta afirmación, es decir, procurando vivir cumpliendo las exigencias de nuestra vocación específica, (cada uno/a la suya propia) y en conformidad con nuestro estado de vida.
¿Es que Dios necesita de nuestras alabanzas? Ni muchísimo menos, la alabanza que tributamos a Dios es en beneficio propio, es un bien que nos hacemos a nosotro/as mismo/as para experimentar esa cercanía y ese amor que Dios nos tiene.
Jesucristo también bendijo a Dios –su Padre- durante el tiempo que pasó entre nosotro/as: oró, suplicó, pero sobretodo le dio gracias y lo bendijo por su infinita misericordia. El, Jesús, fue la perfecta alabanza de gloria, porque hizo su voluntad, porque cumplió con la misión encomendada y la llevó a término con todas las consecuencias.
¿Qué menos tendremos que hacer sus seguidore/as, los que intentamos imitarle, y seguir sus mismos pasos? y ¿Cómo realizar esta continua adoración?
Nos los dice S. Pablo cuando escribe a los discípulos de Efeso: “Que el padre os conceda por medio de su Espíritu ser fortalecidos en el hombre interior, de suerte que Jesucristo more por la fe en vuestros corazones”. Para ser alabanza de gloria deberemos estar fundamentados en la fe, asemejarnos a Jesús y amar a través de todos nuestros actos por pequeños que sean.
Y no cesar de exclamar noche y día: Santo, Santo, Santo es el Señor, el que era, el que es y el que será por los siglos de los siglos. Amén.
Comentarios:
Soeur Elisabeth de la Trinité cd
O Verbe éternel, Parole de mon Dieu, je veux passer ma vie à vous écouter, je veux me faire tout enseignable, afin d'apprendre tout de vous. Puis, à travers toutes les nuits, tous les vides, toutes les impuissances, je veux vous fixer toujours et demeurer sous votre grande lumière; ô mon Astre aimé, fascinez-moi pour que je ne puisse plus sortir de votre rayonnement.
O Feu consumant, Esprit d'amour, « survenez en moi » afin qu'il se fasse en mon âme comme une incarnation du Verbe : que je Lui sois une humanité de surcroît en laquelle Il renouvelle tout son Mystère. Et vous, ô Père, penchez-vous vers votre pauvre petite créature, « couvrez-la de votre ombre », ne voyez en elle que le « Bien-Aimé en lequel vous avez mis toutes vos complaisances ».
O mes Trois, mon Tout, ma Béatitude, Solitude infinie, Immensité où je me perds, je ...
O mon Dieu, Trinité que j'adore, aidez-moi à m'oublier entièrement pour m'établir en vous, immobile et paisible comme si déjà mon âme était dans l'éternité. Que rien ne puisse troubler ma paix, ni me faire sortir de vous, ô mon Immuable , mais que chaque minute m'emporte plus loin dans la profondeur de votre Mystère. Pacifiez mon âme, faites-en votre ciel, votre demeure aimée et le lieu de votre repos. Que je ne vous y laisse jamais seul, mais que je sois là tout entière, tout éveillée en ma foi, tout adorante, toute livrée à votre Action créatrice .
O mon Christ aimé crucifié par amour, je voudrais être une épouse pour votre Coeur, je voudrais vous couvrir de gloire, je voudrais vous aimer... jusqu'à en mourir ! Mais je sens mon impuissance et je vous demande de me « revêtir de vous même », d'identifier mon âme à tous les mouvements de votre âme, de me submerger, de m’envahir, de vous substituer à moi, afin que ma vie ne soit qu'un rayonnement d...
Gracias a tí, Lenon.
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Máriam Mudarra
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