Sororidad (2)
12.07.08 @ 17:03:45. Archivado en mujer

Jesús tiene que ser el punto central de nuestra vida que inspire y sostenga nuestro compromiso profético como discípulos/as que hacen suya la misión de Cristo. Hay que vivir nuestro discipulado y nuestra misión como exigencia de nuestro seguimiento de Jesús.
La consagración religiosa tiene un doble aspecto: reserva para Dios y misión en el mundo. Dios nos reserva para enviarnos. Nosotros nos reservamos para ser enviados.
La consagración la vivimos en comunión para la misión. El testimonio de fraternidad y sororidad son ya un anuncio del evangelio.
La vida consagrada debe ocupar siempre los puestos de vanguardia evangelizadora: ir al desierto adonde no va nadie; a la periferia, donde se experimenta la impotencia; a la frontera, donde se corren riesgos.
Característica de la vida consagrada en la misión es la de la opción preferencial por los pobres y marginados.
Se debería hablar del reto que tiene la vida consagrada de unir mística y profecía como fuente de servicio, de entrega, de libertad y de amor. La vida consagrada está llamada a ser signo de alegría, sencillez y misericordia en medio del pueblo.
Mencionar la necesidad de una formación a una espiritualidad vital, encarnada y fraterna que esté atenta a la realidad del mundo y a los signos de los tiempos y de los lugares y que sepa vivir con fidelidad creativa y dinámica el carisma y el espíritu de los fundadores y fundadoras. Subrayar la necesidad de vivir el propio carisma en las iglesias locales, en diálogo con los pastores para ponerlo al servicio de las mismas.
P. Camilo Maccise OCD
Comentarios:
Mire sor Mudarra, quien se lance a la yugular contra Ud. por lo de sororidad, queda retratado ipso facto, MACHISTA RECALCITRANTE.
Mire sor Mudarra, quien se lance a la yugular contra Ud. por lo de sororidad, queda retatado ipso facto, MACHISTA RECALCITRANTE.
Esto se pone interesante.
Un saludo
Como comentario al artículo de una monja, sí que es otra visión, sí...
no solo miembras, juezas, fiscalas, presidentas y jefas serán de uso común sino también, por ejemplo, feminicidio, cuando se alude al asesinato de mujeres, que por tanto ya no es homicidio, o como sororidad, alternativo a fraternidad. Y, en fin, muchos más que las mujeres y los hombres introducirán con normalidad en su habla cotidiana, obligando a los engreídos personajes de la RAE a incluirlos en su diccionario. Y entonces estos, y otros, no nos pedirán perdón por tantos insultos como tuvimos que aguantar cuando los inventamos.
(Lidia Falcón)
ENTONCES,
no solo miembras, juezas, fisc...
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Máriam Mudarra
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