Sororidad
10.07.08 @ 14:52:37. Archivado en mujer

Cada vez y con más frecuencia suele aparecer en escritos de mujeres la palabra sororidad; una palabra que no sé por qué motivo no cae bien en algunos ambientes, sobre todo entre hombres. Yo personalmente a este término le doy un significado muy simple: sororidad proviene del latín “sor” (hermana) al igual que fraternidad viene de frater (hermano). Lógicamente entre nosotras las mujeres y sobre todo entre monjas, la relación de hermandad está mejor definida como sororidad que como fraternidad.
Hay un escrito que corre por Internet de Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana que profundiza sobre el significado de esta palabra de forma que para ella sororidad sería algo así como la alianza de las mujeres en el compromiso por la lucha contra los fenómenos de la opresión. Sin quitarle importancia a esta definición, yo me quedo con algo tan sencillo como la unión, amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo que en mi caso como monja o “sor” sería llegar a vivir en Cristo y llegar a esa perfección propuesta por el evangelio.
A mí, particularmente me gusta esta palabra, me identifico con ella, la considero muy femenina y define esa confianza, fidelidad y apoyo que nos debemos unas a otras.
Se ha usado la palabra fraternidad para identificar tanto relaciones entre hombres como de mujeres y nadie ha objetado nada al respecto, si ahora se ha acuñado la palabra sororidad y tiene su explicación y significado no creo deba ser motivo de polémica y desprecio.
Respetar lo diferente es señal de educación y tolerancia, y no tenemos que levantar las espadas en alto para atajar por la vía de la violencia verbal lo que está en contra de una opinión cada vez más generalizada.
Dice la carta de Santiago que “la sabiduría llena la vida de dulzura, pero si tenemos el corazón cargado de rivalidad y ambición, falseamos la verdad. Que los que promueven paz, siembran en paz y el fruto es la salvación”.Tener esto en cuenta a la hora de dar opiniones genera bienestar e invita a un diálogo maduro y responsable, y no es de cristianos defender “mi postura” humillando al que opina diferente a mí.
Sororidad, fraternidad: dos vocablos que denotan hermandad. Vivámoslos cada uno/a desde nuestro ser, femenino o masculino, pero en paz y armonía.
Comentarios:
Las felicito por su pagina web,es interesante encontrar artículos desde la visión de las mujeres que no lleve lenguaje confrontativo, el artículo sobre la Sororidad es excelente y me servira de material de trabajo desde esta perspectiva de relaciones de género. Gracias
Espero volver a visitar su pagina, que Dios las bendiga.
Es muy simple: hermandad entre mujeres.
Es muy poderosa: hermandad entre mujeres que enfrentan juntas las tareas de la vida.
Es muy subversiva: hermandad entre mujeres que subvierte el orden patriarcal.
Practiquemos y gocemos la sororidad.
Universo al que las mujeres reconocemos como propio -independientemente de que conozcamos o no la dichosa palabra-, y en el que reencontramos nuestra esencia.
Que dulzura, fuerza y profundidad que tiene la palabra, tal cual: como nosotras.
Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría
Mire sor Mudarra, quien se lance a la yugular contra Ud. por lo de sororidad, queda retatado ipso facto, MACHISTA RECLACITRANTE.
En el Pirineo aragonés hay un macizo muy bello que se llama "Las tres Sorores", nombre al que se asocia una hermosa leyenda, que puede conocer googleando. Los franceses lo llaman "Monte Perdido".
Mariam, fíjese más en María, la Madre de Nuestro Señor. Ahí tiene el modelo. Con ese modelo, todo lo demás, sobra.
Esto va en la línea de "miembras". Puestas a reivindicar términos a incluir en la RAE, sororidad, suena fatal.
Una sigue apreciando mucho el término fraternidad que es femenino y engloba muy bien tanto a la sor como al frater.
Un saludo.
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Máriam Mudarra
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