Aprender a bucear
04.07.08 @ 10:08:26. Archivado en Reflexiones

En este tiempo de verano en el que arrecian los calores, (por lo menos en Andalucía) tenemos el peligro de dejarnos llevar de la desgana y la apatía; es verdad que en ocasiones es tanto el bochorno que no apetece hacer absolutamente nada, y si nos dejamos llevar por lo que nos pide el cuerpo nos pasaríamos la jornada tumbado/as bajo un árbol, o los que tengan más suerte de vivir al lado del mar, contemplando el horizonte sentados bajo la sombrilla. Grandes esfuerzos físicos hay que hacer a veces para cumplir con nuestras obligaciones caseras y laborales.
Con estos “ánimos” corremos el riesgo de que nuestro espíritu también se amodorre y no pongamos todo el empeño en mantenerlo activo, decayendo así nuestra relación con Dios. El tiempo de verano debería ser un tiempo donde al descansar del trabajo laboral, se dedicase más a profundizar en nuestro interior. Un buen hobby para el tiempo de descanso sería aprender a bucear en nuestro interior.
Los grandes aficionados al buceo y exploradores del fondo del mar, hablan de las maravillas que encuentran en sus viajes a través de las profundas aguas de los océanos, maravillas que quedan ocultas a nuestros ojos por no tener acceso a verlas en “vivo”.
Me gusta comparar esta afición del buceo submarino al buceo espiritual, porque si fuésemos conscientes de las sorpresas que se pueden hallar en nuestro interior creo que lo practicaríamos más.
Rezamos en la liturgia: “Buscas al Señor y revivirá vuestro corazón” o “buscad y encontraréis”: Sí, ¡buscad, bucead, escudriñar el corazón! donde se alojan tantos sentimientos, vivencias, emociones, tantas actitudes que a Dios no le pasan desapercibidas, porque El las conoce todas y además con sus porqués.
Nosotro/as nos preguntamos ¿ por qué he hecho esto, por qué esta reacción, por qué….? Y a quien se lo tenemos que preguntar es a El que sabe todas las respuestas. Y ¿cómo? Preguntaréis… con las disposiciones que muchas veces he dicho: silencio interior, actitud de escucha, en un ambiente de sosiego y paz, relajando la mente, queriendo de verdad saber las respuestas, creyendo y confiando en que Dios verdaderamente nos puede hablar. Es muy importante estar seguros de su respuesta, porque si iniciamos un proceso de interiorización sin estar seguros o con una fe débil, los resultados no serán los esperados. Para todo en la vida hay que tener fe, más para hacer un viaje a lo profundo de nuestro ser.
Estoy segura que el Señor nos quiere limpiar de todo lo que nos estorba, ya sean recuerdos negativos como deseos de venganza, malestar acumulado o ilusiones rotas, porque el Señor, -no me cansaré de repetir- nos quiere felices, nos quiere alegres, nos quiere realizados y unificados, es decir, no divididos por dentro ni desfragmentados. ¡No os canséis de buscar la felicidad y de proporcionársela a los demás.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Máriam Mudarra
autor
Contacto


