Decir lo que conviene
24.06.08 @ 15:03:36. Archivado en Reflexiones

Mucho se habla en ambientes espirituales de los Santos Padres, de los Padres del desierto, pero poco o nada se menciona a las Madres del desierto que también las hubo, y fueron grandes almas de oración y de vida interior.
Se han recogido frases sueltas de estas grandes mujeres que dicen mucho de su vivencia íntima con el Señor y que expresan esa gran riqueza de espíritu que han adquirido con una vida de abnegación, entrega y dedicación a los demás.
“Guarda silencio y oirás la voz de Dios”
“Todo tiene remedio, menos rechazar el amor”
“Si dices lo que conviene y cuando conviene, no tendrás que sentir lo que no conviene”
Esta última frase me la he repetido muchas veces porque no siempre solemos decir lo que conviene. La mayoría de las personas tenemos una forma de hablar espontánea que hace que no reflexionemos bastante lo que nuestros labios expresan.
Es frecuente escuchar conversaciones entre dos o más personas hablando a la vez, sin escucharse unas a otras, levantando la voz para hacerse oír. Esta forma de ser nos lleva muchas veces a oír lo que no conviene, porque cuando defendemos impetuosamente nuestras posturas quedamos expuesto/as a salir “trasquilado/as”.
Es difícil dialogar, lo vemos en los políticos, empresarios, entre gente de iglesia, etc… cada uno/a quiere sacar adelante su “tesis” evadiendo al otro/a, llevando la contraria o simplemente ignorándolo/a.
Una forma de vivir contemplativamente es acostumbrarnos a hacer silencio antes de hablar, reflexionar y sopesar lo que se va a comunicar, para no herir con las palabras y no hacer que el otro/a se sienta humillado/a o despreciado/a.
Decir lo que conviene y cuando conviene es tarea ardua que requiere ser dueño/a de sí mismo/a, saber controlar los sentimientos e ímpetus y tomar posición de proximidad y no de confrontación.
Una vida interior apoyada en la sabiduría divina, es decir, en esa sabiduría que pedimos en la Liturgia de las Horas, en el cántico de la Sabiduría 9,4: “Dame la sabiduría asistente de tu trono”, es una riqueza para la sociedad, una forma de saber estar y enfrentarse a situaciones concretas donde hay que valorar a la persona por encima de las ideas, y anteponer la dignidad personal a lo meramente material o ideológico. Conseguir una vida que no busque el propio interés sino el de la mayoría, que sepa transmitir paz y serenidad, que sea comprensiva, equilibrada, sincera…es una asignatura pendiente. La persona que lo alcance será alguien de quien nos podremos fiar y entablar conversación sin sentirnos amenazados ni anulados.
Decir lo que conviene y cuando conviene procede de personas que alguna vez en la vida han perdido y lo han sabido hacer con dignidad, sin sentirse “acabados”, sino que han encajado bien el “golpe”, y del “fracaso” han aprendido a valorar lo importante de saber hablar a tiempo y de escuchar.
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Pasare a menudo a visitarte.
Un abrazo y te invito a ver mi blog:
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Máriam Mudarra
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