Betsabé: eslabón en la genealogía de Jesús (4)
19.06.08 @ 16:43:04. Archivado en Testigos

Betsabé aunque es otro eslabón en la genealogía de Jesús, no se pronuncia directamente su nombre, sino que se la conoce como la “mujer de Urías”.
El abuso de poder por parte del hombre, -en este caso de David- hace de Betsabé una mujer sin decisión propia, carece de libertad para decidir si acudir o no a la cita con David. Es obligada a presentarse ante él, forzada a mantener una relación, y si no era suficiente todo este atentado contra la libertad, es además asesinado su marido para poder justificar su embarazo -consecuencia de la violación de David- (2 Samuel 11).
La situación de Betsabé al quedarse viuda cambia considerablemente; pasa de ser mujer única a formar parte de un harem donde es una más entre muchas. Es tratada más bien como objeto de placer que como persona con sentimientos y deseos propios.
Betsabé que significa en hebreo “Hija de la plenitud” posiblemente procedería de una familia influyente, perteneciendo a la clase alta de Jerusalén, aunque esta condición que podría haberla situado por encima de otras mujeres no la protegió en este caso del abuso y violación. Es verdad que más adelante, según avance su historia ya en el palacio real, la veremos como reina madre, con cierta influencia en las decisiones del rey.
Betsabé aunque no es libre, sabe posicionarse positivamente en su nueva situación, saber sacar partido de su nuevo status, interviniendo para que su hijo Salomón sea nombrado rey, por encima del hijo mayor del rey David que según la tradición era el llamado a reinar.
Salomón –el hijo del consuelo- según 2 Sam. 12,24: “Después David consoló a su mujer Betsabé, se acostó con ella y ella le dio un hijo al que llamó Salomón”, era amado por el Señor; había sido elegido para formar parte en la genealogía de Jesús y con la ayuda de su madre llegó a ser un gran rey, sabio y poderoso.
Según el parecer de Antje Röckemann, en el libro: “Espiritualidad y fortaleza femenina”, Betsabé no es una figura que invite a identificarse con ella, porque como persona queda sin relieve, en segundo plano porque en el centro está David y su abuso de poder. Referirse a Betsabé es protestar contra la violencia que le es infligida, contra la forma de silenciar sus experiencias, sentimientos y pensamientos.
En este episodio bíblico aparece la ausencia de Dios, no se le ve intervenir en defensa de la mujer, no le hace justicia… pero si vemos la historia en su conjunto, nos damos cuenta que es El quien mueve los hilos de la misma, es El quien va transformando las equivocaciones de los hombres en motivos de salvación: el hijo de la “violada” llega a reinar convirtiéndose en alguien importante.
Aquí me vienen a la mente tantas mujeres y niño/as violados, rotos por el poder del más fuerte, ignorados y tratados como “cosas” sin valor y sin derechos… La historia vuelve a repetirse, ¿hasta cuando Señor?
Con el salmista digamos: “No se fija en el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre” (Salmo 147,10) y con Míriam la profetisa: “caballos y carros ha arrojado al mar” (Ex. 15,21).
Con esta condena a la violencia del hombre, deberemos cuestionarnos si hay motivos para justificar tanta maldad y silenciar tanto abuso de poder.
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Máriam Mudarra
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