¿Hacia dónde vamos?
07.04.08 @ 09:28:03. Archivado en Reflexiones

¿Hacia dónde vamos? Fácil es la huída cuando vivimos desencantados con la vida. La ilusión es necesaria para caminar orientados hacia una meta –cada cual se pone la suya-; la desilusión nos lleva a caminar errantes, “picando” aquí y allá, sin tener bien definida nuestra identidad.
Los discípulos de Emaús se marchan, (Evangelio de ayer) ya no tienen nada que hacer en el ambiente en el que viven, porque el nexo de unión que mantenía unidos a los amigo/as de Jesús ha desaparecido, ha muerto. ¿qué esperaban? Son gente práctica: Jesús ha muerto, todo se ha acabado, ¿dónde queda todo lo que aprendieron a su lado? Las enseñanzas… los mensajes… No vive, no lo veo, no lo siento, por lo tanto no existe: fácil razonamiento para los que viven de tejas para abajo.
Pero ¡sorpresa! Jesús se aparece a sus amigo/as, Jesús se hace presente en el camino de la vida, se nos hace presente cuando menos lo esperamos, y les -nos- llama ¡tontos! ¿no os avisé de que esto tenía que suceder así? El corazón les ardió y sintieron que realmente era Jesús al compartir el pan.
No esperemos que Jesús se nos aparezca de forma visible para decirnos ¡aquí estoy! Si vivimos con los ojos abiertos, veremos sus señales y su presencia en lo que nos rodea; su presencia es como un ardor en el corazón que nos hace exclamar ¡era Jesús! ¡es Jesús!
Intento decir que no seamos gente desanimada, de los que dicen que todo está ya hecho, que no hay más que se pueda hacer. Mientras vivimos en este mundo hay esperanza, existen salidas para nuestras desilusiones. ¡por favor! Ojos abiertos para saber mirar, ojos limpios para ver la belleza que nos rodea, ojos expresivos para decir con una simple mirada ¡Dios vive! porque arde mi corazón y ese ardor lo traduzco en amor.
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Que Dios te halla creado no significa que te halla salvado.
Creacion y Redencion se confunden mucho.
Lo difícil, y la mayoría de las veces, hermoso, es recuperar el ambiente de concordia y de paz, anteriores. Requiere un esfuerzo adicional, que no era necesario, cuando la persona que era el vínculo, en sí, ejercía su influencia directa.
Aunque es difícil progresar en la fe, no lo es en la esperanza de Dios, ni en el ejercicio del amor.
Porque nada hay perdido, sabiendo que Jesús vive con nosotros.
www.martin-almiron.es
El sentimentalismo es mal consejero,concilia errores.
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Máriam Mudarra
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