El "rico" Lázaro y el "pobre" Epulón
21.02.08 @ 19:47:01. Archivado en Reflexiones

Quien sabe olvidarse y perderse en la ofrenda de sí mismo, quien puede sacrificar “gratuitamente” su corazón, es un hombre perfecto. En el lenguaje bíblico, poderse dar, poder entregarse, poder llegar a ser “pobre”, significa estar cerca de Dios, encontrar la propia vida escondida en Dios; en una palabra, esto es el cielo. Girar sólo alrededor de uno mismo, atrincherarse y hacerse fuerte significa por el contrario, condenación, infierno.
El hombre puede encontrarse a sí mismo y llegar a ser verdaderamente hombre solamente atravesando el dintel de la pobreza de un corazón sacrificado. Este sacrificio no es un vago misticismo que hace perder consistencia al mundo y al hombre, sino, al contrario, es una toma de consideración del hombre y del mundo. Dios mismo se ha acercado a nosotros como hermano, como prójimo; en resumen, como otro hombre cualquiera.
El amor al prójimo no es algo distinto del amor a Dios, sino, por así decir, su dimensión que nos toca, su aspecto terreno: ambas realidades son esencialmente una sola. Así queda garantizado nuestro espíritu de pobreza, nuestra disposición a la donación y al sacrificio interesado, por el que actualizamos nuestro ser humanos, siempre y necesariamente en relación con el hermano, con el prójimo. Dichoso el hombre que se ha puesto al servicio del hermano, que hace suyas las necesidades de los demás. Y desdichado el hombre que con su rechazo egoísta del hermano se ha cavado un abismo tenebroso que lo separa de la luz, del amor y de la comunión; el hombre que solamente ha deseado ser "rico" y "fuerte", de suerte que los demás sólo constituyan para él una tentación, el enemigo, condición y componente de su infierno. En el sacrificio que se olvida totalmente de sí, en la donación total al otro es donde se abre y se revela la profundidad del misterio infinito; en el otro, el hombre llega contemporáneamente y realmente a Dios
(J. B. Metz,)
Comentarios:
En este articulo,una vez mas,se niega que el cielo y el infierno sean UN LUGAR,pasando a ser estados subjetivos de conciencia.Esto ya no es la fe de siempre,esto es la NEOTEOLOGIA,condenada con vigor por Pio XII en HUMANI GENERIS.Pero claro,el magisterio de la Iglesia ya no se estudia en NINGUN SITIO,si no se conoce la Verdad ¿como se va a defender la fe? es imposible.Todo esto es gravisima negligencia de los señores Obispos,pero claro,ya se sabe,que los Obispos estan en "otra cosa".
La fe tradicional ya no es conocida,se ha suplantado todo por creencias que todo el mundo "este de acuerdo" en la temida RELIGION HORIZONTAL.
"En el otro, el hombre llega contemporáneamente y realmente a Dios".
Así es hermana.
Gracias
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Máriam Mudarra
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